La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP ha generado dudas sobre el futuro de la organización y su capacidad para influir en el mercado petrolero mundial. La decisión del país del Golfo, conocida poco antes de una reunión crucial, deja al grupo sin uno de sus miembros con mayor capacidad ociosa de producción.
Este domingo, Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán sostendrán un encuentro virtual para analizar si incrementan sus cuotas de extracción. De acuerdo con analistas, el ajuste rondaría los 188.000 barriles diarios adicionales, una cifra similar a la pactada en meses anteriores, pero que ahora no contará con el aporte emiratí.
La decisión se da en un contexto de producción restringida. En marzo, la extracción de los países sujetos a cuotas cayó a 27,68 millones de barriles diarios, frente a una meta de 36,73 millones. Esto representa un déficit de aproximadamente nueve millones de barriles, según detalló la analista Priya Walia a la AFP.
Esta brecha refleja las dificultades para cumplir los niveles acordados, especialmente por limitaciones logísticas y políticas.

El principal obstáculo para aumentar la oferta se encuentra en el Golfo Pérsico. Las exportaciones regionales se han visto perjudicadas por el bloqueo del estrecho de Ormuz, controlado por Irán desde que se inició el conflicto en Oriente Medio. La obstrucción limita la capacidad de respuesta de los países con mayor margen de producción excedente.
La salida de Emiratos Árabes Unidos —que ya había manifestado inconformidad con sus cuotas desde 2021— marca un hito para la OPEP+. Su empresa nacional, Adnoc, prevé alcanzar una capacidad de 5 millones de barriles diarios en 2027, muy por encima de la última cuota asignada de 3,447 millones. Esta diferencia otorga a Abu Dhabi mayor flexibilidad para operar fuera del marco del cartel.
Los países más afectados por este contexto son Arabia Saudita, Irak y Kuwait, que concentran la mayor capacidad ociosa, además de Emiratos, que ya no será considerado en los cálculos internos.
Por su parte, Rusia, el segundo mayor productor de la alianza, enfrenta sus propios desafíos: su industria petrolera sufre por la retirada de inversiones occidentales desde que invadió Ucrania en 2022 y por los continuos bombardeos ucranianos con drones, que dificultan mantener el ritmo de extracción pactado.
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Algunos analistas no descartan una guerra de precios si los Emiratos Árabes Unidos aumentan su producción sin restricciones, superando los 5 millones de barriles diarios, mientras que Rusia descarta ese escenario en un mercado deficitario. En vísperas de la reunión de mañana, el viceprimer ministro ruso y responsable del área petrolera, Alexandr Nóvak, anticipó un incremento moderado en el bombeo.
Nóvak afirmó el jueves que la salida de Emiratos Árabes Unidos no provocará una guerra de precios, debido al déficit existente de hidrocarburos.
“¿Qué guerra de precios puede tener lugar en las actuales condiciones si el mercado es deficitario?”, declaró Nóvak a la prensa rusa durante el Foro de Inversiones del Cáucaso, según informó la agencia TASS.
(Con información de AFP)
Fuente: Infobae