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Owen Richardson revela el proceso creativo de las nuevas portadas de Narnia

Owen Richardson, el ilustrador encargado de renovar las portadas de Las crónicas de Narnia, fue uno de los invitados más destacados de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026 (FILBo 2026), evento que conmemoró el 75 aniversario de la saga creada por C. S. Lewis.

Durante su paso por la feria colombiana, el artista norteamericano compartió los detalles de su proceso creativo al reinterpretar visualmente estos clásicos de la literatura fantástica. Richardson dedicó un año completo a diseñar las siete portadas de la nueva edición, un trabajo que implicó cientos de bocetos, múltiples relecturas de cada libro y una pregunta clave: ¿qué le hubiera gustado al autor?

Owen Richardson dedicó un año entero a crear las siete portadas de la nueva edición de Las crónicas de Narnia, la saga de C. S. Lewis

Para enfrentar este reto, Owen Richardson se sumergió en los textos originales, apoyándose en su experiencia teatral y en una mirada crítica hacia las influencias históricas y visuales del universo narniano. El artista explicó que equilibró el respeto por la tradición gráfica marcada por Pauline Baynes con la necesidad de conectar con una audiencia moderna.

La selección de las escenas fue, según Richardson, la etapa más difícil. Leyó cada libro al menos dos veces, acompañado por un equipo de directores de arte que tomaban las decisiones finales:

“Tuve que limitarme a unas cuantas escenas y ahí conté con directores de arte que me ayudaron a elegir. Ellos tuvieron la decisión final de estas imágenes”.

La presión de sintetizar el vasto mundo de Narnia en una sola imagen y la necesidad de disciplina marcaron su rutina:

“Me tomó todo un año. Eso es bastante. Para sacar siete portadas hay cientos de dibujos”.

Richardson detalló que el proceso de selección de las escenas fue la etapa más exigente de toda la producción.

La relación con la obra de Pauline Baynes, supervisada por el propio Lewis, fue un eje central. Richardson afirmó:

“Era una forma de respetar esas portadas antiguas, pero a la vez hacer algo nuevo”.

También estudió a maestros de la ilustración como N. C. Wyeth para escenas de batalla y William Turner para el movimiento y la atmósfera:

“Todos estos artistas son gigantes y nosotros estamos en deuda con los que estaban antes de nosotros”.

Para Richardson, una portada es una invitación:

“Cualquier portada de cualquier libro, en esencia, es una invitación para el lector”.

Su objetivo fue abrir las puertas de Narnia a todas las edades:

“Si uno puede llegar a Narnia cuando tiene nueve años, también puede hacerlo cuando tenga noventa años”.

Owen Richardson se apoyó en las ilustraciones de Pauline Baynes, supervisadas en su tiempo por el propio Lewis

Rechazo a la inteligencia artificial y valor del proceso manual

El ilustrador se pronunció firmemente contra el uso de inteligencia artificial en su trabajo. Afirmó:

“Yo no lo toco, no quiero tener nada que ver con la IA. ¿Por qué le quiero dar a un computador, por qué le quiero dar a un robot la mejor parte del trabajo, lo que es más divertido?”.

Para él, solo un ser humano puede crear arte:

“Solo un ser humano puede crear arte, porque el arte es creación, es el trabajo del corazón, el trabajo de la voluntad”.

“Lo que quiero es que estas portadas realmente sean una invitación para que los lectores entren en el mundo de Narnia

No obstante, su proceso es híbrido: combina bocetos en papel con herramientas digitales. Explicó:

“Hago el boceto en papel, tomo una foto y luego lo pongo en un programa de pintura”.

Esto responde a demandas prácticas de la industria editorial, como la facilidad para modificar imágenes.

“Si tengo que cambiar de rumbo es mucho más fácil a través del programa, esto no sería posible si utilizara pintura en papel”.

Richardson evitó usar como referencia las películas de Narnia, pues prefirió mantener autonomía creativa. Reconoció que el cine influye inevitablemente, pero quiso evitar apropiarse de imágenes ajenas:

“No le demos nuestras almas a los robots”, concluyó.

Owen Richardson expresó que su contacto con las películas de Narnia fue solo indirecto y que evitó utilizar elementos visuales de las adaptaciones como referencia directa.

Fuente: Infobae

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