Un equipo de investigadores del Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente (Iquema) de la Universidad de Córdoba (UCO) ha logrado fabricar una batería utilizando cáscaras de pistacho, prescindiendo por completo del litio y otros metales críticos. Este avance, publicado en la revista Chemical Engineering Journal, aprovecha los residuos del fruto seco de moda para crear acumuladores de energía más sostenibles y eficientes, basados en azufre, que alcanzan hasta 1.000 ciclos de carga y descarga.
El pistacho, antes considerado un simple aperitivo de lujo, se ha vuelto omnipresente en la cocina, la repostería e incluso la cosmética. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, su producción nacional ha experimentado un aumento del 73% en el último año, impulsado también por el conflicto entre Irán y Estados Unidos, los mayores productores mundiales. Este boom productivo genera un volumen creciente de residuos, que ahora encuentran una salida innovadora.
Los investigadores predoctorales Azahara Cardoso y Omar Saad, del Departamento de Química Inorgánica e Ingeniería Química, explicaron que los carbones activados derivados de la cáscara de pistacho presentan “una síntesis fácil y escalable, con bajo consumo de reactivos químicos”. Además, su uso ha permitido “alargar la vida de la batería hasta los 1.000 usos de carga y descarga, un hito nunca antes alcanzado con materiales sostenibles en esta tecnología basada en sodio y azufre”.
La investigación se enmarca en el proyecto SuperNaS (PID2023-147080OB-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Liderado por los doctores Álvaro Caballero Amores y Juan Luis Gómez Cámer, el proyecto busca avanzar en baterías de sodio-azufre para aplicaciones como el transporte eléctrico o el almacenamiento de energías renovables.
Fuente: Infobae