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El yoga reduce presión arterial y colesterol en personas con sobrepeso

Recibir un diagnóstico de hipertensión arterial o niveles de colesterol descontrolados es una preocupación recurrente para los pacientes que enfrentan problemas de sobrepeso. Ante esta realidad, la ciencia ha puesto su mirada en el yoga, una disciplina milenaria que hoy muestra resultados concretos en el ámbito médico. Una reciente investigación que analizó 30 estudios diferentes determinó que el ejercicio del yoga es una herramienta eficaz para disminuir la presión arterial y optimizar el perfil lipídico en personas con un índice de masa corporal elevado. Los datos, difundidos por una reconocida publicación científica de alcance global, sostienen que invertir al menos tres horas a la semana en esta práctica genera beneficios tangibles en la salud metabólica.

El informe, que vio la luz en la revista PLOS Global Public Health bajo el liderazgo de la investigadora Widya Wasityastuti de la Universidad de Edimburgo, recopiló datos de ensayos realizados en naciones como Estados Unidos, Alemania, Australia y diversos países de Asia. El estudio contó con la participación de un total de 2.689 sujetos diagnosticados con obesidad o sobrepeso. Entre las conclusiones más relevantes, se observó que los practicantes de yoga registraron un descenso promedio de 4,35 mmHg en la presión sistólica y de 2,06 mmHg en la presión diastólica. Aunque estas cifras puedan parecer reducidas a simple vista, representan un avance crucial en la prevención de patologías del corazón.

“Nuestra revisión sugiere que el yoga puede ofrecer una opción adicional útil para mejorar algunos aspectos de la salud cardiometabólica en adultos con sobrepeso u obesidad, en particular la presión arterial”

Los especialistas recalcaron que estas variaciones son comparables con los efectos producidos por tratamientos farmacológicos leves o modificaciones básicas en las rutinas diarias.

Dedicarse al yoga tres horas a la semana puede marcar diferencias medibles en la salud cardiometabólica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sumado a los beneficios en la presión, el yoga incidió favorablemente en el control del colesterol. Los investigadores identificaron mejorías en el colesterol LDL (etiquetado como “malo”) y en el colesterol HDL (conocido como “bueno”), factores determinantes para reducir el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares o cardiopatías. Si bien el artículo califica estos cambios como modestos, cualquier avance sostenido en estos niveles constituye un escudo preventivo contra incidentes cardiovasculares de gravedad.

Este impacto positivo se atribuye a la influencia integral que el yoga ejerce sobre el metabolismo y la estabilidad de las hormonas. Al promover la disminución del estrés, mejorar la higiene del sueño y motivar la elección de una alimentación más equilibrada, quienes adoptan el yoga suelen experimentar una transformación general en sus hábitos de vida.

¿Cuál es el tiempo de práctica recomendado?

Una de las dudas más comunes entre los interesados es la intensidad necesaria para percibir estos cambios. El metaanálisis indica que la mayoría de los voluntarios dedicaban al menos 180 minutos semanales a la actividad. Aunque el estudio no pudo establecer una relación lineal exacta entre el tiempo invertido y el nivel de beneficio, la constancia se perfila como el elemento fundamental para el éxito de la intervención.

El yoga permitió una reducción promedio de 4,35 mmHg en la presión sistólica y 2,06 mmHg en la diastólica (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El yoga suele considerarse principalmente una práctica para el bienestar, pero nuestros hallazgos sugieren que también puede favorecer ciertos resultados de salud cardiometabólica en adultos con sobrepeso u obesidad”

En términos prácticos, esto se traduce en que realizar tres sesiones de una hora cada siete días podría ser el punto de partida ideal para observar mejoras en los indicadores de salud.

Los fundamentos del impacto del yoga

La eficacia del yoga radica en su combinación de esfuerzo físico, técnicas de respiración y relajación mental. Esta sinergia actúa sobre el metabolismo de los lípidos y la tensión arterial de diversas formas. La actividad física, aunque se considera de bajo impacto, optimiza el funcionamiento del corazón y la circulación sanguínea. Paralelamente, el control de la respiración mitiga el estrés crónico, un factor que eleva directamente la presión y altera las grasas en la sangre.

Los resultados equiparan el efecto del yoga al de intervenciones farmacológicas leves o cambios básicos en el estilo de vida (Imagen ilustrativa Infobae)

La investigación sugiere que esta práctica equilibra el sistema nervioso autónomo, reduciendo la generación de hormonas ligadas al estrés como el cortisol. Además, fomenta una mayor conciencia corporal, lo que deriva en decisiones de autocuidado más conscientes.

No obstante, el equipo de investigación señaló algunas limitaciones importantes. Gran parte de la muestra analizada provenía de poblaciones asiáticas y el estudio no incluyó a personas con patologías crónicas graves como diabetes o enfermedades cardíacas en etapas avanzadas. Por ello, los resultados podrían no ser extrapolables a todos los perfiles de pacientes de manera uniforme.

“Debido a la naturaleza de este estudio, no se puede confirmar la causalidad a pesar de las correlaciones encontradas”

El grupo liderado por Wasityastuti enfatizó que se requieren futuras investigaciones con poblaciones más diversas para validar si estos beneficios se repiten en diferentes contextos de salud. En conclusión, el yoga se perfila como una alternativa económica y accesible que complementa, sin sustituir, el tratamiento médico profesional y la supervisión de expertos en salud cardiometabólica.

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