La celebración del 80 cumpleaños del rey Carlos Gustavo de Suecia congregó en Estocolmo a representantes de varias casas reales europeas, marcada por la pompa institucional y gestos cargados de simbolismo. Las imágenes retransmitidas en directo por SVT mostraron momentos llamativos como la aparición pública de Sofía de Suecia tras la polémica por su vinculación con Jeffrey Epstein, así como anécdotas ligadas al frío sueco que sorprendió a los asistentes.
El programa de actos conmemorativos, diseñado por la Casa de Bernadotte, comenzó con un Te Deum de acción de gracias en la iglesia del Palacio Real de Estocolmo. Poco antes de las 10:00 horas, los hijos y nietos del rey realizaron una entrada solemne al templo, seguidos de los monarcas, dando inicio a la ceremonia con música solemne.
Pasado el mediodía, la familia real al completo se presentó en Lejonbacken, la terraza norte del palacio. Allí, el rey y la reina, rodeados de hijos y nietos, recibieron el saludo de la ciudadanía. El acto incluyó la tradicional salva de honor disparada por las Fuerzas Armadas desde Skeppsholmen y un desfile aéreo de la Fuerza Aérea sueca.

El frío del cumpleaños de Carlos Gustavo de Suecia
Entre los invitados estaban los reyes de Dinamarca, Federico X y Mary, así como el monarca tailandés Maha Vajiralongkorn y la reina Suthida, quienes se cubrieron con mantas preparadas en sus asientos para combatir el frío matinal. Mary de Dinamarca también recurrió a una manta y usó gafas de sol frente a las bajas temperaturas. En el balcón también se vieron a Beatriz de Holanda y el duque Enrique de Luxemburgo.
En este ambiente festivo, la jornada proyectó una imagen de cohesión familiar poco frecuente en los últimos meses. Esta unidad cobra valor tras la controversia generada en diciembre por la presunta amistad de Sofía de Suecia, esposa del príncipe Carlos Felipe, con Jeffrey Epstein, implicado en delitos de abuso y explotación de menores.

La reaparición de la princesa Sofía de Suecia
La reaparición pública de la princesa Sofía acaparó focos por el simbolismo de su vestimenta. En su llegada a la iglesia del Palacio Real de Estocolmo, Sofía lució un llamativo tocado azul claro de ala ancha con cinta, que ocultaba casi por completo su rostro, dejando visibles solo sus pendientes de diamantes.
El tocado, que recordaba al de Melania Trump, hacía juego con un vestido Alycia de la firma finlandesa Andiata, de corte clásico, cuello redondo y mangas cortas, al que sumó un clutch joya y guantes beige. Aunque no era su primera aparición tras la polémica, sí fue la primera junto al conjunto de la familia real.
Tras la difusión pública de correos electrónicos que le vinculaban a Epstein, la propia Sofía explicó:
“Coincidimos en un restaurante y en una proyección de cine, siempre en compañía de más gente. Afortunadamente, no hubo nada más”, según manifestó en su momento.
Además, en la cumbre juvenil Ctrl + Rights de febrero, Sofía añadió que tras conocer la gravedad de los delitos investigados a Epstein, se sintió aliviada de no haber mantenido una relación más estrecha:
“Mi solidaridad está con todas las víctimas. Confío en que se haga justicia”.
Fuente: Infobae