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El cerebro revive emociones mientras dormimos: estudio revela mecanismo

Durante las horas de descanso, el cerebro humano es capaz de reproducir con precisión las emociones pasadas, especialmente aquellas de carácter negativo. Esta capacidad podría explicar por qué los recuerdos aversivos suelen ser más persistentes que los agradables. Así lo revela una investigación publicada en la revista Nature Neuroscience, realizada por expertos de Neurociencia NeuroSU y del Instituto de Biología Paris-Seine-IBPS.

El estudio, desarrollado en ratas, demuestra que tanto el hipocampo dorsal como el ventral trabajan en conjunto durante el sueño para consolidar recuerdos cargados de emoción. De esta forma, integran no solo el contexto de la experiencia, sino también las sensaciones asociadas a ella. El equipo, comandado por Gabrielle Girardeau, presentó sus hallazgos a Medical Xpress.

Los resultados sugieren una explicación biológica sobre por qué los recuerdos de experiencias negativas persisten más que los positivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La autora principal señaló un hallazgo central:

“Observamos una reactivación neuronal —un fenómeno conocido por favorecer el procesamiento de la memoria dependiente del sueño— durante el sueño que abarca todo el eje del hipocampo tras una experiencia emocional positiva o negativa”.

Las conclusiones se basan en experimentos con roedores a los que se les implantaron electrodos para registrar simultáneamente la actividad de numerosas neuronas en ambas zonas del hipocampo.

En el experimento, un grupo de ratas recibió una leve descarga eléctrica (experiencia negativa), mientras que otro grupo accedió a una recompensa (experiencia positiva). El análisis posterior de la actividad cerebral mostró que tanto los eventos aversivos como los placenteros eran consolidados durante el sueño a través de una actividad coordinada entre las regiones dorsal y ventral del hipocampo.

Girardeau explicó que emplearon métodos computacionales para analizar la actividad neuronal y examinar cómo se coordinan e interactúan durante el descanso, y con qué precisión esa coordinación refleja la experiencia emocional previa. Los datos indican que la fidelidad de la reactivación neuronal es mayor cuando el evento original fue negativo. En sus palabras:

“Descubrimos que la reactivación es más fiel a la experiencia original cuando esta fue negativa. Esto podría explicar la tendencia a recordar mejor los eventos negativos que los positivos”.

Esta coordinación y fidelidad se dieron independientemente de que el evento hubiera sido gratificante o desagradable, proporcionando un mecanismo cerebral capaz de asociar contexto y emoción para formar recuerdos integrados.

El equipo investigador planea estudiar la comunicación del hipocampo con la amígdala y la corteza prefrontal en la memoria emocional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un mecanismo relevante para entender la memoria traumática

El descubrimiento de que el hipocampo dorsal y ventral cooperan durante el sueño para consolidar recuerdos emocionales tiene consecuencias importantes para comprender los procesos neuronales implicados en la memoria, sobre todo en lo que respecta a los recuerdos traumáticos. De validarse en humanos, los resultados podrían esclarecer la base biológica de trastornos como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), caracterizado por la persistencia de recuerdos intrusivos e incapacitantes de eventos traumáticos.

Este trabajo se enmarca en una línea de investigación que, durante décadas, ha identificado una compleja red cerebral encargada de codificar y consolidar recuerdos emocionales. Dentro de esa red, el hipocampo y la amígdala cumplen funciones clave, junto con las cortezas parahipocampal, perirrinal, prefrontal, parietal y retrosplenial. Estudios previos ya habían mostrado que el hipocampo dorsal se activa durante el sueño y se comunica funcionalmente con áreas responsables de procesar emociones, como la amígdala, aun cuando la anatomía cerebral indica que no existe una conexión directa entre estas regiones.

Comprender la coordinación de áreas cerebrales durante el sueño puede abrir nuevas vías para tratar afecciones mentales por recuerdos intrusivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Girardeau y su equipo propusieron que el hipocampo ventral actúa como intermediario en esta comunicación: a diferencia del dorsal, el ventral tiene conexiones documentadas con las regiones que regulan las emociones.

“Planteamos la hipótesis de que las partes dorsal y ventral del hipocampo se coordinan durante el sueño para asociar información contextual y emocional, y que potencialmente median la comunicación con el resto de la red emocional”, expuso Girardeau.

Para comprobarlo, implantaron electrodos en las ratas que registraron, tanto durante la vigilia como el descanso, la actividad de las neuronas involucradas al experimentar emociones y en el procesamiento posterior de esas vivencias durante el sueño.

La investigación reveló que la reactivación neuronal dependiente del sueño se produce a lo largo de todo el eje hipocampal al consolidar tanto recuerdos positivos como negativos. Sin embargo, el recuerdo resultante de las experiencias negativas es más fiel al original, lo que podría influir en la tendencia de muchos animales, incluidos los humanos, a retener de manera más intensa los recuerdos de sucesos desagradables.

Perspectivas abiertas para nuevas intervenciones

El equipo de Neurociencia NeuroSU y del Instituto de Biología Paris-Seine-IBPS ya planea extender el alcance de su investigación. Girardeau comentó:

“Ahora planeamos ir más allá del hipocampo y extender nuestra comprensión de la comunicación entre áreas implicadas en la consolidación de la memoria emocional a otras estructuras como la amígdala o la corteza prefrontal”.

Además, el grupo tiene la intención de indagar cómo el estrés podría modificar estos procesos dependientes del sueño, aportando nueva luz sobre las bases neuronales del trauma y las posibles estrategias para intervenir en los trastornos de la memoria emocional.

Las conclusiones de este estudio permiten comprender que el sueño desempeña un papel crucial en la consolidación de los recuerdos emocionales y que estas funciones, lejos de estar restringidas a una sola región cerebral, resultan del trabajo coordinado de distintos segmentos del hipocampo. De ser confirmados en humanos, estos mecanismos podrían abrir oportunidades para mejorar la comprensión y el tratamiento de las afecciones mentales vinculadas al recuerdo persistente de eventos traumáticos.

Fuente: Infobae

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