Cualquier persona que haya recorrido las calles de Madrid con mirada de visitante seguramente ha pasado por alguno de sus locales, ha degustado alguno de sus emblemáticos bocadillos o, como mínimo, ha percibido su inconfundible aroma desde la acera. El Museo del Jamón representa uno de los grandes símbolos de la cocina tradicional madrileña, una cadena que durante décadas ha estado vinculada al turismo y a la imagen de este producto tan característico de España.
Hoy, esta legendaria empresa madrileña da un salto internacional al desembarcar en la Gran Manzana, de la mano de una de las figuras más reconocidas de la gastronomía española: José Andrés. La firma capitalina ha confirmado su primera expansión fuera de España, un movimiento estratégico que ha elegido como destino el Mercado Little Spain, el afamado espacio gastronómico dedicado a la cocina española que el chef asturiano impulsó en el barrio de Hudson Yards.
A lo largo de los años, Andrés ha promovido la cultura culinaria de España en Estados Unidos mediante sus restaurantes, así como con programas y actividades educativas, desempeñando un rol esencial en la difusión del jamón ibérico en el mercado estadounidense. “Nuestra misión siempre ha sido mostrar al público de Estados Unidos la riqueza de la gastronomía española”, afirman desde el equipo de José Andrés. “El jamón ibérico es uno de sus grandes iconos y contar con una marca histórica como Museo del Jamón nos permite acercar esa tradición de una forma auténtica”.

Esta iniciativa llega meses después de que la compañía madrileña llevara a cabo una reestructuración integral, en la que los hermanos Muñoz Sánchez adquirieron el control total del negocio al comprar el 50% de la marca que pertenecía a otra rama familiar. Luis Alfonso Muñoz, CEO del Museo del Jamón, ha definido este proyecto en territorio estadounidense como “el inicio del plan de crecimiento” que anunciaron a finales del año pasado para expandir la marca más allá de Madrid y explorar nuevos mercados.
Tapas y bocadillos con esencia madrileña
Dentro de Little Spain, el Museo del Jamón ofrece un recorrido por los sabores típicos de España, con una cuidada selección de productos pensados para disfrutar en la barra. La propuesta incluye: bocadillos y tapas elaborados con jamón y productos ibéricos; una variada gama de embutidos ibéricos como chorizo, salchichón y lomo; y tablas de quesos españoles escogidos por sus expertos charcuteros.

En cuanto a los precios, los neoyorquinos podrán saborear bocadillos tan clásicos como el de jamón ibérico con tomate y aceite de oliva por 16 dólares, una cifra que contrasta con los 11,90 euros que cuesta la misma opción en Madrid. El bocadillo de queso manchego tendrá un costo de 15 dólares, y se incrementa en dos dólares si se le añade chorizo ibérico.
El primer Museo del Jamón abrió sus puertas en Madrid en 1978, frente al Museo del Prado, con la meta de convertirse en el primer restaurante temático dedicado al jamón en toda España. La apertura de este nuevo local se suma a los siete establecimientos que ya operaban en la capital, con un negocio que acumula un capital cercano a los 30 millones de euros. Esta expansión internacional no será la única vía de crecimiento, ya que el grupo también planea llevar sus bocadillos a otras ciudades del país, como Málaga, Alicante, Barcelona, Valencia y Sevilla.
Fuente: Infobae