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La ciencia detrás de cocinar: cómo conservar nutrientes según el método

Las técnicas culinarias influyen directamente en la cantidad de nutrientes que un alimento conserva. Elegir el método apropiado puede marcar una diferencia significativa entre enriquecer o empobrecer la dieta diaria.

La cocción al vapor y el uso del microondas se destacan como opciones que mejor retienen vitaminas y minerales, al reducir el tiempo de exposición al calor y minimizar el contacto con el agua.

Las verduras de hoja verde, como el brócoli y la col rizada, conservan mejor su contenido de vitamina C y ácido fólico cuando se cocinan al vapor en lugar de hervirse, de acuerdo con la Academia Española de Nutrición y Dietética. (Imagen Ilustrativa Infobae).

Hervir durante periodos extensos y con abundante líquido favorece la pérdida de nutrientes esenciales, según Raquel Frías, técnica superior en dietética y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética.

Al hervir verduras, una parte significativa de sus vitaminas y minerales se transfiere al agua de cocción.

Frías recomienda reutilizar ese líquido en sopas, arroces o salsas para recuperar parte de lo perdido.

Al reutilizar el agua de cocción de verduras para preparar sopas, se recuperan parte de las vitaminas y minerales solubles que se pierden durante el hervido, de acuerdo con la Academia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una olla a presión puede reducir hasta en 70% el tiempo de cocción, lo que disminuye la pérdida de nutrientes en comparación con métodos tradicionales.

Otros utensilios como la cocotte (cazuela de hierro con tapa hermética) y la técnica de cocción al vacío ayudan a preservar tanto la humedad como el perfil nutritivo de los alimentos.

Cocción al vapor y microondas: más nutrientes en el plato

Cocinar al vapor evita el contacto directo de los alimentos con el agua, permitiendo que sus nutrientes se conserven casi intactos, además de mejorar colores y texturas.

El microondas funciona bajo un principio similar: calienta el agua interna de los alimentos y acorta la exposición al calor extremo.

De acuerdo con los especialistas, la evidencia científica respalda que el microondas es seguro y eficaz para mantener la calidad nutricional, aunque puede modificar la textura final.

El remojo prolongado de las legumbres ayuda a reducir los compuestos antinutrientes, como los fitatos, facilitando la absorción de minerales. (Imagen Ilustrativa Infobae).

En verduras y frutas, lo ideal es consumirlas crudas —bien desinfectadas— o prepararlas al vapor, microondas, escaldadas, horneadas o salteadas. Así, se limita el contacto con el agua y las altas temperaturas, lo que reduce el deterioro de compuestos sensibles al calor.

Fritura, horno y plancha: el aceite importa

Una fritura adecuada puede preservar la mayoría de los nutrientes si el aceite está lo suficientemente caliente y la capa crujiente del alimento actúa como barrera.

Este método incrementa el contenido de grasas y, si la temperatura es excesiva, puede generar sustancias no deseadas.

El tipo de aceite y el número de reutilizaciones afectan la calidad final: el aceite de oliva virgen extra y girasol alto oleico resisten mejor el calor y pueden reutilizarse hasta una docena de veces en el hogar, de acuerdo con la Academia.

El consejo de la institución señala que no debe sobrecalentarse el aceite para evitar la formación de compuestos potencialmente nocivos.

Se recomienda no superar cinco reutilizaciones en aceites muy insaturados; para aceites de baja insaturación, hasta 12 veces, siempre que se filtren y almacenen en un recipiente tapado, fuera de la luz.

El aceite de orujo de oliva resiste mejor el calor elevado, según datos de los especialistas. (Imagen Ilustrativa Infobae).

Cocinar carnes, pescados y mariscos al vapor, microondas, plancha u horno conserva los jugos y, con ellos, una parte relevante de las vitaminas y minerales.

La experta indica que el interior de estos alimentos debe alcanzar al menos 65 °C para eliminar microorganismos peligrosos; en el caso del pollo, es esencial llegar a 70 °C y evitar zonas rosadas para asegurar una cocción completa.

Recipientes y método: elegir bien para más salud

El tipo de recipiente también incide en la conservación de nutrientes. Cocinar con cazuela a fuego lento y tapa cerrada ayuda a mantener jugos y vitaminas.

La Academia Española de Nutrición y Dietética elabora guías basadas en evidencia científica para la preparación y consumo seguro de alimentos en el hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consumir hortalizas crudas maximiza el aporte de vitaminas y minerales, aunque sus texturas cambian frente a la cocción.

Para una dieta eficiente, el manejo del calor y el agua, así como la reutilización de caldos y la selección del aceite adecuado, son claves en la mesa diaria.

La Academia Española de Nutrición y Dietética señala que una elección correcta de técnicas culinarias mejora el sabor y garantiza alimentos más seguros y nutritivos.

Fuente: Infobae

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