No data was found

Café y cansancio: ¿Por qué sigues agotado después de tomarlo?

Para una inmensa cantidad de personas, el café representa el motor fundamental e indispensable para dar inicio a sus actividades diarias. En el interior de una taza, muchos encuentran el impulso energético necesario para enfrentar una nueva jornada de trabajo. No obstante, esa dosis matutina podría estar funcionando como una cortina que oculta complicaciones de salud subyacentes. De hecho, el agotamiento que no desaparece, lejos de ser mitigado por la cafeína, podría constituir una señal de advertencia que gran parte de la población decide ignorar de forma sistemática.

En el contexto de una sociedad que ha llegado a normalizar el cansancio crónico, la respuesta inmediata suele ser la de incrementar la ingesta de sustancias estimulantes. Sin embargo, este comportamiento, que a simple vista parece inofensivo, tiene la capacidad de provocar un efecto totalmente opuesto al que se busca: un incremento en el agotamiento, una reducción notable en el rendimiento cotidiano y el desarrollo de una dependencia cada vez más profunda.

La solución real no se encontraría en someter al organismo a mayores niveles de estímulo, sino en comprender los motivos por los cuales el cuerpo está fallando. El especialista Alexandre Olmos, identificado en redes sociales como @dr.alexandreolmos, ha emitido una alerta contundente respecto al consumo desmedido de esta bebida y sus repercusiones biológicas, indicando que el inconveniente no es la carencia de cafeína, sino el mensaje que el cuerpo intenta transmitir.

“Si tomas café y sigues bostezando, esto es lo que está pasando en tu cuerpo”

, puntualiza el experto. Su análisis se enfoca en un error de interpretación habitual: considerar el cansancio como un simple déficit de estímulos externos. Olmos aclara que

“el problema no es que necesites más café, el problema es que tu cuerpo te está dando una señal que estás tapando con cafeína en lugar de resolver”

.

Un barista sirve café. (Shutterstock)

El desarrollo de tolerancia en el organismo

De acuerdo con las explicaciones del doctor Olmos, el hábito de consumir café de manera elevada y recurrente conlleva repercusiones directas en el sistema endocrino. El médico señala que

“cuando abusas del café, tus glándulas suprarrenales se sobreestimulan. Eso altera la producción de cortisol, la hormona que regula tu energía durante el día”

. Este fenómeno no ocurre de manera instantánea, sino que se desarrolla como un proceso gradual en el que, tras una fase inicial de activación, el organismo termina adaptándose a la sustancia.

“Al principio, el café te activa, pero con el tiempo, tu cuerpo genera tolerancia y necesita más cantidad para sentir lo mismo. Es un círculo que te deja cada vez más agotado”

, detalla el profesional. Esta espiral de consumo creciente no solo perjudica la vitalidad diaria, sino que también mella la capacidad natural del cuerpo para alcanzar una autorregulación eficiente.

No obstante, el problema trasciende la simple tolerancia. El especialista advierte que la fatiga que persiste incluso tras ingerir cafeína puede ser un síntoma de carencias nutricionales o desajustes metabólicos más severos.

“Si aún con cafeína sigues cansado, es muy probable que tengas un déficit de hierro, de magnesio, de vitaminas del grupo B o una alteración en tu tiroides que nadie te ha mirado”

, indica Olmos.

El café como máscara de deficiencias nutricionales

Este tipo de condiciones médicas, que frecuentemente no cuentan con un diagnóstico, permanecen invisibilizadas por el impacto temporal del estimulante.

“El café no arregla ninguna de esas carencias, solo las esconde

, destaca el doctor con firmeza. Bajo esta premisa, el alivio momentáneo que otorga la bebida puede terminar postergando la identificación de patologías que requieren atención médica especializada o modificaciones urgentes en la pauta alimentaria.

Sumado a los efectos físicos inmediatos, el experto introduce una perspectiva vinculada al estrés fisiológico y la epigenética. Explica que

“desde la epigenética, sabemos que el estrés crónico sobre las suprarrenales puede modificar la expresión de genes relacionados con la inflamación y el metabolismo energético”

.

La idea central de su exposición es que el agotamiento no debe ser visto como una simple molestia de paso, sino como un indicador biológico de alta relevancia que debe ser atendido.

“No es solo cansancio, es tu biología pidiendo atención”

, finaliza el doctor Olmos.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER