El conflicto entre Estados Unidos e Irán ya está generando consecuencias secundarias de gran magnitud, comparables al aumento del precio del petróleo. A través del Estrecho de Ormuz transita no solo el 20% del crudo mundial, sino también el 30% del gas licuado y el 30% de los fertilizantes y productos petroquímicos esenciales para la producción de alimentos a nivel global.
En definitiva, la tensión se trasladaría al sector agrícola y a toda la cadena de suministro alimentario. Según un reporte de Simply Wall St,
“El cierre provocará un incremento en los costos de producción y una disminución del comercio global. Los efectos se sentirán desde los insumos hasta los precios de los alimentos”.
El encarecimiento de los fertilizantes ya impacta en la agricultura, especialmente en Argentina. La inflación en alimentos se ha vuelto más evidente en Australia y también se observan efectos en el Reino Unido.
El estudio de Simply Wall St advierte que los supermercados también sufrirán consecuencias,
“ya que el alza en el gas afecta directamente la producción de amoníaco; su subproducto, el CO2, se emplea para extender la vida útil de los alimentos, elaborar bebidas gaseosas y es crucial en el procesamiento de animales para productos cárnicos”.
Este escenario ha sido analizado por consultoras locales, ya que el incremento en los fertilizantes podría retrasar ciertas importaciones agropecuarias, a la espera de mejores condiciones de rentabilidad y ante la perspectiva de una siembra más costosa.
Las consultoras Trade Idea y ConoSur Investment evaluaron este contexto para orientar inversiones. Señalaron:
“El cierre del Estrecho de Ormuz restringe aproximadamente el 15% del crudo global e impone un shock simultáneo en múltiples frentes. En energía, el faltante de crudo y refinados limita la actividad en rincones de Asia. En fertilizantes -dependientes del gas natural que circula como LNG por la región- amenaza con presionar la campaña agrícola. Y las ramificaciones se extienden: contenedores de helio varados en el Golfo pueden afectar la cadena de semiconductores o el desabastecimiento de crackers asiáticos amenazar la cadena de plásticos global. A la limitación de la circulación se suma el daño a la infraestructura de la región, que deja restricciones físicas que una reapertura no removerá. Y a diferencia de shocks de oferta previos, este episodio mantiene la demanda intacta -contrario a lo que sucedió con el Covid- y no tiene ruta logística alternativa -contrario a Ucrania 2022”.
En este contexto, continúa el informe:
“En el mercado conviven dos narrativas potencialmente incongruentes: la suba simultánea del equity (acciones) y la del Brent. El alza en acciones liderada por semis (empresas que fabrican semiconductores o chips), refleja aquello en lo que el mercado quiere enfocarse: una economía sana potenciada por la inversión masiva en inteligencia artificial e ilusionada con su potencial. El Brent al alza, en cambio, refleja aquello en lo que el mercado debe enfocarse: Ormuz continúa cerrado, y los efectos acumulativos sobre la economía no son lineales. Y con esa discusión absorbiendo la atención inversora, consideramos que podría existir espacio para mispricings (sobrevaluación o subvaluación de precios) en segmentos vinculados con posibles impactos indirectos o de segundo orden”.
Tras este análisis, indican:
“Identificamos instrumentos para quienes encuentren razonables las apreciaciones previas y busquen incorporar a sus portafolios inversiones que puedan actuar como hedges (cobertura) si el conflicto se profundizara o extendiera más de lo previsto”.
Entre los ETF recomendados se encuentran el maíz, el trigo y el azúcar. En cuanto a acciones relacionadas con el gas licuado, sugieren Cheniere Energy (el mayor exportador de LNG de Estados Unidos, que opera Sabine Pass en Louisiana y Corpus Christi en Texas). También señalan como cobertura a Flex LNG y NTR Equity Nutrien, el mayor productor integrado de potasa y nitrógeno de Norteamérica.
La consultora FMyA, de Fernando Marull, señala que
“Luego de un abril positivo para los mercados globales, reaparecieron los ruidos, mientras se dilatan las negociaciones por la paz entre Irán y EE.UU. y el Estrecho de Ormuz permanece cerrado. El petróleo rebotó por encima de los USD 100 y los principales índices globales borraron parte de las ganancias del mes. Además, la Reserva Federal mantuvo su tasa sin cambios y hay dudas respecto de que vaya a bajarla en 2026. En Brasil, a cuatro meses de las elecciones, las encuestas dan un empate técnico entre Lula y Flavio Bolsonaro”.

