Un hecho insólito ocurrió cerca de la medianoche en la vía Jaguito, en Aguadulce, provincia de Coclé, cuando efectivos policiales que mantenían un retén detuvieron un vehículo y descubrieron que en el asiento trasero viajaba una ternera.
El animal, en posición decúbito y con las patas atadas, de un tímido color ocre, parecía más tranquilo que curioso. Solo atinaba a mirar, con sus grandes ojos, la luz de las linternas de los uniformados que lo alumbraban. El viaje había terminado para el cuadrúpedo.
Además de la res, en el sedán viajaban dos personas que no supieron dar generales de la pasajera. Las autoridades informaron que uno de ellos ya había sido reseñado por hurto pecuario y mantenía un permiso de trabajo comunitario.
Este no es el primer caso de abigeato bajo esta modalidad. En abril de 2025, en Miraflores, Penonomé, también en Coclé, los uniformados observaron un taxi que transitaba de manera extraña y cuyo conductor aceleró al notar la presencia policial. Al revisar el maletero, encontraron dos terneros debidamente atados.

El cuatrerismo en Panamá está cambiando. La vieja práctica de ir al campo, ponerle cartón a las patas para no dejar huellas y enfilar hacia lugares con rumbo desconocido, parece haber quedado atrás.
Hasta el momento, en el país se registran 248 eventos de cuatrerismo, cifra similar a la del año pasado al primer trimestre, según el Centro de Estadística del Ministerio Público.
“Esto sigue, solo se muda de provincia a provincia, ahora la más importante es Chiriquí, con 54 hurtos pecuarios, seguido de Los Santos con 37”, dijo el secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan), Euclides Díaz.
Ambas provincias, agregó, tienen muchas vías de comunicación. Chiriquí cuenta con una frontera más permeable y los precios de la carne en Costa Rica están mucho más altos que en Panamá.
En la provincia de Coclé, donde han aparecido las reses siendo transportadas en autos, se hurtan dos, tres, cuatro animales, mientras que en Panamá Oeste la cifra es de 20 a 30.

Respecto a las normas que protejan a los ganaderos, Díaz manifestó que la Ley 476 de 2025 eliminó el desistimiento y anuló el trabajo comunitario para los casos de hurto pecuario, lo que representa un paliativo, pero el Órgano Judicial no le ha dado la divulgación necesaria.
“Debería haber una estadística que nosotros pudiéramos destacar en ese sentido”, indicó Díaz, puntualizando que los jueces continúan con su práctica de no querer condenar a los cuatreros, buscando cualquier subterfugio para archivar los casos.
Ovidio Saavedra, expresidente de la Anagan, aportó que el hurto pecuario ha ido variando. Antes hurtaban animales grandes y ahora persiguen terneros que no tengan ferretes para llevarlos de una finca a otra y después ponerles un ferrete.
Ahora, aseguró que hurtan por encargo y esto ha ido aumentando de forma dramática. Ya son bandas organizadas que llevan incluso los animales a las subastas.
Villareal coincide con Díaz al indicar que aunque las condenas ahora son más rigurosas, el problema se da luego de que los delincuentes son capturados por la Policía, pues los jueces de garantía siempre encuentran que no hay pruebas suficientes, dando pie a que los infractores continúen hurtando.
En estos momentos en que la carne ha subido de precio, las reincidencias de estos individuos también ha aumentado, pero el sector productivo continúa trabajando para minimizar este flagelo, afirmó el ganadero.
Fuente: Infobae