En medio de un ambiente cargado de controversia, Piero Corvetto acudió a la sede de la Fiscalía Anticorrupción poco tiempo después de que se oficializara su salida definitiva de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). El exfuncionario ingresó al recinto bajo un estricto resguardo de seguridad, evitando emitir comentarios ante la prensa que se encontraba apostada en las afueras.
La llegada de Corvetto al local situado en el jirón Miro Quesada, en el Cercado de Lima, tuvo como objetivo principal cumplir con una diligencia que él mismo había anticipado: la entrega formal de su pasaporte y otra documentación de carácter personal. No obstante, el escenario legal ha variado desde su anuncio inicial, dado que la Junta Nacional de Justicia (JNJ) ya formalizó y aceptó su renuncia al cargo máximo del organismo electoral.
Varios testigos y medios de comunicación presentes en el lugar reportaron que el ingreso de Corvetto fue sumamente rápido. Durante el acceso, se produjeron incidentes y forcejeos entre los agentes de seguridad y los reporteros que buscaban una declaración. El exjefe de la ONPE solo se detuvo unos segundos para identificarse ante el personal de control antes de internarse en las oficinas fiscales.
Este procedimiento legal se enmarca en una serie de cuestionamientos severos hacia su administración, vinculados directamente con los sucesos del pasado 12 de abril, día de la jornada electoral. Ante las especulaciones sobre un posible riesgo de fuga o la existencia de una orden de captura, Corvetto optó por consignar su documento de viaje. Especialistas en materia jurídica sugieren que esta acción busca demostrar buena fe procesal, lo cual podría influir positivamente en su situación legal dentro de las investigaciones en curso.
Se confirmó además que, de forma paralela a la presencia de Corvetto, también fue citado Juan Alvarado. Este último se desempeña como gerente de la compañía Galaga, empresa que ha sido señalada por la propia ONPE como la responsable directa de los problemas logísticos que afectaron el desarrollo de los comicios.
La estrepitosa renuncia de Piero Corvetto
La profunda inestabilidad generada tras las Elecciones Generales 2026 culminó con la dimisión de Piero Corvetto a la jefatura de la ONPE. Esta decisión fue presentada oficialmente apenas unas horas antes de su comparecencia en la Fiscalía Anticorrupción, tras varios días de recibir críticas por las deficiencias operativas del 12 de abril.
En su carta de renuncia, el ahora exfuncionario explicó que los fallos técnicos y las complicaciones en la distribución del material electoral, especialmente en diversos sectores de Lima Metropolitana, fueron los detonantes de su retiro. Según el documento, ante el progreso en el cómputo de votos presidenciales por parte de las Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales (ODPE), resultaba
“necesario e impostergable”
apartarse del cargo para no entorpecer la organización de la futura segunda vuelta electoral.

A pesar de su salida, Corvetto defendió su gestión asegurando que siempre actuó con rectitud y que promovió diversas reformas institucionales. Sin embargo, admitió que los errores detectados durante el sufragio crearon un clima que hacía inviable su permanencia en la institución. El exjefe de la ONPE reconoció que, aunque algunos incidentes podrían ser parte de la operatividad interna, persisten dudas que requieren de una investigación profunda e imparcial, enfocándose particularmente en la transparencia de la cadena logística del proceso electoral.
Finalmente, la Junta Nacional de Justicia ratificó la aceptación de la renuncia por decisión unánime. El organismo dispuso notificar esta resolución a todas las dependencias del sistema electoral y reafirmó que las indagaciones sobre las irregularidades en las elecciones continuarán su curso legal sin interrupciones.

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