Al inicio de cualquier trayectoria laboral, es frecuente mostrarse entusiasta: aceptar los desafíos más complejos, extender las jornadas y sentir un profundo orgullo por cada meta alcanzada. Sin embargo, tras alcanzar posiciones de liderazgo, ese impulso que antes funcionaba como motor puede transformarse en una fuente de agotamiento extremo.
Este fenómeno es recurrente entre los perfiles de alto rendimiento, según explica la psicóloga clínica Mary Anderson, quien además es autora del libro «The Happy High Achiever». En su experiencia profesional, Anderson ha identificado que muchos ejecutivos exitosos, a pesar de haber cumplido con todos sus objetivos, experimentan un profundo vacío personal.
«No están disfrutando de su excelencia», dice. «En cambio, se sienten abrumadas, agotadas y sumidas en el estrés».
Para diversos especialistas, este estado marca el inicio de una crisis profunda. Amy Wrzesniewski, psicóloga organizacional y docente en la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania, advierte sobre el impacto de este cambio repentino en la capacidad operativa de los líderes.
«Si su éxito siempre ha dependido de un enorme esfuerzo y energía, y de pronto ya no puede sostenerlo, es aterrador», dice. «Pero en lugar de castigarse por lo que antes funcionaba, dirija esa energía a entender por qué las cosas han cambiado».
Cinco interrogantes clave para diagnosticar su situación laboral
Para superar esta etapa, es necesario realizar un autoexamen profundo a través de las siguientes preguntas:
1. ¿Se trata de una falla en el motor o en el combustible?
Es fundamental distinguir la raíz del desgano. Anderson sugiere visualizarlo de dos formas: el desgaste de la maquinaria o el cambio en la fuente de energía. Un problema de motor implica que el cuerpo, por el paso del tiempo, requiere periodos de recuperación más extensos, aunque el interés por el trabajo persista. Por el contrario, un problema de combustible ocurre cuando, aunque las capacidades físicas estén intactas, el entusiasmo natural ha desaparecido. El diagnóstico preciso es vital para aplicar la solución adecuada.
2. ¿Busco el siguiente peldaño o realizo una labor con propósito?
La investigación de Wrzesniewski categoriza la relación laboral en tres niveles diferenciados:
- Empleo: Visto únicamente como un intercambio por remuneración económica.
- Carrera: Un enfoque centrado en el ascenso constante y el progreso jerárquico.
- Vocación: Una actividad con significado intrínseco y satisfactoria por sí misma.
Quienes se limitan a los dos primeros niveles suelen reportar menor satisfacción personal. Redirigir la ambición hacia la tarea diaria, y no solo hacia el próximo ascenso, puede ser la clave para recuperar la motivación perdida.
3. ¿Bajo qué parámetros estoy midiendo mi vida?
Es posible que, de forma inconsciente, haya adoptado definiciones de éxito ajenas. Mary Anderson sostiene que muchos profesionales operan bajo expectativas externas que absorbieron hace años y nunca cuestionaron.
«En algún momento, necesita definir el éxito en sus propios términos», afirma.
4. ¿Qué tareas me devuelven la energía y cómo puedo potenciar mi rol actual?
El concepto de job crafting o rediseño del puesto de trabajo permite a los profesionales enfatizar las áreas que consideran valiosas. La sugerencia de Wrzesniewski es identificar actividades que drenan energía para delegarlas y apoyarse más en aquello que genera vitalidad dentro de la organización.
5. ¿Lo que me motiva es suficiente para continuar en este lugar?
Si tras un análisis honesto, las actividades que le apasionan ocupan una parte mínima de su día y el resto es agotador, la situación se vuelve insostenible. Según la experta de Wharton, a veces la solución requiere medidas drásticas como el cambio de empleo, mientras que en otras basta con establecer límites claros y priorizar el descanso necesario.
Fuente: Fuente