Tras la pandemia, las urbes más importantes del mundo han mantenido el crecimiento del uso de la bicicleta, gracias a inversiones significativas en infraestructura específica. Un análisis de la editorial académica Grupo Taylor & Francis, divulgado en la revista International Journal of Sustainable Transport, señala que este desarrollo se relaciona directamente con la disminución de víctimas fatales y heridos graves entre los ciclistas. El caso de París es ilustrativo: la proporción de viajes en bicicleta se duplicó entre 2019 y 2023.
La creación de carriles exclusivos y la aplicación de políticas urbanas innovadoras hicieron posible que metrópolis como París, Londres, Nueva York y Berlín registraran un descenso en la mortalidad y en los accidentes graves de ciclistas.

De acuerdo con el Grupo Taylor & Francis, el respaldo político y las limitaciones al uso del automóvil fueron determinantes. La investigación revela que la seguridad vial mejoró de forma sostenida en estas grandes ciudades producto de la modernización de su infraestructura para bicicletas.
Incluso antes de la crisis sanitaria, el ciclismo urbano estaba en ascenso, pero desde 2019 el ritmo de crecimiento se disparó. Según el Grupo Taylor & Francis, en París los desplazamientos diarios en bicicleta pasaron del 5% en 2019 al 11% en 2023, duplicándose en apenas cuatro ejercicios. Londres, Berlín y Nueva York también experimentaron incrementos constantes, impulsados por redes más seguras y mayor inversión pública.
Seguridad vial y descenso de la siniestralidad

La investigación destaca una reducción en la tasa de mortalidad por cada 10 millones de trayectos en bicicleta: en París el 88%, en Londres el 82%, en Nueva York el 62% y en Berlín el 37%, durante el periodo 2005-2023. Asimismo, las lesiones graves disminuyeron un 62% en Nueva York, un 50% en Londres y un 37% en Berlín, según los datos del Grupo Taylor & Francis.
Además, se observó el denominado efecto de ‘seguridad en números’: a mayor cantidad de ciclistas, no crecieron los siniestros, sino que disminuyó el peligro individual. Esto ocurrió en paralelo a la reconfiguración del espacio público, que fomentó una mayor circulación de bicicletas y generó entornos más seguros para ciclistas, peatones y demás usuarios vulnerables.
El papel de la infraestructura ciclista
El buen desempeño del ciclismo en las ciudades se debe en buena parte a la habilitación de carriles exclusivos y su integración en redes constantes, separadas del tránsito vehicular.

En urbes como París, Londres y Berlín se implementaron acciones para reducir la velocidad y el volumen de automóviles en áreas residenciales. Por su parte, Nueva York optó por una aproximación más global, disminuyendo los límites de velocidad en todo el municipio.
El estudio destaca que varias medidas provisionales adoptadas durante la pandemia, como carriles temporales, se convirtieron después en instalaciones fijas. John Pucher, coautor del informe y profesor emérito de planificación urbana en la Universidad Rutgers, señala que esta red renovada permite un acceso seguro a la bicicleta para mujeres, niños y adultos mayores.
El análisis indica que una infraestructura de calidad, bien conectada, es fundamental para que las ventajas sean duraderas y lleguen a todos los sectores de la urbe.
Factores sociales, políticos y retos pendientes

El respaldo político y la labor de asociaciones pro-bicicleta ayudaron a consolidar políticas y garantizar financiamiento. El Grupo Taylor & Francis apunta que los mayores éxitos ocurren cuando la infraestructura ciclista se combina con restricciones al automóvil, volviendo la conducción menos atractiva frente a la bicicleta.
Aún existen brechas sociales y geográficas en el acceso al ciclismo urbano, y los progresos en las grandes capitales no siempre se repiten en localidades con menos recursos.
Los investigadores también alertan sobre las restricciones metodológicas al contrastar estadísticas internacionales y la complejidad de adjudicar todas las mejoras únicamente a la infraestructura, considerando la influencia de elementos como el trabajo remoto durante la crisis sanitaria.
Fuente: Infobae