Un suceso registrado en Colombia ha despertado el interés de expertos a nivel global debido a su extrema rareza y a la complejidad biológica que representa. Se trata de una mujer que, de forma involuntaria, concibió de dos hombres distintos en un mismo periodo, dando a luz a mellizos con padres diferentes, una condición médica identificada como superfecundación heteropaternal.
Esta historia se hizo pública en el año 2018, cuando la madre se dirigió al Laboratorio de Genética de Poblaciones e Identificación de la Universidad Nacional de Colombia. Su objetivo era ratificar la paternidad de sus hijos, quienes habían nacido dos años antes, en 2016. Sin embargo, lo que se preveía como un procedimiento de rutina terminó en un descubrimiento científico impactante.
El equipo de especialistas llevó a cabo los análisis genéticos de rigor, pero los resultados fueron tan fuera de lo común que tomaron la decisión de repetir todo el protocolo desde cero para asegurar que no existiera ningún margen de error. No obstante, el veredicto fue irrefutable: los infantes compartían el vínculo materno, pero tenían progenitores masculinos distintos.

Al respecto, el profesor William Usaquén, director del laboratorio y responsable de la investigación, manifestó su asombro ante el hallazgo:
“Yo soy director del laboratorio desde hace 26 años, y es el primer caso que hemos visto, y hasta ahora el único”
. La sorpresa del académico radica en que, aunque este fenómeno está registrado en la literatura médica, su ocurrencia en la población es excepcionalmente baja.
La ciencia detrás del hallazgo
Para establecer la filiación de los menores, los expertos aplicaron una metodología fundamentada en el estudio de “marcadores microsatélites”. Estos son pequeños fragmentos de ADN que sirven para contrastar la carga genética entre la madre, los niños y los posibles padres. En este proceso específico, se examinaron 17 de estos marcadores, logrando determinar con exactitud que uno de los niños guardaba coincidencia genética con el hombre que solicitó la prueba, mientras que el otro no presentaba vínculo biológico con él.

El protocolo científico siguió fases estrictas y altamente técnicas. Inicialmente, se procedió con la extracción del material genético a través de muestras de sangre. Posteriormente, este se amplifica en condiciones de laboratorio y se marca con sustancias fluorescentes para ser sometido a un análisis de electroforesis. Finalmente, los datos se traducen en secuencias de números que permiten verificar las coincidencias genéticas con una certeza absoluta.
La científica Andrea Casas puntualizó que, si bien es un escenario biológicamente posible, su rareza reside en la convergencia de varios factores inusuales. Para que la superfecundación heteropaternal se concrete, es indispensable que ocurran los siguientes eventos:
- Que la mujer presente una poliovulación (expulsión de más de un óvulo en el mismo ciclo menstrual).
- Que mantenga relaciones sexuales con dos individuos distintos en un lapso de tiempo muy breve.
- Que ambos óvulos sean fecundados de manera totalmente independiente.
Los investigadores utilizaron una comparación para explicar la baja probabilidad del suceso:
“Es un evento raro sumando a otro evento raro, más otro evento raro, más otro evento raro. Lastimosamente, no apostamos a la lotería”
.

Límites biológicos y frecuencia estadística
El margen temporal para que este fenómeno ocurra es sumamente estrecho. Los óvulos liberados durante la fase de ovulación tienen una viabilidad de entre 24 y 36 horas. Esto implica que las dos fecundaciones deben concretarse dentro de ese pequeño intervalo, aunque ciertas variaciones biológicas podrían extender ligeramente dicha ventana de tiempo.
Este tipo de situaciones suelen pasar desapercibidas debido a que la mayoría de los padres no se someten a pruebas de ADN. Registros internacionales demuestran la excepcionalidad del caso; por ejemplo, una investigación realizada en Estados Unidos detectó únicamente tres casos de superfecundación heteropaternal tras revisar una base de datos de 39.000 pruebas de paternidad.
Pese al revuelo científico, los líderes de la investigación recalcaron que estos procedimientos se rigen por principios éticos inquebrantables. El profesor Usaquén subrayó que el respeto a la vida privada es fundamental:
“Las pruebas de filiación se hacen siempre propendiendo por la integridad y la intimidad de las personas”
, enfatizando que el interés del laboratorio es netamente académico y profesional.
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