Tras una prolongada batalla legal que se extendió por más de diez años, incluyendo periodos de fuga y procesos de extradición, los tribunales de la República Dominicana han impuesto una condena de 30 años de prisión contra el ex teniente coronel de la Policía Nacional, Hans Wender Lluberes Sánchez.
El tribunal de sentencia, integrado por los magistrados Josefina Ubiera Guerrero, Ana Miledys Taveras e Isaías Martínez, concluyó de manera unánime que el antiguo oficial fungía como el cabecilla principal de una organización delictiva de escala internacional dedicada al tráfico de narcóticos. Con este fallo, la justicia busca cerrar un capítulo de impunidad relacionado con uno de los oficiales de mayor rango vinculados al crimen organizado en la historia reciente del país caribeño.
Las investigaciones que dieron pie a este proceso se remontan al 17 de marzo de 2015. En aquella fecha, una labor de inteligencia coordinada entre el Ministerio Público y el Centro de Información y Coordinación Conjuntas (CICC), perteneciente a la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), permitió la interceptación de un jet privado proveniente de Venezuela en el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA).

En el interior de la aeronave, identificada con la matrícula YV544T, las fuerzas del orden incautaron un total de 454.06 kilogramos de cocaína. Este decomiso no solo afectó las finanzas de la organización, sino que sacó a la luz un complejo esquema de colaboración que involucraba a militares, agentes policiales y personal civil, quienes facilitaban el movimiento de estupefacientes a través de las terminales aéreas más estratégicas de la nación.
Liderazgo y operatividad del condenado
Según el dictamen judicial, Lluberes Sánchez se valía de su posición jerárquica y sus conocimientos en protocolos de seguridad para gestionar toda la logística necesaria, garantizando que los cargamentos ilícitos ingresaran al territorio sin ser detectados. Durante el operativo de 2015, el entonces oficial se encontraba en las inmediaciones de la terminal aérea con el fin de distribuir los pagos a los colaboradores en pista.
Al percatarse de la acción de la DNCD, el exoficial logró evadir a las autoridades e inició una huida que lo mantuvo prófugo durante años, logrando incluso abandonar el país de forma clandestina. No obstante, su evasión terminó tras ser deportado desde los Estados Unidos a finales de 2025, momento en el que fue puesto a disposición definitiva de la justicia dominicana.
La acusación, sostenida por los fiscales Milcíades Guzmán Leonardo e Ignacio Rojas, demostró mediante pruebas contundentes que Lluberes Sánchez no era un simple colaborador, sino el cerebro financiero y estratégico de la red. Bajo su mando operaba una estructura binacional que integraba a ciudadanos de República Dominicana y Venezuela en diversas áreas operativas.
Cabe recordar que, en diciembre de 2019, ya se habían dictado sentencias contra otros nueve implicados en este mismo caso:
- Pilotos: Francisco Javier Velasco Tory y Edmundo José Medina Torrealba, quienes recibieron 30 años de cárcel.
- Seguridad y Apoyo: El ex segundo teniente Jesús Elías Pérez Vásquez, el ex capitán Roberto Segura Peña y el exagente José Luciano, sentenciados a 20 años de prisión por permitir el acceso a las áreas restringidas.
- Personal de Rampa: Francisco Javier de Paula Mena, empleado de la firma SERVAIR, condenado a 18 años.
- Pasajeros de fachada: Los venezolanos José Nicolás Velásquez Murcia, José Manuel Houtman Fonseca y Mirian de Jesús Díaz Marín, con penas de 5 años cada uno.
Finalmente, se dispuso que Hans Wender Lluberes Sánchez cumpla su pena de tres décadas en el Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) de Najayo, ubicado en San Cristóbal. Además, se le impuso una sanción económica de 50 millones de pesos como indemnización al Estado por los perjuicios ocasionados a la seguridad nacional.
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