La lucha contra los microplásticos se intensifica a medida que estos invaden no solo el medio ambiente, sino también el torrente sanguíneo y órganos vitales. Un estudio de 2024 en New England Journal of Medicine reveló que quienes acumulan microplásticos en las placas de las arterias carótidas tienen un riesgo 4,53 veces mayor de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares en 34 meses. Frente a esta amenaza, el Instituto Mundial del Kimchi (WiKim) de Corea ha publicado una investigación prometedora.
El kimchi, fermentado coreano de col china, es conocido por sus probióticos y beneficios intestinales. Ahora, el equipo liderado por la científica Se Hee Lee descubrió que la cepa Leuconostoc mesenteroides CBA3656, aislada del kimchi, posee una alta capacidad para atrapar nanoplásticos en el tracto intestinal y facilitar su expulsión natural mediante las heces. Este proceso, llamado biosorción, permite que los contaminantes se adhieran a la superficie bacteriana, resistiendo cambios de pH y temperatura del sistema digestivo. La bacteria actúa como una aspiradora biológica.
En pruebas con animales, los ratones tratados con esta bacteria expulsaron más del doble de nanoplásticos en heces en comparación con el grupo control. Además, otra investigación con la cepa Lactiplantibacillus plantarum DT88, presente en otros alimentos fermentados, logró reducir hasta un 67% el plástico residual en intestinos de ratones y mitigar la inflamación asociada.

Advertencia importante
Los científicos aclaran que comer kimchi regularmente no elimina por arte de magia el plástico del cuerpo. Estos estudios se realizan con cepas aisladas y dosis de laboratorio, pero abren la puerta a probióticos de precisión o alimentos funcionales específicos.
Otras estrategias contra los microplásticos
La ciencia desarrolla un arsenal defensivo más allá de los probióticos:
- Aféresis terapéutica: un proceso similar a la diálisis que filtra el plasma sanguíneo. Un estudio en Brain Medicine encontró compuestos plásticos retenidos en filtros de pacientes con fatiga crónica, demostrando la posibilidad de limpiar la sangre directamente.
- Biopelículas bacterianas: la bacteria Acinetobacter sp. forma biopelículas que atrapan microplásticos de poliestireno en agua dulce mediante quimisorción.
- Coagulación en plantas potabilizadoras: mediante agentes químicos o electrocoagulación, se altera la carga de los microplásticos para que formen flóculos y se depositen, evitando que lleguen al grifo.
Fuente: Infobae