Un estudio citado por la revista alemana Der Spiegel revela que más del 12% de los deportistas aficionados en Alemania sufren cada año lesiones graves que requieren atención médica. Este incremento preocupa a especialistas, quienes advierten sobre prácticas riesgosas entre quienes entrenan por hobby.
Causas principales de las lesiones
Las causas más frecuentes están relacionadas con el entrenamiento excesivo, la técnica inadecuada, la falta de fortalecimiento muscular y la poca atención a las señales de dolor y recuperación. Estas prácticas afectan especialmente a corredores, levantadores de pesas y participantes de deportes en equipo.

El fisioterapeuta ortopédico Gregor Senk, del Hospital Universitario de Colonia, explica que la causa más común de lesión en el deporte amateur se resume en:
“Demasiado, demasiado rápido”.
Senk advierte que aumentar volumen e intensidad sin un fortalecimiento adecuado de la musculatura estabilizadora genera sobrecargas articulares importantes. Además, señala que una ejecución incorrecta en ejercicios como el press de banca o las sentadillas puede provocar daños acumulativos en tendones y articulaciones.
Los desequilibrios musculares —cuando un lado del cuerpo es más fuerte que el otro— alteran la biomecánica y derivan en sobrecargas lejos del área afectada inicialmente. Ignorar el dolor también incrementa el riesgo. Senk recomienda entrenamiento de fuerza de dos a tres veces por semana, aprendiendo los movimientos básicos bajo supervisión profesional o con materiales confiables.
Sobreentrenamiento y falta de recuperación

La fisioterapeuta Nele Schwardt, especialista en ortopedia en la Clínica Ortopédica Universitaria de Friburgo, distingue dos tipos de lesiones frecuentes: lesiones agudas por traumatismos y lesiones por esfuerzos repetitivos. Afirma que el error más común entre aficionados es descuidar el equilibrio entre ejercicio y descanso:
“Muchos creen que entrenar más implica mejores resultados, pero la falta de recuperación conduce al estancamiento y aumenta el riesgo de lesiones”.
Entre deportistas de resistencia y de equipo predominan los desgarros de ligamentos y las lesiones de menisco y tobillo. Schwardt señala que el dolor suele originarse lejos de la zona sintomática; por ejemplo, molestias en rodilla o cadera pueden provenir de la columna o de la debilidad en el torso.

La nutrición también juega un papel clave: una ingesta limitada de carbohidratos y grasas perjudica la recuperación, especialmente en mujeres, quienes pueden sufrir irregularidades menstruales y menor ganancia de fuerza. Schwardt recomienda reincorporarse al deporte de manera gradual tras pausas y utilizar fisioterapia después de lesiones significativas.
Prevención: movilidad, fuerza y descanso
Fortalecer el torso y garantizar la movilidad articular es fundamental. La fisioterapeuta Schwardt subraya que un torso fuerte absorbe impactos y previene sobrecargas. Los expertos consultados por Der Spiegel aconsejan realizar dos o tres sesiones semanales de entrenamiento de fuerza tanto para hombres como para mujeres.
El osteópata y fisioterapeuta Dennis Jacobs, del centro médico en Colonia, advierte sobre un patrón cada vez más común: largas jornadas sedentarias seguidas de ejercicio intenso. Esta combinación, señala, aumenta el riesgo de problemas en la fascia, el tendón de Aquiles y las rodillas. Para ilustrarlo, utiliza la imagen de una gominola: así como este material necesita mantenerse flexible para no romperse, el cuerpo requiere estiramientos prolongados y sostenidos para conservar la elasticidad de los tejidos.

Para obtener beneficios reales, las posturas de estiramiento deben mantenerse entre dos minutos y medio y tres minutos, a diferencia de los tradicionales 20 segundos. Jacobs recuerda que los síntomas pueden aparecer lejos de la causa primaria, ya que el cuerpo es un sistema integral; el origen del problema puede estar incluso en órganos internos.
Consejos para entrenar sin lesionarse
Jacobs enfatiza la importancia de iniciar el entrenamiento de fuerza o resistencia de manera progresiva, ajustando la intensidad según la respuesta corporal. Todos los expertos resaltan la necesidad de atender señales como dolores repentinos. El estiramiento prolongado y estático, junto con pausas regulares y la consulta profesional ante molestias persistentes, constituye una base sólida para evitar lesiones.
El único dolor tolerable es el muscular normal tras el esfuerzo. Si surge otra clase de dolor, se debe suspender la actividad y consultar a un médico para prevenir daños mayores.

Según Jacobs y Schwardt, alternar el entrenamiento con días de descanso, cuidar la técnica y realizar rehabilitación bajo supervisión profesional después de una lesión reduce el riesgo de recaída y acelera la recuperación.
El número de deportistas aficionados lesionados continúa creciendo por razones prevenibles: avance acelerado, técnica deficiente, desatención de la musculatura y falta de reconocimiento del dolor. Los especialistas recomiendan fortalecer el sistema muscular, cuidar la movilidad y respetar los periodos de descanso para evitar que las dolencias se cronifiquen.
Fuente: Infobae