El tráfico internacional de cocaína sigue evolucionando, adaptándose a nuevas tácticas de interdicción y a la cooperación antidrogas. No obstante, Colombia mantiene uno de los escenarios más complejos del continente.
Así lo señala un informe especial del portal especializado InSight Crime sobre las incautaciones de cocaína en 2025, dejando un panorama con conclusiones clave para que los gobiernos americanos enfoquen sus esfuerzos en debilitar las finanzas de organizaciones criminales y armadas que dependen del narcotráfico.
Mientras Estados Unidos retoma estrategias clásicas de la guerra contra las drogas, las redes delictivas innovan y expanden sus rutas, volviendo el mercado global más sofisticado y difícil de controlar.
Colombia y su incautación récord
En 2025, casi la mitad de los países de América Latina y el Caribe incrementaron sus decomisos de cocaína, mientras la otra mitad registró descensos, reflejando ajustes de rutas y estrategias de los traficantes ante operativos internacionales.
La cocaína líquida para evadir escáneres y el uso de veleros y otros medios de transporte alternativos se han vuelto más comunes, ampliando la geografía del comercio ilegal.

Colombia, el mayor productor mundial de cocaína, vivió un año sin precedentes en decomisos. Las autoridades incautaron 445,9 toneladas, un aumento del 59,4% frente a las 279,7 toneladas de 2024. Además, colaboró en la incautación internacional de otras 633 toneladas.
Entre los decomisos destacó el hallazgo de 14 toneladas ocultas en un contenedor en el puerto de Buenaventura, la mayor incautación individual de la década.
El año también estuvo marcado por el uso de tecnologías innovadoras por parte de los traficantes. En julio de 2025, la policía interceptó un narcosubmarino operado de forma remota frente a la costa norte; aunque no llevaba droga, se cree que era una prueba para futuros envíos.
A pesar de estos esfuerzos, en septiembre de 2025 Estados Unidos incluyó a Colombia en su lista de países que no cooperan en la lucha antidrogas, aunque la asistencia antinarcóticos estadounidense continúa.

Perú: erradicación e incertidumbre
En Perú, el Ministerio del Interior reportó la destrucción de 55,6 toneladas de drogas, de las cuales el 70% era cocaína o similares, aunque la falta de transparencia obliga a ser cautos con las cifras.
El país intensificó la erradicación de cultivos, destruyendo 34.200 hectáreas en 2025, frente a 26.500 el año anterior, especialmente en regiones amazónicas como Ucayali, Huánuco y Loreto. Sin embargo, la violencia en territorios indígenas y la expansión de bandas ecuatorianas complican la respuesta estatal, debilitada por la inestabilidad política y la corrupción.
Bolivia: descenso de incautaciones y renovada cooperación
Bolivia incautó 17,1 toneladas de cocaína en 2025, una caída del 62,7% respecto a las 45,9 toneladas de 2024, año récord local. Las cifras de 2025 se alinean con promedios recientes, tras corregir sobreestimados previos.
Las autoridades bolivianas también intensificaron la destrucción de pistas clandestinas y laboratorios. Aunque el país fue descertificado por Estados Unidos por no cooperar, el gobierno de Rodrigo Paz renovó la relación con la DEA, rota desde 2008.
Ecuador: menos incautaciones en tierra, más en el mar
Ecuador decomisó 75,9 toneladas de cocaína en su territorio, una disminución frente a las 157,7 toneladas de 2024, pero las incautaciones en alta mar y a nivel internacional crecieron hasta 124 toneladas.

El país sigue siendo un punto clave de tránsito para la cocaína destinada a mercados globales, y la cooperación con Estados Unidos se fortaleció, como muestra la incautación de 10 toneladas en aguas internacionales en octubre. Los costos para los pescadores que transportan droga han aumentado, reflejando mayor riesgo y presión de la interdicción.
Venezuela: récord en incautaciones y cambio de rutas
El gobierno de transición venezolano reportó 42,6 toneladas de cocaína incautadas en 2025, con un pico de 15,4 toneladas en una sola operación en el estado Zulia, frontera con Colombia. Sin embargo, la limitada transparencia obliga a interpretar con cautela los datos oficiales.
La presión sobre rutas tradicionales ha empujado a los traficantes a buscar alternativas, mientras bandas venezolanas ganan terreno ante la reducción de la influencia del Cartel de Sinaloa. Las operaciones estadounidenses en el Caribe parecen haber desplazado temporalmente los flujos de droga y afectado actividades legales como la pesca.
Fuente: Infobae