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Nutrición y salud mental: la conexión entre el intestino y el cerebro

La antigua premisa de que “eres lo que comes” ha dejado de ser una simple frase motivacional para convertirse en un hecho respaldado por la ciencia moderna. En la actualidad, la relación entre el régimen alimenticio y el bienestar emocional se considera un factor tan determinante para la salud mental como el manejo de los pensamientos.

Esta perspectiva fue analizada a profundidad por la psiquiatra y consultora Carmen Amezcua, quien, en una entrevista para el canal de Silvia Olmedo, explicó la importancia del sistema digestivo en el equilibrio psíquico.

“El ochenta al noventa por ciento de los neurotransmisores que requiere tu cuerpo, principalmente tu cerebro, para darte paz, para darte motivación, para darte calma, buen sueño, se producen en los enterocitos, que son las células que están en el intestino y se producen en la microbiota”, afirmó.

De acuerdo con la especialista, el microbioma —ese ecosistema de microorganismos en nuestro interior— es el responsable de gestionar la producción de sustancias químicas vitales como la dopamina y la serotonina.

Hay alimentos que mejoran la concentración y el bienestar cognitivo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El intestino: el motor del equilibrio emocional

La evidencia científica contemporánea sostiene que entre el 90% y el 95% de la serotonina del organismo se genera en el tracto intestinal. Aunque este neurotransmisor no viaja de forma directa al cerebro, su influencia se manifiesta a través del eje intestino-cerebro, un canal de comunicación esencial donde intervienen procesos metabólicos y el nervio vago.

Bajo este esquema, la doctora Amezcua enfatizó que cuidar la nutrición es una vía indispensable para estabilizar el estado anímico de cualquier individuo:

“¿Por qué es importante entrar por la nutrición y revisar que este sistema, hoy llamado microbioma, esté sano para poder dar como resultado, pues un paciente que pueda tener mejores niveles de serotonina, mejores niveles de dopamina, puede estar más calmo, puede estar mucho más aquí y ahora, pues a través de la comida, a través de la nutrición”.

La personalización frente a las dietas universales

Un punto fundamental abordado por la experta es el rechazo a los modelos alimenticios estandarizados. Según Amezcua, no existe una dieta única que beneficie a toda la población, ya que todo depende de la configuración biológica individual.

“Obviamente, depende de la microbiota que tengas. Eso es muy interesante. Hay personas a las que les va muy bien los vegetales, las frutas. Hay personas a las que les va mejor las leguminosas, las proteínas animales”.

Debido a que cada organismo es un mundo, la psiquiatra insistió en que las recomendaciones deben ser estrictamente personales:

“Somos individuos y estamos muy acostumbrados a pedir la receta del pastel para lo mismo. Y las recetas del pastel aquí, en esto que yo hago, no son para el público en general, siempre son recetas individuales”.

La ciencia de la nutrición de precisión respalda esta postura, demostrando que incluso personas con genes similares reaccionan de forma distinta a los mismos alimentos dependiendo de su microbiota particular.

Psiquiatría nutricional: una especialidad en auge

Para identificar el plan alimenticio ideal, existen métodos de diagnóstico avanzados. Carmen Amezcua señaló que hoy se dispone de estudios integrativos que analizan los microorganismos del paciente y determinan qué nutrientes específicos le favorecen.

En este campo, destacó la labor de los nutriólogos psiquiatras, mencionando que en países como México se encuentran algunos de los especialistas más destacados en esta área. Esta rama, denominada psiquiatría nutricional, ha cobrado fuerza tras hallar vínculos claros entre trastornos del ánimo y deficiencias de elementos clave como:

  • Vitamina D
  • Magnesio
  • Zinc
  • Ácidos grasos Omega-3

Carmen Amezcua explica que este ecosistema intestinal —hoy conocido como microbioma— juega un papel central en la producción de serotonina, dopamina y otros compuestos clave. . (Jenifer Nava/Infobae México)

En conclusión, el cuidado de la salud mental trasciende el ámbito psicológico. La alimentación influye de manera directa en los procesos biológicos que regulan nuestras emociones. La interacción entre la dieta, la microbiota y el cerebro propone un nuevo paradigma de bienestar integral, donde revisar lo que servimos en el plato es tan importante como gestionar nuestra mente.

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