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Guy Williams: la historia de amor en Argentina y el misterio de su muerte

“El día que murió, Guy Williams iba a pedir mi mano”, confesó Araceli Lisazo, la novia argentina del protagonista de El Zorro, en una entrevista. Con estas palabras, desmintió la versión de que el actor de Hollywood falleció solo, deprimido y en la bancarrota. Pero, ¿qué ocurrió realmente?

Nacido el 14 de enero de 1924 en Nueva York, el hombre que interpretó al héroe enmascarado falleció a los 65 años el 30 de abril de 1989 en su departamento de Buenos Aires. La fecha es estimativa, pues su cuerpo fue hallado por vecinos del barrio de Recoleta varios días después. Ellos notaron su ausencia —solía frecuentar el café La Biela— y alertaron a la policía, que forzó la puerta y descubrió el trágico desenlace.

La autopsia reveló que Williams sufrió un aneurisma cerebral seis días antes. Al no tener parientes en Argentina, nadie lo supo a tiempo. Mirtha Legrand relató que asistió al entierro y, salvo Fernando Lúpiz, amigo íntimo del actor, no vio a otras personalidades. Colocaron una bandera estadounidense sobre el ataúd y lo sepultaron en el Panteón de Actores del Cementerio de la Chacarita. Dos años después, su hijo mayor retiró las cenizas y las esparció en las montañas de California y el océano Pacífico, cumpliendo su voluntad.

El actor junto a Henry Calvin, el hombre que encarnó al Sargento García

Esta situación generó especulaciones. Se dijo que Guy tenía problemas financieros tras años sin trabajo. La exitosa serie El Zorro solo se grabó dos temporadas (1957-1959) y cuatro especiales en 1960. Después, algunos creían que “vivió de recuerdos”. Filmo algunas películas y participó en Bonanza y Perdidos en el espacio, pero seguía siendo “El Zorro”. En 1973, al ofrecerle venir a Argentina —donde la serie tenía gran popularidad—, lo vio como una oportunidad y no la dejó pasar.

En el aeropuerto, una multitud de fanáticos lo recibió, y volvió a sentirse una estrella. Aceptó ir vestido con capa y antifaz a programas de televisión. Meses después, regresó con Henry Calvin (el Sargento García), generando locura entre los seguidores. Pero el furor duró poco.

A finales de los 70, el actor volvió a Argentina para hacer shows con Lúpiz en el Circo Real Madrid, con éxito. Se ilusionó con la posibilidad de filmar El Zorro, vivo o muerto, con producción de Palito Ortega, pero el proyecto se canceló y Guy regresó a Estados Unidos. Estaba casado con Janice Cooper y tenía dos hijos: Steven y Toni. Sin motivos laborales, no tenía sentido quedarse.

La novia argentina de Guy Williams desmintió que el actor de El Zorro muriera solo, deprimido y en bancarrota

No obstante, pronto regresó decidido a dejar el traje de enmascarado. Vendió sus propiedades y se instaló en Buenos Aires, donde, separado de su esposa, había encontrado un nuevo amor: Araceli. Se conocieron en enero de 1978 (él 54, ella 24). La diferencia de edad no fue impedimento, pero su exesposa no le daba el divorcio. En esos años, no era bien visto convivir sin estar casados. Así que en 1984 se separaron, y Araceli se casó con otro hombre por despecho.

Cuatro años después, ambos se reencontraron solos y decidieron darse otra oportunidad. Lisazo se mudó a la casa de Guy. Días antes de su muerte, ella viajó a Los Toldos para visitar a su familia. Él no encontraba la copia de la llave del departamento, y Araceli le insistió que hiciera una, por si acaso. “Si me pasa algo me sacan por el olor…”, bromeó Guy. Sin celulares ni comunicaciones fluidas, Williams había prometido pedir su mano el 1 de mayo, cumpleaños de Araceli. “Decile a tu mamá que esté al lado del teléfono porque le quiero pedir tu mano. Me quiero casar con vos en la iglesia de Los Toldos, para que ella se dé el gusto de su vida”, le anunció. Pero el llamado nunca llegó.

Guy murió sin asistencia. No quedó claro si le quedaban restos de sus años de gloria. Araceli somatizó el dolor, enfermó de hepatitis y estuvo internada, pero asistió al velorio, al que también fue Zulma Faiad. Según ella, el actor no estaba solo ni deprimido; al contrario, feliz por formalizar ese amor que el destino truncó.

Fuente: Infobae

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