Un reciente estudio de la Universidad de Manchester, publicado en la revista científica Environmental Microbiome, ha descubierto que los microorganismos presentes en fuentes termales pueden convertir las emisiones industriales de dióxido de carbono (CO2) en productos aprovechables como biopolímeros y vitaminas. Este hallazgo abre una nueva ruta desde la biotecnología para el reciclaje sostenible del carbono y la disminución de la contaminación.
Estos organismos microscópicos están adaptados a condiciones extremas: altas temperaturas y concentraciones elevadas de CO2. Gracias a estas características, logran utilizar residuos industriales y transformarlos en compuestos de valor, incorporando el carbono sobrante en nuevos productos, en lugar de solo almacenarlo bajo tierra.
Los experimentos de laboratorio, realizados por el equipo de la universidad británica, simularon escenarios fabriles con calor intenso y abundante CO2.

Las pruebas evidenciaron que los microorganismos pueden convertir el CO2 en biomasa y compuestos orgánicos sin necesidad de luz ni procesos costosos de enfriamiento. Esto representa una solución natural para el tratamiento de desechos industriales, con posibles aplicaciones a gran escala.
Potencial biotecnológico en la conversión del CO2 y nuevas oportunidades
La investigación subraya que estas comunidades microbianas permiten obtener biopolímeros y vitaminas directamente de emisiones ricas en CO2. Este procedimiento ahorra energía y se adapta a los sistemas industriales actuales, a diferencia del almacenamiento geológico, que solo retira el carbono del ciclo sin crear valor agregado. Según la profesora Sophie Nixon, “la naturaleza ya ha desarrollado soluciones para convertir el CO2 bajo condiciones extremas”.
Este conocimiento impulsa el desarrollo de alternativas para tecnologías productivas cada vez más responsables. Reutilizar el CO2 como recurso y no solo como residuo podría fomentar una economía circular y contribuir a la reducción neta de emisiones contaminantes.

El equipo destaca que el proceso desarrollado por los microorganismos de fuentes termales no requiere condiciones difíciles para la industria, gracias a su capacidad de prosperar en entornos industriales exigentes y aprovechar directamente los gases residuales, generando productos orgánicos útiles para otros procesos productivos.
Estrategias globales frente a la crisis climática y nuevos caminos para la industria
El trabajo de la Universidad de Manchester se enmarca entre los enfoques internacionales que buscan la neutralidad de carbono (Net Zero), proponiendo estrategias que integran el carbono emitido en ciclos productivos.
Aunque el almacenamiento geológico sigue siendo una medida relevante, la profesora Nixon señala que “la biotecnología aporta opciones complementarias que podrían resultar más accesibles y eficaces”.

El análisis incluyó fuentes termales de varios continentes, demostrando que la capacidad de los microorganismos para transformar el CO2 en productos utilizables es constante en diferentes entornos globales.
De acuerdo con Nixon, “los ensayos de laboratorio ya probaron la viabilidad del proceso”. El siguiente reto será perfeccionar sistemas robustos que se puedan escalar y aplicar de forma económicamente viable en industrias de gran tamaño.
Más allá de la acumulación: hacia una economía productiva circular
La posibilidad de superar la simple acumulación de emisiones y transformar el carbono en recursos valiosos representa una nueva etapa para industrias más limpias y la economía realmente circular.
El estudio señala que aprovechar los microorganismos de fuentes termales permitiría incorporar el carbono residual de las emisiones industriales de CO2 en la cadena productiva, reduciendo la huella ambiental de sectores industriales críticos y adaptándose a políticas más estrictas en torno al clima.

De esta manera, el aprovechamiento biotecnológico de microorganismos adaptados a condiciones exigentes ofrece oportunidades inmediatas para la sostenibilidad, aprovechando el propio potencial de la naturaleza para mitigar el impacto ambiental de los procesos industriales.
La siguiente fase, indican los investigadores, será transferir estos avances del laboratorio a las instalaciones productivas globales, cerrando el ciclo desde el residuo hasta el producto industrial, y sentando bases para una respuesta climática eficiente en todo el planeta.
Fuente: Infobae