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Suspendido el diálogo con el Ejército Bolivariano: ‘Calarcá’ enfrenta tensiones

El alto comisionado para la Paz de Colombia, Otty Patiño, anunció la suspensión definitiva de las conversaciones con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (Cneb). Según explicó, el proceso con el jefe disidente alias Calarcá atraviesa un momento de alta complejidad, marcado por su enfrentamiento con otros grupos armados y una “ambigüedad” en su compromiso con la paz.

En declaraciones a Caracol Radio, Patiño indicó que la mesa de diálogo con la Cneb queda suspendida mientras se esclarecen los recientes hechos violentos en Nariño, donde tres militares perdieron la vida y cuatro menores resultaron heridos en ataques atribuidos a estructuras vinculadas a esa organización.

“Hasta que no haya una relativa claridad tanto de la intención como de los hechos mismos, esa mesa está interrumpida”, afirmó.

El funcionario detalló que el Gobierno activó una fase de verificación urgente para determinar responsabilidades y evaluar la continuidad del proceso. La delegación negociadora en terreno, encabezada por Armando Novoa, ya inició reuniones para analizar lo ocurrido. “Tiene una reunión para empezar un esclarecimiento de esos hechos desafortunados, trágicos, que han ocurrido en la zona de Ipiales”, señaló.

El alto comisionado para la Paz lidera la verificación de los hechos y la revisión del estado de las mesas de diálogo tras los recientes ataques - crédito @AlirioUribeMuoz/X

Sin embargo, el eje central de sus declaraciones se centró en el proceso con alias Calarcá, uno de los jefes disidentes con presencia en varias regiones del país. Patiño describió su situación como compleja y condicionada por disputas internas entre estructuras armadas. “Él está atravesado por la confrontación que tiene con Iván Mordisco en la disputa territorial”, explicó.

El comisionado añadió que esta dinámica ha generado incertidumbre sobre la coherencia del liderazgo de Calarcá dentro del proceso de negociación.

“Esa parte oscura es la que nubla un poco el panorama de desarrollo de la paz en toda esta región amazónica”, afirmó, al referirse a las tensiones que dificultan la verificación de su voluntad de paz.

Según Patiño, la influencia de este actor armado se extiende por regiones como Caquetá, Guaviare y Meta, donde persisten disputas territoriales entre disidencias. Estas condiciones hacen que la evaluación del proceso no dependa únicamente de acuerdos formales, sino de la capacidad real de control sobre las estructuras armadas.

En el caso específico de la Cneb, el alto comisionado insistió en que la interrupción del diálogo no implica el cierre definitivo de la mesa, pero sí una pausa obligada mientras se aclaran los hechos violentos.

“Esperamos de que esas interrupciones puedan ser salvables”, puntualizó.

Las conversaciones con grupos armados entran en fase de incertidumbre tras los hechos violentos que impactan la confianza en los acuerdos - crédito Consejería Comisionado de Paz

La crisis se agudizó tras el ataque en el municipio de Ipiales, donde murieron soldados del Ejército presuntamente mediante el uso de drones con explosivos, así como el incidente con menores heridos en la misma región. Estos hechos llevaron al Gobierno a exigir explicaciones directas a la organización armada sobre su eventual responsabilidad.

Patiño también cuestionó la presencia de estructuras armadas en zonas donde no se esperaba su operación, lo que incrementa las dudas sobre el control interno del grupo. “Hay cosas muy extrañas en todo esto”, señaló, al referirse a la expansión territorial de algunos frentes.

En su intervención, el comisionado reiteró que el proceso de paz del Gobierno del presidente Gustavo Petro no se basa únicamente en acuerdos finales inmediatos, sino en avances progresivos. Sin embargo, advirtió que esos avances dependen del comportamiento real de los grupos armados en el terreno.

El presidente mantiene la apuesta por la “paz total”, mientras su Gobierno enfrenta nuevas tensiones en varias mesas de negociación - crédito Presidencia

“Esto no es un proceso de acuerdos finales, sino también de ir desarrollando procesos que vayan avanzando progresivamente”, explicó, al referirse a la estrategia de “paz total”, que atraviesa uno de sus momentos más tensos.

Mientras tanto, el futuro de la mesa con la Cneb queda en suspenso, condicionado a la verificación de los hechos recientes y a la claridad sobre la estructura real de mando de las disidencias involucradas. Para el Gobierno, el desafío inmediato es determinar si existe o no voluntad efectiva de paz en medio de la fragmentación y las disputas internas de estos grupos armados.

Fuente: Infobae

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