En una entrevista exclusiva para el programa Infobae a las Nueve, la psicóloga clínica Marina Mammoliti compartió su mirada sobre la ansiedad y detalló las herramientas más efectivas para manejar el malestar diario que afecta a millones de personas.
Durante la conversación con los periodistas Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, Mammoliti celebró la publicación de su primer libro, que presentará en la Feria del Libro este domingo.
La especialista explicó que su obra propone un enfoque integral del fenómeno: “Tiene historias personales de pacientes, también teoría y ejercicios prácticos. Hay un montón de herramientas, las más probadas o más basadas en evidencia para calmar la ansiedad”.
La ansiedad como mecanismo evolutivo y su impacto en la vida diaria
Mammoliti destacó que la ansiedad es parte esencial de la condición humana: “Ansiedad sentimos todos. Es un mecanismo evolutivo que sentimos por el simple hecho de ser seres humanos. Nos protege. Lo vamos a sentir todos”.
Sin embargo, señaló la diferencia entre la ansiedad funcional y la disfuncional: “La diferencia es que la ansiedad, cuando está tan intensa y tan en demasía frente a lo que me pide la vida, impacta en que yo pueda o no pueda vivir la vida que quiero vivir”.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad son los más frecuentes a nivel global. “Se estima que un 4,4% de la población tiene algún trastorno de ansiedad superintenso. Pero todos nosotros sentimos ansiedad”, subrayó la psicóloga.
Para Mammoliti, “uno no tiene que tener un trastorno de ansiedad como tal para que la ansiedad genere malestar en nuestra vida”. En ese sentido, recalcó la importancia de identificar cuándo la ansiedad deja de ser útil y se convierte en un obstáculo cotidiano.
Herramientas prácticas para calmar la ansiedad rápidamente

Consultada sobre las estrategias más eficaces, Mammoliti fue clara: “Hay herramientas que llamo ‘botón rojo’, para bajar el nivel de activación y de ansiedad enseguida, cuando está muy disparada. La respiración es clave”.
Detalló: “La exhalación más larga que la inhalación estimula el nervio vago, que le dice al sistema nervioso: ‘Cálmate’. Esa respiración funciona igual que cualquier ansiolítico”.
La especialista insistió en que las herramientas deben adaptarse a cada persona: “La ansiedad no se ve igual para todos. No nos desencadena las mismas cosas, no tenemos las mismas causas. Instalar una sola práctica, como la meditación para todos por igual, puede terminar en frustración. Quizás alguien necesitaba otra cosa, como entrenar pensamientos alternativos”.
Respecto a la frecuencia y duración de los ejercicios, Mammoliti recomendó: “Siempre que podamos incluir momentos de micropausa, microdescanso en el día, cuantas más, mejor. Ni siquiera tienen que ser veinte minutos de respiración. Con cerrar los ojos y hacer dos o tres ciclos de respiración, de exhalación más larga que inhalación, ya ayuda”.
Información y diseño del entorno personal como herramientas clave

Mammoliti puso énfasis en la importancia de la información como primer paso: “Psicoeducación es entender por qué mi sistema de alarma funciona como funciona, cuáles son las cosas que lo disparan. Todo eso ya es parte del tratamiento terapéutico, porque la ansiedad se alimenta de la incertidumbre”.
Reconoció que ser consciente del problema puede sumar una carga, pero es indispensable: “El primer paso es ser consciente. El mapa de los síntomas ayuda a entender que la taquicardia, el nudo en el estómago o la respiración cortada son ansiedad”.
La psicóloga aconsejó flexibilidad y constancia en la búsqueda de soluciones: “A veces uno encuentra cierta herramienta y de acá a dos años ya no me sirve igual, porque hay otra cosa que me dispara. Lo importante es tener un kit de herramientas a medida para cada uno”.
Finalmente, destacó la posibilidad de diseñar contextos que generen menos ansiedad: “El mundo nos trae ansiedad todo el tiempo, pero podemos diseñar un contexto que calme un poco más. No se trata de dejar todo y transformarse en monje budista, sino de incluir pequeños momentos de pausa en la rutina”.
Fuente: Infobae