Quince años después de ser hallado culpable por su implicación en el fallecimiento de Michael Jackson, el galeno Conrad Murray vive actualmente en Trinidad y Tobago, donde ha emprendido nuevos proyectos en el ámbito sanitario luego de enfrentar limitaciones para ejercer en Estados Unidos.
En mayo de 2023, Murray inauguró el DCM Medical Institute en El Socorro, una zona del municipio de San Juan. De acuerdo con informes de medios locales, el lugar fue diseñado como un centro para la atención médica y la capacitación, donde busca continuar su carrera profesional.
Esta iniciativa se materializó después de varios años en los que intentó reintegrarse al ejercicio formal de la medicina en diferentes naciones.

Es importante recordar que en 2011, Murray fue declarado culpable de homicidio involuntario por su papel en la muerte del cantante, ocurrida en 2009. El médico conoció a Jackson en 2006, cuando fue contactado para atender a la hija del artista durante un viaje a Las Vegas.
Con el paso del tiempo, la relación entre ambos se fortaleció y el doctor fue contratado como su médico personal para la gira This Is It. Según reportes de medios estadounidenses, el acuerdo incluía un salario mensual de 150 mil dólares.
El 25 de junio de 2009, Jackson falleció en Los Ángeles a causa de una intoxicación aguda por propofol, un anestésico que le provocó un paro cardíaco.
Según las investigaciones, la sustancia había sido administrada por Conrad Murray como parte de un tratamiento para el insomnio. La muerte fue clasificada como homicidio, lo que llevó a la acusación del médico por homicidio involuntario.

Durante el juicio, la defensa de Murray argumentó que el cantante se habría inyectado una dosis extra del fármaco sin supervisión.
La fiscalía, en cambio, sostuvo que el médico actuó con negligencia al suministrar el anestésico sin el equipo de monitoreo adecuado y al demorar la llamada a los servicios de emergencia. En noviembre de 2011, un jurado lo declaró culpable.
Murray fue condenado a cuatro años de prisión, pero quedó en libertad en 2013 tras cumplir cerca de dos años en un centro penitenciario de Los Ángeles. Su salida anticipada se debió a un sistema de créditos por tiempo cumplido, que redujo la duración efectiva de su condena.
Tras su liberación, el médico expresó su deseo de retomar la práctica profesional. Sin embargo, sus licencias médicas en California y Nevada fueron suspendidas, mientras que en Texas fueron revocadas.

A pesar de ello, Murray realizó varias gestiones para recuperar su autorización en Texas y, en 2016, declaró que brindaba consultas médicas sin cobro en Florida, dentro de los marcos legales disponibles.
Durante ese período, también vivió cerca de Fort Lauderdale, antes de mudarse nuevamente a su país de origen. En Trinidad y Tobago, el médico enfrentó nuevos desafíos para formalizar su actividad.
En 2018, inició acciones legales contra el Consejo Médico local, al que acusó de rechazar el pago de sus cuotas de registro anual, un requisito para ejercer de manera oficial. Antes de fundar su instituto, trabajó en el ámbito privado en un hogar de cuidado en la ciudad de Chaguanas.
De acuerdo con declaraciones recogidas por la prensa del Caribe, Murray indicó que decidió avanzar con este proyecto tras no lograr integrarse plenamente en otras estructuras médicas.

También mencionó que las condiciones derivadas de la pandemia influyeron en el desarrollo de su iniciativa, particularmente en relación con restricciones de movilidad y funcionamiento institucional.
Hasta el momento, no se ha informado de la restitución de sus licencias médicas en Estados Unidos, lo que mantiene su actividad profesional fuera de ese país.
Fuente: Infobae