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Cayetano Martínez de Irujo narra cómo supo del romance de su madre con Alfonso Díez

En el marco del homenaje por el centenario del nacimiento de Cayetana de Alba, Cayetano Martínez de Irujo encabezó este martes en Sevilla la tercera charla del ciclo ‘Una duquesa libre’, dedicada a la figura de una de las aristócratas más influyentes de la historia reciente de España.

Acompañado por su esposa Bárbara Mirjan, el duque de Arjona lideró un encuentro con personalidades que conocieron a la duquesa, como los periodistas Carlos Herrera y Rosa Villacastín, y el sacerdote Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp. Con su característica espontaneidad, reveló entre risas cómo se enteró de que su madre vivía una historia de amor con Alfonso Díez, quien luego sería su tercer marido y último gran amor.

“Nosotros estábamos acojonados que se casara con 84 años. Claro, mis hijos se despelotaban de risa porque decían, ‘¿va a entrar otra vez en el libro de récords?’. Porque la mujer que más es mayor se ha casado tiene 79 en el libro de récords. O sea, que nada va a estar doblemente en el libro de récords”, comenzó relatando. Luego añadió: “Estábamos un día en Madrid y entonces Carlos -su hermano mayor, actual duque de Alba- me llama y me dice, oye, tengo que hablar contigo. Dice que mamá tiene novio, que me lo han dicho en su círculo de Sevilla”.

Su respuesta, confesó divertido, fue: “Estás de coña, no es posible”. “Claro, todos acojonados conmigo, con mi reacción”, desveló. “Me decía Carlos, ‘tienes que hablar con ella, porque a ti es el único que escucha’. Y yo, ‘¿qué quieres que hable?’ ‘No, pues no sé, no sé, tenemos que preguntarle algo’”. Entonces, recordó: “Fui y le dije, ‘mamá, quiero conocer a tu novio. Tráelo luego un día a cenar y tal’. Y venía un día a cenar y el cachondo de Carlos me dice ‘ve tú solo’”.

“Yo ejerciendo de padre con mi madre para ver qué intenciones tenía para ver al novio. Agarraros, en la situación. Si me veis, el pobre Alfonso vino con un amigo porque estaba acojonado. Pero estaría seguro. Yo hice el papel de padre con mi madre. Y ella, pues con 84 años, como una niña. Y estaba todo contenta”, comentó con una gran sonrisa.

“Bueno, alguno no fue a la boda porque yo creo que estaba enfadado porque el escogido fui yo y porque ahí me puse al frente de la casa, ¿sabes? Eso me supuso todo el problema que yo he tenido, que ya se ha pasado, gracias a Dios, y que ya todo va volviendo a la normalidad. Después de 10 años, todo mi pecado ha sido ser el escogido, valorado y reconocido. Le dio pena que Jacobo no viniese a la boda porque ella quería tenernos a todos ahí”, confesó, tras admitir que Alfonso tardó poco tiempo en ganarse su afecto y simpatía.

Fuente: Infobae

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