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Cómo el tono de voz afecta el vínculo con tu cachorro

La manera en que las personas se dirigen a sus perros y gatos jóvenes tiene un impacto profundo en la relación afectiva y la armonía dentro del hogar. Investigaciones científicas han demostrado que ciertos tonos y formas de expresión inciden directamente en la conexión emocional, la comprensión mutua y la respuesta conductual de estas mascotas.

De acuerdo con un estudio publicado en Animal Cognition, los canes reaccionan con mayor interés y atención cuando reciben un tono de voz parecido al que se usa con infantes.

Los perros prefieren el denominado “habla perruna”, que consiste en un registro vocal agudo, musical y cálido, semejante al que se emplea con bebés humanos. Este tipo de comunicación estimula la atención, la identificación emocional y los centros de recompensa en el cerebro canino, generando asociaciones placenteras y fomentando la cercanía.

Las estrategias de comunicación afectiva también benefician a los gatos, quienes identifican la voz y las intenciones de su humano favorito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una investigación adicional en Animal Cognition indica que los felinos domésticos identifican la voz de su persona preferida. Al emplear un tono agudo, suave y cargado de emoción, se obtiene una respuesta más positiva de parte de los gatos hacia los miembros de su familia humana.

“En las culturas occidentales contemporáneas, la mayoría de las personas hablan con sus gatos. El registro del habla dirigido a los animales de compañía comparte características comunes con el habla dirigida a niños pequeños, que se distinguen del habla dirigida a adultos”, explicaron los investigadores.

Según un trabajo divulgado en NeuroImage, el sistema de recompensa neuronal de los perros se activa con más fuerza al escuchar la voz de un familiar que la de extraños. Los canes con un fuerte apego familiar muestran una activación cerebral especialmente notable ante la voz conocida, incluso sin contacto visual.

El desarrollo del lenguaje en perros y humanos

ULos estudios han comprobado la similitud entre el vocabulario de un perro adulto y el de un bebé (Imagen Ilustrativa Infobae)

Amritha Mallikarjun, doctora en ciencias cognitivas y becaria posdoctoral en el Centro de Perros de Trabajo de Penn Vet, examina cómo la relación entre humanos y perros revela claves sobre el desarrollo del lenguaje infantil. Su trabajo indaga hasta qué punto los canes comprenden palabras y cómo estas capacidades, comparadas con las de bebés, permiten descubrir principios de la adquisición del lenguaje humano.

Un hallazgo destacado de Mallikarjun es la similitud entre el vocabulario de un perro adulto y el de un bebé entre ocho y doce meses de edad.

“Lo interesante es que los bebés, posteriormente, desarrollan un sistema lingüístico complejo. Los perros pueden aprender nuevas palabras, pero su evolución no se dispara como en los bebés”, afirmó Mallikarjun.

El contacto verbal acompañado de miradas directas eleva los niveles de oxitocina, fortaleciendo la confianza entre personas y animales de compañía (Imagen Ilustrativa Infobae)

El caso de Chaser, una border collie de Carolina del Sur capaz de distinguir más de 1.000 palabras, motivó a la especialista a replicar experimentos originalmente diseñados para infantes con perros. Ese éxito llevó a nuevas líneas de investigación sobre las capacidades perceptivas y de atención de los canes.

La afinidad entre humanos y perros es un eje fundamental para Mallikarjun. Plantea que ambas especies han coevolucionado, desarrollando comprensión mediatizada por palabras, tono y lenguaje corporal. Según la especialista, los perros “definitivamente comprenden nuestro tono. Saben cuándo usamos una voz alegre y tonta y la prefieren sobre la directiva adulta. La ‘voz de perro’ es muy similar a la que se emplea con bebés, y aparece en la mayoría de las culturas”.

La clave biológica del vínculo: oxitocina y comunicación recíproca

Los gatos solo responden de manera distintiva al lenguaje especial si la voz proviene de un integrante conocido del hogar, consolidando un lenguaje propio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio publicado en la revista Science identificó que el contacto verbal acompañado de una mirada directa eleva los niveles de oxitocina —la llamada “hormona del amor”— en humanos y perros por igual. Este proceso biológico fundamenta el círculo de apego y protección, al reforzar tanto la confianza como el bienestar emocional en ambos integrantes de la interacción.

Los perros no solo distinguen palabras y entonaciones: son particularmente sensibles al estado anímico de la persona que les habla. Este fenómeno, sostenido por el sistema de recompensa cerebral y la coevolución originada durante la domesticación, explica la calidad singular del lazo entre humanos y animales de compañía.

Fuente: Infobae

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