El informe agrega: “Creemos que lo peor de los últimos meses ya pasó. En abril, el frente financiero siguió estable, el BCRA compró más reservas, el dólar con algo más de volatilidad (+1,7% a $1.400), tasas bajando (2% mensual) y una inflación que también desaceleró y estimamos en 2,6%. Respecto a la actividad económica, si bien no hay aún información de abril, proyectamos que siguió el rebote de marzo, por menores tasas de interés, recuperación de salarios desde abril después de 7 meses de caída, mayores gestiones del Fisco (después de algunos atrasos) y deberíamos ver el impacto sectorial del movimiento de la cosecha y construcción principalmente por las rutas”.
La consultora advierte: “La Confianza de Gobierno bajó 6 puntos a 40% (esperado), aunque sin sorpresas por el malhumor que genera una caída del salario real por 7 meses consecutivos. Esto se suma a casos como el de Adorni que no ayudan, reflotando especulaciones sobre corrupción ¿La buena? En los próximos meses debería mejorar el apoyo con el rebote de actividad y salarios. No vemos que se repita el patrón de Macri en el año tres. En su caso, en abril de 2018 con una situación similar de Índice de Confianza en el Gobierno, empezó la debacle externa, el desplome de salario, una corrida cambiaria y recesión. Hoy la pregunta es si aun con rebote, a Milei le alcanza para ser reelegido en 2027”.
La inflación desaceleró en abril
Para EconViews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, que estima una inflación de 2,6% para abril, “los inversores miran a la Argentina con cautela. Después de estar dos semanas bajo presión, los bonos soberanos volvieron a marcar verdes y el riesgo país se fue a la zona de 570 puntos. La suba se había dado a contramano del resto de emergentes y en medio de rumores sobre una posible operación con el Banco Mundial y el BID para garantizar préstamos bancarios. A esto se sumaron muy malos datos sobre la actividad económica y una caída en las encuestas (la confianza en el Gobierno cayó 12.1% en marzo y encuestas como las de Universidad de San Andrés o Atlas Intel-Bloomberg muestran un deterioro en la imagen del Gobierno). Esto disparó la preocupación entre los inversores por la sostenibilidad del programa económico en un momento en que se empieza a mirar de reojo el calendario electoral”.

La consultora señala: “El Banco Central podría ser incluso más agresivo con la compra de reservas. Lo que sí gustó a los inversores es que se colocaron unos USD 850 millones de los AO27 y AO28 en el mercado local. Un monto considerable que servirá para pagar al FMI la semana que viene sin tener que comprarle los dólares al Banco Central. El Tesoro ya lleva colocados cerca de USD 2.300 millones este año en el mercado local y con depósitos en dólares que están en máximos (unos USD 39 mil millones) y las restricciones cambiarias, estimamos que hay buenas chances de que se supere el objetivo de USD 4.000 millones. El desafío será intentar alargar plazos”.
El informe agrega: “Reactivar el crédito parece ser la principal estrategia del Gobierno para traccionar la actividad, y para eso mantiene una política monetaria más expansiva y tasas bajas. Pero esto choca de frente con el aumento de la morosidad, que siguió subiendo en febrero según los últimos datos publicados por el BCRA. En el total de préstamos subió a 6.7%, con una suba a 11.2% para familias y a 2.9% para empresas. La debilidad del crédito tiene mucho que ver con esto, y otro tanto con las tasas activas, que están un poco más bajas, pero siguen muy altas con relación a las tasas de depósitos. La semana que viene”.
Repunte de la actividad económica
EconViews es optimista con los próximos datos de actividad económica tras los negativos de febrero. “Todo indica que la actividad económica va a repuntar en marzo. Hubo fuerte crecimiento en varios sectores de la industria (autos, acero y molienda de soja), en agro y en producción de gas y petróleo, entre los sectores más relevantes. Por el lado del consumo también hay mejores números, aunque la confianza del consumidor cayó nuevamente en abril. Con todo, estimamos que en el primer trimestre la actividad va a terminar sin crecimiento respecto al último trimestre del año pasado, pero esperamos que la economía vuelva a crecer en el segundo trimestre”.
La consultora 1816 se ocupó de los bonos soberanos: “Llevan dos semanas de relativa debilidad, con una performance peor que la de los títulos de otros países emergentes ¿Cómo se explica? Planteamos dos hipótesis probablemente complementarias:
- Como la debilidad arrancó luego del anuncio de las garantías del Banco Mundial y del BID, es posible que los inversores se hayan decepcionado con que el país vuelva a recurrir a financiamiento senior. Mostramos que desde marzo de 2018 la deuda del Tesoro con organismos subió de la zona de USD 30.000 millones a la de USD 100.000 millones, sin considerar esta nueva operación.
- Quizás empezó a impactar en los bonos la caída de la imagen de Milei, confirmada esta semana por Poliarquía-UTDT (Índice de Confianza del Gobierno) y por Atlas Intel-Bloomberg (que también marca un aumento importante de la imagen de Kicillof y CFK).
El informe añade: “El BCRA sigue comprando mucho en el Mercado Libre de Cambios y los datos de marzo confirman que, al menos en el primer trimestre, todo el saldo comercial se lo llevó la formación de activos externos de sector privado (que incluye compras para pagar gastos con tarjeta). Por eso fue y sigue siendo fundamental el financiamiento en moneda extranjera que reciben empresas y provincias. En abril continuaron las emisiones offshore (por USD 1.700 millones entre Vista, Edenor y Chubut) y también la generación de préstamos bancarios en Dólares (aumentaron USD 1.149 millones sin contar los de tarjeta de crédito)”.
La consultora F2, que dirige Andrés Reschini, indica: “A pesar de que la cosecha gruesa se aceleró en la Argentina, el Banco Central terminó con el acumulado por compras de divisas más acotado de las últimas 5 semanas (USD 390 millones) y aunque esta fue una semana con una rueda menos, el promedio de compras por rueda se desaceleró mientras que el volumen de liquidaciones creció a USD 534 millones promedio. Evidentemente, la demanda extra BCRA creció. Por otra parte, los productores agropecuarios se enfrentan a un problema de márgenes que se agravó por la brutal escalada en el crudo que catapultó a los combustibles y también a los fertilizantes sin compensación en las cotizaciones de los granos. Por lo que se podría esperar alguna tendencia a la postergación de decisiones de venta a la espera de condiciones más favorables”.
F2 agrega: “Por el lado de las expectativas hay datos que indican mejoras en la actividad para marzo en sectores postergados y en la semana el mercado de bonos terminó con proyecciones implícitas de inflación más baja. Si bien el tramo más largo suele ser más volátil, hay una mejora generalizada que comienza a verse en el tramo que involucra al próximo semestre”.
El informe finaliza: “Cruzamos a mayo, con el tipo de cambio a un 22,4% de distancia de la banda superior y un mercado que ve en la apreciación cambiaria una oportunidad de dolarizar carteras luego de excelentes rendimientos proporcionados por el carry trade con tasas reales en moneda local aún negativas en gran parte de la curva. Como ya mencionamos, se aceleró la cosecha gruesa pero también la demanda de spot. Las tasas en pesos tienen espacio para subir, pero pueden empañar la incipiente recuperación en la actividad y con ello las chances de mejora en los índices de confianza hacia el Gobierno. Adicionalmente, el BCRA debe conseguir comprar divisas suficientes para armar un colchón para 2027 y este período de alta liquidación es una oportunidad que no debe desaprovechar. Tanto en lo referente al frente interno como externo, no resultaría extraño ver al dólar acercarse a $1.500 sin que ello implique tensión cambiaria ni mucho menos”.
En tanto, anoche en el mercado overnight las Bolsas de Nueva York operaban con leves alzas, mientras el oro retrocedía casi 0,50% y el petróleo Brent, de referencia para Argentina, cotizaba a menos de 108 dólares. Todo indica que hoy puede ser otra rueda tensa para la Argentina por la tensión política más que por el escenario internacional.
Fuente: Infobae