La pérdida de Diego Armando Maradona sigue marcando profundamente la vida de su hija Gianinna. A cinco años del fallecimiento del ícono del fútbol argentino, ella confiesa que lo extraña a diario, lo visita en el cementerio y busca señales para sentirlo cerca. En un momento, la tristeza fue tan abrumadora que temió no poder seguir adelante sin él, por lo que buscó ayuda profesional. Hoy, asegura que ha aprendido a convivir con el dolor y a aferrarse a los buenos recuerdos, convencida de que Diego en realidad no se ha ido.
“Se me presenta en un montón de distintas situaciones. Yo tengo señales suyas a través de canciones. Le pido eso: pongo la radio y le digo, ‘bueno, ahora necesito que vos me des una señal’ y lo hace”, compartió Gianinna en una entrevista con Infobae y otros medios.
Los mensajes que recibe son oportunos y llegan en momentos de gran carga emocional. Hace poco, mientras manejaba sintiéndose abrumada, la radio se trabó repitiendo una frase que le indicaba que la vida continuaba y que todo estaría bien. “Iba manejando y le dije (a su papá) ‘che, ya está, no puedo más, de verdad’. Y estaba escuchando la radio y me repitió una frase veinte veces. La radio se tildó con una canción. Me tuve que frenar porque me puse a llorar. Lo grabé porque no me pasó nunca en la vida que una radio se tilde siempre con la misma frase. Era una canción de Los Piojos, espectacular”, recordó.

Más allá de estas estrategias para sobrellevar la ausencia, el recuerdo de cómo llegó su padre a su triste final no la deja en paz. Su testimonio es clave en el juicio que se desarrolla en los tribunales de San Isidro, donde siete trabajadores de la salud están acusados de negligencia que llevó a la muerte de Maradona. Este contexto hace que su duelo sea aún más lento y doloroso. “Uno nunca está preparado para atravesar estas cosas, más con lo que pasamos el año pasado. Yo me sentí un poco más segura cuando me senté a declarar esta vez, porque ya sabía, más o menos, cómo era el manejo, pero uno nunca está preparado”, afirmó Gianinna, quien hasta ahora es la única de los hijos del Diez que ha testificado.
Al hablar del impacto emocional de enfrentar a los acusados, expresó: “La tristeza es absoluta. Hay algo que, aunque nosotros exijamos justicia por mi papá, él no va volver. Y eso es lo que más nos atraviesa, tanto a Dalma como a mí, como a mis hermanos. Es una tristeza absoluta tener que ir ahí, enfrentarse con esa gente, compartir un mismo lugar. La verdad que se te mueven un montón de cosas y se practica mucho la paciencia y el respeto, sobre todo”.
Cuando le preguntan cómo se pudo haber evitado la muerte de Maradona, es contundente: “Prestándole atención. Haciendo cada uno su trabajo, básicamente, ese final se podía haber evitado. La responsabilidad, más en la salud, era de ellos. Tenían que tomarle los signos vitales a mi papá, algo muy sencillo”. Y subrayó: “Yo no soy médica, soy diseñadora, pero si no sé usar una máquina, no la voy a usar”.

En el juicio están acusados por homicidio simple con dolo eventual el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón, su jefe Mariano Perroni, el clínico Pedro Di Spagna y la coordinadora de la prepaga Nancy Forlini. “Ahora que estamos atravesando este juicio, yo le tengo que mirar a la cara gente que desearía no ver nunca en mi vida, desearía no haber conocido directamente”, aseveró.
Gianinna se refirió puntualmente a Luque, quien se presentaba públicamente como el médico de cabecera de Diego. En este debate oral, él ha adoptado una nueva estrategia defensiva declarando en casi todas las audiencias, intentando evitar una condena de entre 8 y 25 años de prisión. “Él era la voz cantante, era su médico de cabecera. Para los medios, él lo había operado, aunque nosotros sabíamos que no. Hoy, cuando tiene que asumir esa responsabilidad, no puede hacerlo porque sabe lo que se le viene”, dijo. Sobre su defensa, agregó: “Más allá de que hoy quiera sentarse a declarar y poner esos PowerPoint, te tendrías que haber retirado en ese momento si era muchísimo para vos (por Luque). Hoy quiere ponerse en un lugar donde no le corresponde. No hizo su trabajo”.
También habló sobre el intento de los imputados de responsabilizar a la familia: “Nos quieren responsabilizar a nosotros, pero es imposible. No le cabe en la cabeza a nadie. A mí la muerte de mi papá me sigue afectando, es un dolor que, como me dice mi terapeuta, es intransferible y es difícil de poner en palabras. Ellos me quieren responsabilizar tanto a mí como a mis hermanos. Eso me dio más fuerzas para sentarme ahí y declarar. Quiero expresar todo lo que sé y quiero mostrar todo lo que tengo en mi teléfono, porque yo sé que esto es así, fue de esta manera y punto”.

“Como dije el otro día, no se puede tapar el sol con la mano. Si hoy quieren defenderse responsabilizando a otros, bueno, no. Cada uno tiene que hacerse cargo de las decisiones que toma y de las consecuencias que llevan esas decisiones”, aseveró.
Y continuó sobre los acusados: “Ellos tenían miedo, porque los audios están. Dicen ‘¿cómo me cubro legalmente?’. Le querían echar la culpa a mi papá. Hay audios que son escalofriantes, más allá que estén fuera de contexto o lo que sea. Yo cada vez que cambio el teléfono o algo rezo que no se me borre WhatsApp, porque yo tengo las conversaciones ahí”.
“Había un plan”
Sobre la muerte de Maradona, Gianinna asegura que fue consecuencia de “un plan que se les fue de las manos” a los imputados y que era dirigido por más personas. Para ella, la idea era tener la vida de Diego en su poder, manejarla.
“Él venía hace un tiempo muy mal y yo venía diciéndolo, Dalma también. Cuando se habla de su entorno, más allá de que le cambiaban cada cinco días o una semana los números de teléfono y no se podía hablar con él, él tenía problemas con el alcohol. Tomaba dos copas de vino y se ponía en pedo, más que lo mezclaba con las pastillas, y era un detonante para cualquier persona. Las pastillas psiquiátricas, las pastillas para dormir y el alcohol no van de la mano, y eso sucedía”, relató sobre los meses previos al fallecimiento.

Sobre la internación domiciliaria donde el Diez pasó sus últimos 15 días, Gianinna afirmó que Luque y Cosachov los convencieron de que era la mejor opción y aseguró que Diego no se iba a querer internar en un neuropsiquiátrico porque “para una persona que tiene problemas de cualquier adicción es muy duro”. Pero también, analiza hoy, a su entorno no le servía que estuviera ahí aislado porque no iban a poder “hacer negocios con él”.
También afirmó que para la internación domiciliaria le habían prometido aparatología y una casa acorde a las necesidades del Diez, que no hubo. “Si mi papá no hubiese necesitado enfermeros, me hubiese quedado yo con él a dormir. Pero yo hay cosas que no sé. Lo único que sí se, que es lo que yo vi, es que él estaba hinchado y avisé y me explicaron que era normal, que era por estar acostado”.
“No me entra en la cabeza lo que hicieron. Sé que había un plan, seguramente había un plan, y alguien lo dirigía. Que se les fue de las manos, también se le fue de las manos”, concluyó.
Fuente: Infobae