El sistema olfativo de los canes representa una estructura sensorial de una complejidad asombrosa. Mientras que los seres humanos poseemos apenas unos 5 millones de receptores, la nariz de un perro alberga la impresionante cifra de 220 millones de receptores olfativos. Esta enorme sensibilidad implica que cualquier anomalía en la zona, desde un goteo inusual hasta una hemorragia, deba ser monitoreada con atención por los propietarios, ya que puede variar desde una simple reacción emocional hasta una patología severa.
El sangrado por las fosas nasales, término clínico conocido como epistaxis, suele generar una gran alarma entre los dueños de mascotas. De acuerdo con una investigación desarrollada por la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (JAVMA), que analizó una base de datos de 44.000 perros en un hospital universitario, se determinó que la incidencia de este síntoma es del 0,3%, una cifra comparable a la frecuencia de hemorragias nasales registrada en la población humana.
La rapidez con la que se intervenga ante un episodio de sangrado es determinante para salvaguardar el bienestar del animal y prevenir agravamientos. Aunque las razones detrás de la epistaxis son diversas y no siempre evidentes mediante una inspección superficial, los datos sugieren que este fenómeno afecta con mayor frecuencia a ejemplares machos, perros de razas grandes y aquellos que superan los seis años de edad, si bien cualquier mascota es susceptible de padecerlo.

Factores desencadenantes y señales de alerta
Identificar el origen de la hemorragia es un reto clínico importante. Según las estadísticas de la JAVMA, en el 62% de los casos clínicos se logró determinar una causa específica, mientras que un 38% de los pacientes no recibió un diagnóstico concluyente en su primera visita. Las causas de origen local suelen incluir traumatismos, tumores en la cavidad nasal, abscesos dentales o inflamaciones de tipo idiopático.
Por otro lado, existen factores sistémicos que pueden provocar el sangrado, tales como la hipertensión, enfermedades de origen inmunomediado, infecciones en el sistema o trastornos de la coagulación. Un factor crítico a considerar es la leishmaniosis canina, una patología transmitida por flebótomos. Se estima que aproximadamente el 10% de los perros contagiados manifiestan sangrado nasal debido a ulceraciones en la mucosa y microlesiones en los vasos sanguíneos causadas por el parásito.
Al evaluar la situación, es vital observar si el sangrado ocurre de forma unilateral o bilateral (en uno o ambos orificios). Además, se debe prestar especial atención a la presencia de otros signos clínicos como:
- Fatiga extrema y debilidad general.
- Falta de apetito y reducción de peso inexplicable.
- Hemorragias visibles en las encías, la orina o las heces.
Protocolo de actuación frente a una hemorragia nasal
Si su mascota comienza a sangrar por la nariz, la primera recomendación de los expertos es mantener la calma para no transmitir estrés al animal. Es fundamental evitar que el perro intente rascarse o golpearse el hocico, ya que esto incrementaría el daño vascular. Se debe procurar que el perro permanezca en un espacio tranquilo y, de ser posible, en posición tumbada.
Una medida efectiva consiste en aplicar una compresa fría o hielo envuelto en una tela sobre el puente de la nariz durante intervalos cortos. Esta acción facilita la vasoconstricción y ayuda a detener el flujo sanguíneo. Es imperativo no introducir objetos como algodón o gasas dentro de las fosas nasales, pues esto podría obstruir la respiración o empeorar la herida al ser retirados. Asimismo, queda estrictamente prohibido administrar medicamentos sin la autorización de un profesional.
«Lo más importante es no obstruir las fosas nasales con algodón, gasas u otros elementos, ni administrar medicamentos sin indicación veterinaria».
Se aconseja llevar un registro preciso sobre la duración del episodio y la cantidad de sangre perdida. Si la hemorragia no se detiene en un lapso de 10 a 15 minutos, es obligatorio trasladar al animal a una urgencia veterinaria de inmediato. Otros motivos de consulta urgente incluyen la reaparición constante del sangrado durante el día, dificultad para respirar o si se observan encías pálidas.
¿Qué esperar en la clínica veterinaria?
Una vez en el consultorio, el especialista procederá con una revisión física exhaustiva y el historial médico del paciente. Para diferenciar entre causas locales y sistémicas, es habitual que se realicen análisis de sangre, pruebas de coagulación y diversos estudios de imagen. El pronóstico del animal estará sujeto estrictamente a la causa base.
Cuando el origen es un absceso dental o un traumatismo leve, las perspectivas de recuperación suelen ser muy positivas. Sin embargo, si la epistaxis deriva de cáncer nasal o fallos graves en la coagulación, se requerirá un manejo especializado a largo plazo. La intervención temprana es, sin duda, la mejor herramienta para evitar complicaciones fatales.
Fuente: Fuente