La capital de España se convertirá en el próximo gran escenario para el cineasta Woody Allen. Tras el anuncio de una colaboración estratégica entre el reconocido director —quien ostenta cinco premios Oscar— y la administración autonómica, el sector cinematográfico ha reaccionado con gran expectativa. Esta nueva producción, que integrará el nombre de la ciudad en su título, será un proyecto desarrollado íntegramente en territorio madrileño y contará con el respaldo institucional tanto del Ayuntamiento como de la Comunidad de Madrid.
Las autoridades ya han oficializado el cronograma de trabajo: el rodaje comenzará formalmente el próximo 5 de octubre. Según un comunicado emitido por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, la intención es que
“la riqueza y diversidad de localizaciones de la región van a quedar claramente reflejadas”
en el metraje final. En este proceso ha sido fundamental la intervención de la oficina de promoción Film Madrid Region, entidad que ha gestionado la búsqueda de escenarios y la coordinación con diversos municipios, los cuales han brindado una “respuesta extraordinaria desde el primer momento”.
Un impulso al turismo y la proyección internacional
La narrativa de la obra se describe como una comedia contemporánea donde, según los promotores,
“aparecerán espacios y lugares característicos de la región”
. Más allá del valor artístico, la iniciativa tiene un claro tinte económico y promocional. Se busca consolidar la imagen de Madrid como un gran plató para producciones globales y, al mismo tiempo, incentivar la llegada de viajeros. El plan institucional pretende “generar nuevos flujos turísticos motivados tanto por la visita a las localizaciones que puedan aparecer en la película, como por contribuir al posicionamiento internacional de Madrid como un destino aspiracional en el momento de inspiración de un viaje”.

Detalles de la producción: Wasp 2026
Bajo el título provisional de Wasp 2026, esta obra representa la película número 51 en la extensa trayectoria de Allen. La realización del proyecto está vinculada a un contrato de patrocinio valorado en 1,5 millones de euros, suscrito con la Comunidad de Madrid, liderada por Isabel Díaz Ayuso. El filme tendrá un despliegue global que incluirá su paso por un festival internacional de prestigio y la realización de tres preestrenos en ciudades estratégicas alrededor del mundo, con el fin de que la cinta “promocione la región en todo el mundo”.
El director neoyorquino no es ajeno a filmar en el continente europeo, habiendo explorado anteriormente ciudades emblemáticas en producciones como Midnight in Paris, Vicky Cristina Barcelona y Rifkin’s Festival (rodada en San Sebastián). En esta ocasión, el lente de Allen se enfocará en la capital española para crear una historia que espera dinamizar el turismo local y dejar una huella perdurable en la cinematografía contemporánea.
El contexto del director: Entre el arte y la cancelación
A pesar del entusiasmo de los seguidores de su obra, el regreso de Allen no está exento de debate debido a las polémicas que han marcado su vida personal y profesional. El punto más crítico sigue siendo la acusación de abuso sexual interpuesta por su hija adoptiva, Dylan Farrow, que se remonta a 1992. Aunque en su día los tribunales no hallaron pruebas concluyentes y el cineasta ha sostenido su inocencia sistemáticamente, el documental Allen v. Farrow reabrió la discusión pública hace pocos años.
Como consecuencia de este clima social y el auge del movimiento #MeToo, Woody Allen enfrenta un virtual exilio de la industria en los Estados Unidos. Tras la cancelación de un contrato millonario con Amazon y el rechazo de las grandes distribuidoras estadounidenses, el autor se ha visto obligado a buscar financiamiento y plataformas de exhibición en Europa. Ante esta situación, Allen ha calificado la denominada cultura de la cancelación como
“estúpida”
, argumentando que las acusaciones en su contra han sido objeto de explotación mediática. Pese a este ostracismo en su país de origen, el veterano director continúa su labor creativa en el extranjero, aunque su legado permanece bajo el escrutinio de la opinión pública.
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