No data was found

Más allá del gluten: causas reales de las molestias intestinales

Un gran número de pacientes que asocian sus malestares digestivos con una posible sensibilidad al gluten podrían estar padeciendo otras condiciones médicas. Así lo indican investigaciones conjuntas de la Harvard Medical School y la Universidad de Melbourne, quienes alertan sobre los riesgos de omitir diagnósticos clínicos certeros.

Los especialistas de estas prestigiosas instituciones advierten que el autodiagnóstico y la eliminación injustificada del gluten de la dieta pueden ocultar afecciones de fondo. Entre las más comunes se encuentran el síndrome de intestino irritable, el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO), la intolerancia a la lactosa, la sensibilidad a los FODMAPs y diversas alteraciones en la comunicación del eje intestino-cerebro.

Estas condiciones comparten una sintomatología similar, caracterizada por hinchazón, fatiga y dolor abdominal, lo que hace indispensable una evaluación médica detallada y pruebas de descarte específicas para diferenciar cada caso. Según datos de Harvard Medical School y la Universidad de Melbourne, apenas el 1% de la población global padece realmente de enfermedad celíaca, un trastorno autoinmune desencadenado por el gluten.

Diferencias entre la enfermedad celíaca y la sensibilidad

Es fundamental distinguir entre la celiaquía y la sensibilidad al gluten no celíaca. Mientras que la enfermedad celíaca causa daños severos en el intestino delgado y provoca una deficiente absorción de nutrientes —derivando en anemia, desnutrición o erupciones—, la sensibilidad no genera un deterioro estructural ni inmunológico en las vellosidades intestinales.

La sensibilidad al gluten no celíaca carece de marcadores biológicos y se diagnostica solo por exclusión clínica (Crédito: Konstantin Postumitenko)

La Universidad de Melbourne sostiene que la mayoría de las reacciones que las personas atribuyen al gluten son en realidad provocadas por los FODMAPs o por las expectativas psicológicas frente a la comida. Actualmente, la sensibilidad al gluten se cataloga más como un trastorno de la interacción intestino-cerebro, guardando mayor relación con el síndrome de intestino irritable que con una respuesta directa a la proteína del trigo.

Afecciones que suelen confundirse con el gluten

El diagnóstico erróneo es frecuente debido a que varios trastornos presentan cuadros clínicos casi idénticos. El síndrome de intestino irritable encabeza la lista como la causa principal de confusión, manifestándose con alteraciones en el tránsito intestinal y distensión. Le sigue la sensibilidad a los FODMAPs, carbohidratos fermentables que producen exceso de gases al ser procesados por el organismo.

El síndrome de intestino irritable y el sobrecrecimiento bacteriano se confunden frecuentemente con la sensibilidad al gluten (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otras causas recurrentes incluyen el sobrecrecimiento bacteriano y la intolerancia a los productos lácteos. Las instituciones mencionadas recalcan que la interpretación subjetiva de las sensaciones corporales puede influir drásticamente: las creencias personales y el papel del cerebro son determinantes, pudiendo desencadenar síntomas incluso cuando el alimento ingerido no contiene trazas de gluten.

Hacia un diagnóstico profesional y certero

La Harvard Medical School enfatiza que el diagnóstico de la sensibilidad al gluten es, por naturaleza, de exclusión. Es estrictamente necesario que un profesional descarte primero la celiaquía y otros problemas gastrointestinales antes de sugerir cualquier régimen restrictivo. Aunque no existen marcadores biológicos definitivos para la sensibilidad, los expertos señalan una pauta común:

“Los síntomas que desaparecen al retirar el gluten y reaparecen al reincorporarlo sugieren alta probabilidad de sensibilidad”

Expertos de Harvard y Melbourne recomiendan evitar dietas sin gluten sin un diagnóstico médico preciso (Imagen Ilustrativa Infobae)

Finalmente, tanto los especialistas de la Universidad de Melbourne como los de Harvard recomiendan no adoptar dietas sin fundamento científico. Para la gran mayoría de los pacientes, el manejo adecuado de los carbohidratos fermentables y un acompañamiento médico integral resultan suficientes para aliviar el malestar, reservando la dieta estricta libre de gluten solo para casos excepcionales y confirmados bajo evidencia científica.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER