En Infobae a la Tarde, el abogado especialista en derecho creativo Ezequiel Canle Santamaría analizó la decisión de Taylor Swift de registrar su imagen y su voz como marcas comerciales para protegerse del uso de inteligencia artificial.
Durante el programa, Canle Santamaría explicó que la medida de Swift marca un precedente único en la industria musical y plantea nuevos desafíos para el derecho creativo. La conversación fue con el equipo conformado por Manu Jove, Maia Jastreblansky, Paula Guardia Bourdin y Tomás Trapé.
Taylor Swift y la protección legal frente a la inteligencia artificial
“La propuesta de Taylor Swift es novedosa porque nunca antes se había usado ese tipo de registros de marcas sonoras junto con registros de imagen para blindar como marca comercial la identidad de un artista”, detalló Paula Guardia Bourdin. La cantante busca impedir que “se use en contenidos que sean muy similares a lo que ella es en realidad” mediante imágenes digitales y deepfakes.
Canle Santamaría sostuvo: “El derecho de autor parecería no ser suficiente contra los deepfakes o contra el avance de la inteligencia artificial al copiar o plagiar partes o todo de las obras que crean los artistas”. Para el especialista, el registro de la voz e imagen como marcas otorga una herramienta más poderosa: “La marca tiene que tener una cuestión muy importante que es la distintividad. O sea, no puede provocar confusión en el consumidor”.
El abogado también destacó que “tanto la normativa norteamericana como la argentina, y la de muchos países del mundo, permiten hacer esto”, y que el gran salto es usar registros de marca tradicionalmente corporativos para proteger personas físicas.
Cómo funciona el registro de marcas sonoras y visuales en artistas
“La marca sonora puede ser un jingle o un sonido por el cual distinguimos a una empresa, como el ‘tutum’ de Netflix o el rugido del león de la Metro Goldwyn Mayer”, ejemplificó Canle Santamaría, y señaló que ahora ese mecanismo lo adopta una artista como Taylor Swift.
El especialista aclaró que esta estrategia no es exclusiva de Estados Unidos. “Esto lo hace Taylor Swift, pero también lo pueden hacer nuestros músicos y músicas argentinos”, afirmó, aunque reconoció que aún no hay antecedentes judicializados en la región donde un artista logre proteger su voz o imagen como marca frente a la IA.

Matthew McConaughey fue citado como el primer actor en intentar proteger su voz e imagen del uso indebido de la inteligencia artificial mediante el registro marcario.
Desafíos legales y éticos frente a los deepfakes y la creatividad digital
Consultado sobre los alcances de esta protección, Canle Santamaría respondió: “Si vos usás una marca, tenés que pedir permiso para usar la marca de otra persona. En principio, no podés usar lo que le pertenece a otro”.
En relación a los memes y el uso no comercial, el abogado indicó: “El derecho, como todo, tiene un límite, es relativo. No podés ir al extremo de ridiculizar al otro y provocarle un daño a su imagen”.

Canle Santamaría comparó la inteligencia artificial con otros cambios tecnológicos históricos: “Los modos de consumo y de producción cultural han cambiado siempre. Esta es una nueva ola, va mucho más rápido, pero no significa la destrucción o la muerte de las artes”. Mencionó el caso de Dinamarca, donde se intentó asimilar la imagen y la voz al derecho de autor para fortalecer reclamos legales ante la IA.
Sobre la legislación argentina, fue contundente: “En mi humilde opinión, no estamos preparados. Tenemos una norma que es del año 1933… Imagínense cuando salió, no existía el software y hoy se lo asimila. Pero no hay nada vinculado a inteligencia artificial, blockchain o deepfakes”.
Finalmente, se debatió el futuro de la industria del espectáculo frente a la IA y la creación de réplicas digitales de artistas fallecidos: “Hay que ver qué implican esos contratos, cuál es la ganancia y qué se cede. Por ahí a veces es más lo que das que lo que recibís”.
Fuente: Infobae