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De la cocina a la NASA: el tico clave en la misión Artemis II

La historia de la exploración espacial no solo la escriben quienes viajan al espacio, sino también aquellos que hacen posible el despegue desde tierra firme. Un claro ejemplo es Luis Vargas Palma, un ingeniero industrial de Costa Rica que, con apenas 29 años, se ha convertido en un engranaje fundamental para la NASA y su ambiciosa misión Artemis II.

Nacido en San Ramón, Alajuela, Vargas emigró a Estados Unidos a los cinco años junto a su familia, estableciéndose en Louisiana. Aunque creció lejos de su país natal, nunca perdió la esencia tica: el trabajo duro y la humildad lo acompañaron en un camino que empezó lejos de las salas de control.

Antes de llegar a la agencia espacial, Luis trabajó preparando sándwiches en una cadena de comida rápida. Tras graduarse como ingeniero industrial, enfrentó más de 100 rechazos laborales. Sin embargo, no se rindió: “Yo trabajaba ‘dándole vuelta a la torta’ como diría mi mamá”, recuerda entre risas. La fe y la perseverancia fueron su motor.

Luis Vargas Palma, ingeniero costarricense que pasó de buscar empleo en Louisiana a asegurar el lanzamiento de la misión Artemis II (Cortesía La Nación).

Su primer empleo en el sector aeroespacial fue en Syncom Space Service en Nueva Orleans, donde armaba cohetes pero sentía que aún no estaba en el centro de la acción. Su objetivo era el Centro Espacial Kennedy en Florida, el lugar donde despegan las misiones. La tenacidad lo llevó a Amentum, una empresa contratista que brinda servicios críticos a la NASA.

El “Red Crew”: los guardianes de la rampa

Para Artemis II, la misión que llevará a cuatro astronautas (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen) a orbitar la Luna, Luis fue seleccionado para el Red Crew (Equipo Rojo). Este grupo de élite es el último en estar cerca del cohete Space Launch System (SLS) antes del despegue, trabajando en la “zona caliente” cuando el combustible criogénico ya está cargado y la tripulación está dentro de la cápsula Orion.

Sus tareas incluían:

  • Revisiones de último minuto: Verificar sellos, conexiones umbilicales y la integridad de la torre de lanzamiento.
  • Soporte vital: Asistir a los astronautas con los trajes y sistemas de seguridad.
  • Gestión de emergencias: Prepararse para una evacuación inmediata ante cualquier fallo crítico antes del encendido.

“Ver con mis propios ojos al cohete despegar, desde una distancia tan cerca, es irreal”, confesó al diario La Nación. Además, tuvo la tarea técnica de conectar y desconectar sistemas críticos mientras el mundo observaba.

A pesar de vivir en el extranjero, Luis Vargas Palma lleva a Costa Rica en el corazón. Para él, trabajar en la rampa de lanzamiento es una forma de poner en alto la bandera de un país pequeño pero lleno de talento.

Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: la perseverancia es la clave. “No necesitas que todo el mundo crea en ti; solo necesitas un ‘sí’ entre cientos de rechazos”, afirma.

Actualmente, Luis continúa en el Centro Espacial Kennedy y planea visitar pronto Costa Rica. Su historia demuestra que el camino a la Luna no solo se construye con ciencia, sino también con fe y esfuerzo.

Fuente: Infobae

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