La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo 2026) fue el escenario elegido por el reconocido escritor y periodista peruano Jaime Bayly para presentar su más reciente novela, “Los golpistas”. El autor retorna así al género de la narrativa política, sumergiendo a los lectores en los entresijos del fallido golpe de Estado de 2002 contra el entonces presidente venezolano Hugo Chávez.
Bayly confesó que esta historia ha estado rondando en su mente por más de dos décadas. El resultado es un libro de 200 páginas, publicado bajo el sello de Galaxia Gutenberg y lanzado simultáneamente en todos los países de habla hispana. La obra representa una nueva aproximación ficcional a las pugnas de poder en Venezuela, explorando tanto los intentos de golpe como la figura de Chávez, a quien el autor califica como un “golpista serial”.
En la novela, Bayly describe a los protagonistas del golpe de 2002 como “amateurs”, destacando la improvisación y las contradicciones que marcaron aquel fallido intento de derrocar a Chávez en el Palacio de Miraflores. A través de un tono crítico e irónico, “Los golpistas” narra los sucesos de 2002 y los anteriores levantamientos encabezados por el propio Chávez en 1992. El autor analiza las motivaciones cruzadas de militares, curas, empresarios y políticos que intervinieron, y subraya el papel clave de Fidel Castro en el destino de Venezuela.
“Mi vida ahora es tan feliz, tan predecible, tan plácida, tan aburguesada, que ya no encuentro en mi propia vida historias para novelar, porque la felicidad no da buena literatura”, confesó Bayly para explicar el origen de su obra. El escritor plantea una interrogante central: “He partido de un interrogante: ¿por qué el golpe que le dieron a Chávez en 2002 triunfó el primer día y fracasó al tercer día?”
La trama no solo abarca el golpe contra Chávez, sino también los dos intentos que el propio mandatario venezolano lideró en 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez, a quien Bayly califica como impopular pero de origen democrático. “No solo alude a los golpistas que durante tres días asaltaron el poder en Venezuela… También alude a los otros golpistas, a Chávez y a su banda de golpistas”, explicó el autor.

Durante años, Bayly entrevistó en su programa de televisión en Miami a figuras de la vida política venezolana como María Corina Machado, Leopoldo López, Juan Antonio Ledezma o Henrique Capriles, además de escritores y periodistas como el dueño de El Nacional, Miguel Enrique Otero, en un esfuerzo por comprender las razones del fracaso. Sin embargo, asegura que fueron militares venezolanos retirados y exespías —“aunque yo creo que no hay tal cosa como un exespía”, acotó— quienes le aportaron las claves para armar el rompecabezas.
El golpe de Estado de 2002 y los golpistas según Bayly

Bayly describe a los implicados en el golpe de 2002 como “aficionados”, desprevenidos ante su propia osadía y sin un plan definido para el futuro. “Eran, por lo visto, no unos golpistas profesionales, y Chávez sí que lo fue, y Fidel Castro mucho más, sino unos golpistas amateurs, aficionados”, apunta el escritor. Ironiza sobre la ineficacia de militares y civiles: “No sabían qué hacer con Chávez. Tampoco sabían cuál de esos generales obesos, muy gordos, mucho más que yo, y esto ya es decir…, debía ser el jefe o el presidente interino de la Junta de Gobierno Militar”.
El autor rememora las disputas internas y la falta de liderazgo, factores que se vieron agravados por las presiones y amenazas telefónicas de Fidel Castro desde La Habana. Según la reconstrucción de Bayly, Castro llamó uno a uno a los generales golpistas para amenazarlos: “Ustedes matan a Chávez, yo voy a mandar a mis agentes y los van a matar a todos ustedes, uno a uno, y luego a sus hijos y a sus mujeres y a sus madres”.
Chávez, Fidel Castro y el entorno golpista

Desde la perspectiva de Bayly, Hugo Chávez no solo fue víctima de un intento de golpe, sino también un golpista consumado. “Chávez era un golpista serial, un golpista que, por lo menos, tramó y ejecutó dos golpes de Estado, ambos el año 92, contra un presidente impopular, pero de origen democrático, Carlos Andrés Pérez”, sostiene. El periodista insiste en que el ascenso y la supervivencia de Chávez se deben en gran parte a la influencia de Fidel Castro.
Tras ser indultado en 1994, Chávez viajó a La Habana, donde recibió instrucciones del líder cubano. “Olvídate de dar golpes de Estado. Tienes que fundar un partido, presentarte como candidato y vas a arrasar, porque el pueblo te ama”, le dijo Castro a Chávez, según Bayly. El autor agrega: “Chávez evidentemente era un discípulo de Fidel Castro… Fidel le dice: ‘Tienes que fundar un partido, presentarte como candidato y vas a arrasar, porque el pueblo te ama’”.
Baduel, traiciones y el desenlace trágico

La novela culmina con la historia del general Raúl Baduel, el único oficial que se negó a sumarse a la conspiración de 2002 y que fue quien rescató a Chávez de la isla de La Orchila para devolverlo al poder. Años después, Chávez lo envió a prisión, convencido de que Baduel aspiraba a la presidencia. Murió encarcelado. “Eso describe bien la catadura moral de Chávez”, afirmó Bayly.
El destino de Baduel ejemplifica para el autor la traición y el tono trágico de los protagonistas de esta historia. Chávez, temiendo que Baduel se convirtiera en un rival político, terminó tomando represalias siguiendo la lógica de Fidel Castro, quien no dudaba en apartar del camino a sus competidores más cercanos.

La visión de Bayly sobre los golpes de Estado en Venezuela combina acidez, sarcasmo y profundidad analítica. “He querido, como digo, describir unos golpes, pero, sobre todo… recrear la vida golpista de Hugo Chávez”, señala el autor. Matiza que el humor del libro es un recurso estilístico, sin restar seriedad a los acontecimientos retratados.
Bayly también apuntó que el fracaso de la conspiración de 2002 privó a Venezuela de una salida democrática. Los golpistas podrían haber convocado elecciones en tres meses, con participación chavista pero sin Chávez como candidato. “Estamos hablando de casi veinticinco años”, dijo, en referencia al tiempo transcurrido desde entonces sin que Venezuela haya recuperado un gobierno libre y legítimo.
Jaime Bayly describió su novela como una crónica de insubordinaciones trágicas y dolorosas de consecuencias profundas: tres golpes de Estado, dos en 1992 y uno en 2002, que precipitaron la consolidación del chavismo y de una democracia fulminada desde dentro.
Fuente: Infobae