Durante la tarde de este domingo, el distrito de Jesús María se convirtió en el epicentro de una movilización ciudadana impulsada por Rafael López Aliaga. Cientos de ciudadanos se congregaron en los alrededores del emblemático Campo de Marte bajo la consigna de la “Marcha por la Democracia”, una actividad que, al no contar con un recorrido establecido previamente, derivó en ajustes operativos del tráfico y una notable custodia por parte de la Policía Nacional.
Desde momentos antes de la hora pactada, personas provenientes de diversas zonas de la capital peruana empezaron a agruparse en el punto de encuentro. La jornada estuvo marcada por las críticas frontales del líder de Renovación Popular hacia la transparencia del proceso electoral y el desempeño de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales), organismo encargado de la gestión de los comicios.
El evento se llevó a cabo bajo una estricta vigilancia de las fuerzas del orden, quienes aplicaron restricciones al tránsito en sectores estratégicos de Jesús María. Estas acciones preventivas buscaron salvaguardar la integridad de los asistentes y transeúntes, mientras el volumen de participantes se incrementaba con el declive de la tarde.
Concentración y bloqueos en el Campo de Marte

De acuerdo con reportes locales, el punto neurálgico de la reunión se estableció en la avenida de la Peruanidad a partir de las 17:00, justo a la altura del Campo de Marte. Debido a la afluencia de personas, se procedió al cierre total del tránsito vehicular en el Óvalo Jorge Chávez en ambos sentidos, aunque se permitió el flujo peatonal sin contratiempos. Ante este escenario, los conductores se vieron obligados a desviarse por rutas alternativas, destacando el uso de las avenidas Salaverry y 28 de Julio.
Conforme avanzaban las horas, se registró la llegada de ciudadanos desde distritos como San Borja, San Isidro, Cercado de Lima y San Juan de Lurigancho. Las estimaciones preliminares sobre la concurrencia indicaron una asistencia que oscilaba entre las 500 y 600 personas.
Para garantizar la seguridad ciudadana, un contingente superior a los 50 efectivos de la Policía Nacional fue desplegado en puntos estratégicos. Los uniformados mantuvieron una vigilancia constante durante todo el desarrollo de la protesta para evitar cualquier alteración del orden público.

Características de la movilización y atmósfera social
Los reportes desde el lugar señalaron que el perfil de los manifestantes estaba compuesto principalmente por adultos de 35 años en adelante, además de contar con la participación activa de familias y personas de la tercera edad. Los congregados portaban banderas nacionales y carteles con consignas orientadas a la defensa del voto.
La movilización también propició la aparición de comercio ambulatorio, donde se ofrecían productos como gorras, vinchas y otros artículos con motivos patrios. El centro de atención fue un escenario montado de manera provisional sobre la estructura de un vehículo, el cual contaba con equipos de sonido y una pancarta principal con el lema
“defendamos la democracia”
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Incertidumbre sobre el recorrido y presencia política
La convocatoria realizada por Rafael López Aliaga se caracterizó por la ausencia de un itinerario definido para una marcha, lo que generó dudas sobre si habría un desplazamiento masivo. Finalmente, la actividad se consolidó como un plantón estático en el Campo de Marte, sin que se realizaran recorridos por otras arterias viales de la ciudad.
Existía una alta expectativa entre los presentes por la posible llegada del candidato presidencial al lugar del evento. Pese a que algunos asistentes indicaron que su principal motivación era escuchar al líder político, su equipo de trabajo no emitió una confirmación oficial sobre su asistencia durante las primeras horas de la jornada.
Esta falta de claridad logística representó un desafío para la planificación de las autoridades de tránsito, quienes debieron implementar medidas de último minuto para gestionar el flujo vehicular en las zonas colindantes.
Cuestionamientos al sistema electoral
Este acto de protesta se vincula directamente con las acciones legales emprendidas por el partido Renovación Popular tras las elecciones generales. La organización política formalizó 103 pedidos para anular mesas de votación ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), concentrando sus reclamos mayoritariamente en la región de Cajamarca.
No obstante, la Oficina Nacional de Procesos Electorales ha manifestado que gran parte de estos recursos carecían de los sustentos probatorios necesarios o no cumplían con las formalidades legales exigidas. En este contexto, López Aliaga ha centrado sus acusaciones en la figura de Piero Corvetto, jefe de la ONPE, a quien señala por presuntas fallas en el conteo de los sufragios, siendo este el detonante principal de la convocatoria ciudadana en la capital.
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