El 30 de abril llegó a los cines El diablo viste a la moda 2, la esperada secuela que en 2006 convirtió a Miranda Priestly (inspirada en Anna Wintour) en un ícono del cine de entretenimiento.
La nueva entrega reavivó la pregunta: ¿cómo es trabajar en una revista como Vogue y cuánto dinero se gana en ese mundo?
Anna Wintour: el estándar de oro
Durante décadas, Anna Wintour fue sinónimo de Vogue. La editora británica ocupó el cargo de editora en jefe de la edición estadounidense desde 1988 hasta junio de 2025, cuando anunció su salida tras 37 años, según reportó Grazia Magazine.
No se alejó del todo: hoy es directora editorial global de Vogue y directora de contenido de Condé Nast.

En cuanto a su salario, según Hollywood Life, en 2005 la revista New York reportó que Wintour ganaba 2 millones de dólares al año. Con el tiempo, esa cifra se duplicó a 4 millones de dólares anuales como editora en jefe.
Además, según Business Insider, recibía una asignación de 200,000 dólares al año para vestimenta laboral. Grazia añade que Condé Nast cubría el costo de estilizar su cabello y maquillaje a diario.
Su patrimonio neto se estima en 50 millones de dólares en 2026, según Celebrity Net Worth.
¿Y el resto del equipo?
Wintour es el techo de una industria con escala salarial amplia. Según ZipRecruiter a abril de 2026, el salario promedio de un editor de Vogue en EE.UU. ronda los 64,031 dólares al año (30.78 dólares por hora).
Glassdoor sitúa el rango entre 58,000 y 99,000 dólares según experiencia y rol.

Un editor senior puede alcanzar 91,000 dólares anuales, mientras que un director editorial puede superar 130,000 dólares al año.
Los asistentes de moda, el punto de entrada, ganan entre 35,000 y 60,000 dólares anuales. En Nueva York, los salarios para roles con experiencia oscilan entre 60,000 y 110,000 dólares, por encima del promedio nacional.
La ficción frente al escritorio real
Chloe Schama, editora de contenidos de Vogue con casi una década, publicó el 1 de mayo un artículo comparando su vida real con la secuela.

Schama escribe que el clóset de moda real está más organizado e impresionante que el ficticio, y que
“jamás se le ocurriría tomar algo prestado de ahí”
, ni siquiera para un fin de semana.
Sobre la dinámica laboral, señala que la eficiencia y la concisión son las formas más importantes de demostrar respeto en la redacción, alejado de la imagen de asistentes desbordadas.
Schama concede a los guionistas que las paredes de vidrio existen, los arreglos florales monocromáticos aparecen frecuentemente y las vistas al río desde la oficina son bastante buenas. Y sobre lo más importante: el trabajo puede consumir fines de semana, pero forja amistades que perduran más allá del tiempo en la empresa.
Fuente: Infobae