A sus 65 años, el emblemático cantante Loquillo ha compartido detalles íntimos sobre su estilo de vida y los métodos poco comunes que aplica para preservar su vitalidad. Durante una reciente intervención en el programa Lo de Évole, el artista confesó que recurre periódicamente al uso de cámaras frigoríficas, ajustadas a temperaturas de 7, 9 u 11 grados, como una herramienta fundamental para su recuperación física tras las exigencias de sus giras. Este procedimiento es una táctica compartida con futbolistas de élite para mitigar el agotamiento de los músculos después de un alto rendimiento.
Sobre los detalles de sus hábitos, el intérprete aclaró que prefiere evitar las inmersiones en hielo, optando en su lugar por entrar sin ropa en estas cámaras diseñadas específicamente para terapias de rehabilitación. Esta técnica, cuya autoría atribuye originalmente al británico Mick Jagger, le permite recobrar el tono físico luego de una secuencia intensa de conciertos. Además del cuidado corporal, el músico enfatizó la relevancia de mantener una actividad creativa ininterrumpida mediante la creación de libros, películas y documentales, algo que considera vital para su salud cognitiva.
“Tengo que estar en funcionamiento. Porque así agilizo la mente y no envejezco”
, aseguró tajante.
Salud, madurez y bienestar personal
Al ser consultado sobre si estas prácticas esconden algún temor al paso del tiempo, Loquillo descartó esa posibilidad de inmediato. Manifestó sentirse plenamente orgulloso de su edad y aseguró llevarla de manera excelente gracias a su disciplina personal: “Me lo he buscado”, señaló. En el ámbito de la salud, también admitió haberse sometido ocasionalmente a procedimientos de limpieza de sangre, aunque prefirió mantener la discreción sobre la naturaleza específica de dichos tratamientos durante la conversación con Jordi Évole.
La charla también abordó la evolución de Barcelona, ciudad que el artista percibe transformada por el turismo masivo y la pérdida de identidad. El rockero lamentó que muchas metrópolis actuales parezcan “franquicias” sin personalidad, aunque expresó su deseo de que la capital catalana recupere su esencia como un espacio de diversidad cultural y convivencia abierta. “Me gusta que represente eso”, comentó respecto al espíritu integrador que siempre ha caracterizado a su ciudad natal.
Un pasado de excesos y compromiso político
En cuanto a su historial con las sustancias, el músico fue directo al afirmar: “he probado todas las drogas que he podido”. No obstante, estableció un límite innegociable con la heroína debido a su fobia a las jeringuillas. Para el artista, la distinción real entre una estrella auténtica y el resto de los individuos radica en la capacidad de mantener el proceso creativo tanto en periodos de sobriedad como bajo la influencia de sustancias.
Por otro lado, su trayectoria ha estado marcada por una postura política activa y, en ocasiones, controvertida. Durante las décadas de los 80 y 90, formó parte de eventos masivos organizados por el PSUC, logrando convocar a más de 100.000 personas. Asimismo, en 1993, brindó su apoyo público al entonces candidato Felipe González. Ese mismo año, el lanzamiento de una canción que cuestionaba las prácticas policiales en el País Vasco le acarreó consecuencias profesionales severas, incluyendo un veto en radios y ayuntamientos que se prolongó durante varios meses.
Con la perspectiva que otorgan los años, el veterano rockero muestra hoy una postura más alejada de los conflictos mediáticos. Consciente de su legado, reflexionó sobre cómo los tiempos actuales son menos permisivos con los errores públicos:
“No digo que ya no lo hagamos, pero ahora, pisar a destiempo te puede costar el resto de tu vida. Soy la mayor estrella del rock, ya lo tengo hecho, no me toca a mí”
.
Finalmente, desde un punto elevado de la ciudad que lo vio nacer, reafirmó su conexión con la identidad barcelonesa fundamentada en la acogida y el intercambio de ideas. Antes de concluir el encuentro, dejó un mensaje directo a la audiencia sobre la importancia de valorar los vínculos familiares y el tiempo con los progenitores: “No perdáis un puto segundo”. Así se define hoy una de las figuras más resilientes e inconformistas de la escena musical nacional.
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