Un equipo de científicos del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) ha dado a conocer el hallazgo de una nueva especie de lagartija andina, denominada Stenocercus aguilari, que hasta ahora pasaba inadvertida para la ciencia. El descubrimiento tuvo lugar en la Cordillera Blanca, ubicada en la región de Áncash, Perú, y los detalles fueron publicados en la edición de abril de 2026 de la revista científica Zootaxa.
Los ejemplares fueron recolectados en la provincia de Huari, específicamente en las localidades de San Marcos, Chavín de Huántar y Colcas, todas situadas en la vertiente oriental de la Cordillera Blanca. La intrincada topografía de esta zona —una cadena montañosa que se prolonga por 200 kilómetros entre las latitudes 8°08′ y 9°58′ sur— crea barreras geográficas naturales que impulsan la especiación alopátrica, un proceso evolutivo donde poblaciones separadas físicamente divergen hasta convertirse en especies diferentes. Este mecanismo convierte a la región en un lugar de gran interés para la herpetología andina.

Análisis genético y morfológico
La investigación fue encabezada por Ernesto Castillo-Urbina, del Departamento de Herpetología del museo sanmarquino, junto con Shary Rios-Roque, Diego Barrera-Moscoso y Alejandro Mendoza. La confirmación de S. aguilari como especie nueva se logró mediante taxonomía integrativa, un enfoque que combina estudios genéticos y morfológicos para definir los límites entre especies.
Los análisis moleculares indicaron que la lagartija presenta más del 14,8 % de distancia genética no corregida en el gen mitocondrial ND2 en comparación con todas las especies conocidas del género Stenocercus que cuentan con datos disponibles. Este marcador es ampliamente utilizado en sistemática de reptiles.

Además de las diferencias genéticas, S. aguilari posee rasgos físicos distintivos. Los investigadores registraron un número mayor de escamas en la parte media del cuerpo, escamas vertebrales de forma particular y, en los machos adultos, una mancha negra característica en la región pélvica ventral. La especie también carece del bolsillo acárido posthumeral —una pequeña cavidad cutánea donde se alojan ácaros— y presenta un bolsillo postfemoral de tipo 1, características que, junto con los datos genéticos, respaldan su estatus como especie independiente.

El nombre científico honra al doctor César Aguilar, jefe del Departamento de Herpetología de la UNMSM y uno de los herpetólogos más destacados del país, con una vasta trayectoria de publicaciones sobre reptiles y anfibios peruanos en revistas internacionales. Su labor abarca desde la taxonomía de lagartijas del género Liolaemus hasta investigaciones sobre anfibios de alta montaña, contribuyendo al conocimiento de la herpetofauna en regiones como Loreto, Ica y los Andes centrales.

Un género con alta diversidad en Perú
El género Stenocercus, al que pertenece el nuevo hallazgo, reúne actualmente 80 especies reconocidas distribuidas por Sudamérica, con una notable concentración en los Andes tropicales, donde algunas alcanzan los 4.000 metros de altitud.
Perú alberga aproximadamente el 65 % de todas las especies del género, lo que lo convierte en el principal centro de diversidad de este grupo de lagartos de la familia Tropiduridae. El departamento de Áncash, con su relieve accidentado marcado por la Cordillera Negra y la Cordillera Blanca —la cadena montañosa tropical más alta del mundo—, es uno de los territorios donde esta diversidad es más acentuada.
El descubrimiento de S. aguilari no es un caso aislado en la herpetología peruana reciente. En los últimos años, el equipo del museo sanmarquino y otros grupos han descrito varias especies nuevas del mismo género: en 2022 se formalizaron cuatro especies provenientes de las laderas amazónicas de los Andes peruanos, y en 2021 se reportó Stenocercus ica, hallada en la cuenca del río Ica entre los 300 y 450 metros de altitud.
El equipo investigador enfatizó la necesidad de continuar explorando los ecosistemas altoandinos, donde aún existirían numerosas especies sin descripción formal. La Cordillera Blanca, cuya mayor parte está protegida dentro del Parque Nacional Huascarán —declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1985—, alberga una biodiversidad bien documentada en aves y mamíferos, pero su herpetofauna sigue siendo en gran medida desconocida.
Fuente: Infobae