La reciente aprobación por parte del Consejo de la Federación de Rusia de un convenio de cooperación castrense con Nicaragua coloca al país centroamericano, según Félix Maradiaga, como “una base militar rusa” en el continente. El opositor considera que esta situación atenta contra el equilibrio regional y viola compromisos internacionales adquiridos por Managua.
El exiliado político advirtió que este pacto, rubricado en Moscú en septiembre pasado y ahora confirmado por el Senado ruso, expone a toda Centroamérica a los designios estratégicos del Kremlin. Según su análisis, las repercusiones en materia de seguridad para la zona serán profundas y duraderas, tal como lo reportó la agencia internacional EFE.
Maradiaga, residente actualmente en Estados Unidos tras haber sido uno de los doscientos veintidós expresos políticos desterrados hace tres años y despojados de su nacionalidad, subrayó que el acuerdo concede a los efectivos rusos “protección jurisdiccional especial” durante sus operaciones en suelo nicaragüense y establece una vigencia inicial de cinco años con prórroga automática indefinida, de acuerdo con lo informado por EFE.
El documento, calificado por Maradiaga como una “base militar rusa instalada a las puertas del continente americano”, incluye intercambio de información militar y de inteligencia, coordinación frente a amenazas mundiales y regionales, entrenamiento conjunto de tropas, cooperación en guerra radioelectrónica y en protección radiológica, química y biológica. Asimismo, contempla la conformación de un grupo de trabajo permanente y un plan anual conjunto de cooperación castrense.

Acusaciones de ruptura del equilibrio regional y riesgo para vecinos
El opositor, en su calidad de coordinador nacional interino del partido Ruta del Cambio, acusó a los copresidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, de vulnerar tanto la soberanía nacional como la seguridad de los países vecinos: Honduras, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Panamá y Belice. También señaló que se quebranta de forma directa el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica de 1995. Maradiaga sostuvo que el acuerdo “rompe el balance razonable de fuerzas en Centroamérica”, según declaraciones proporcionadas a EFE.
El dirigente hizo un llamado urgente a las naciones de la región para que, con base en el tratado de 1995, promuevan formalmente la expulsión del “régimen de Ortega del SICA (Sistema de la Integración Centroamericana)”. Además, solicitó a la Organización de los Estados Americanos (OEA) que se manifieste conforme a la Carta Democrática Interamericana y respalde la declaración formal de ilegitimidad del gobierno nicaragüense.
Un acuerdo con Moscú, “como un cheque en blanco”, y la subordinación a Rusia
Maradiaga enfatizó que este pacto no debe interpretarse como un mero acto de cooperación bilateral, sino como la “formalización de un proyecto inadmisible: la conversión de Nicaragua en un estado satélite de Vladímir Putin, en una plataforma operativa al servicio de los intereses geoestratégicos del Kremlin dentro del hemisferio americano”. Añadió que el texto del acuerdo equivale a “un cheque en blanco”, otorgando amplios márgenes de acción a Moscú en diversas áreas militares y de inteligencia.
El opositor recordó que no es la primera ocasión en que un gobierno de Daniel Ortega pone en riesgo la soberanía y estabilidad nacional en beneficio de intereses foráneos. Señaló que en la década de 1980 Nicaragua fue escenario de la Guerra Fría, con consecuencias humanas y económicas que aún perduran. Advirtió: “Quien hoy autoriza este pacto es el mismo que en la década de 1980 involucró a Nicaragua, en su momento más vulnerable, en el peor de los conflictos geopolíticos del siglo XX”.

La denuncia internacional y el señalamiento de “servilismo geopolítico”
Tras la ratificación del acuerdo militar, Maradiaga hizo un llamado a la “comunidad internacional en su conjunto” y a aliados como Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y Canadá a no pasar por alto este avance ruso en la región, asegurando que el pacto “tendrá consecuencias de seguridad de largo alcance para todo el Hemisferio Occidental”.
El dirigente opositor acuñó la expresión “servilismo geopolítico” para acusar al gobierno nicaragüense de subordinación a Rusia. Maradiaga subrayó la gravedad del alineamiento con el régimen de Putin, a quien vinculó directamente con la invasión a Ucrania y el apoyo al régimen iraní de los ayatolás, fenómenos que, a su juicio, aumentan la inestabilidad mundial.
La ratificación del acuerdo militar entre Rusia y Nicaragua ha encendido las alarmas a nivel regional e internacional sobre los alcances de la cooperación castrense extranjera y los peligros de una plataforma rusa a escasos kilómetros del territorio continental americano, conforme al análisis firmado por Félix Maradiaga para la agencia EFE.
Fuente: Infobae