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Auroras boreales iluminarán el cielo de Nueva York y otros estados

Una intensa actividad espacial captará la atención de los observadores del cielo este fin de semana. Debido a una tormenta geomagnética de nivel G2, catalogada como moderada por el Centro de Predicción del Clima Espacial de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), se prevé la aparición de la aurora boreal en múltiples regiones de los Estados Unidos. Este fenómeno, poco común en latitudes medias, ocurrirá durante la noche del viernes 17 de abril y las primeras horas del sábado 18 de abril, impulsado por un flujo de viento solar de gran rapidez proveniente de un agujero en la corona del astro rey.

El espectáculo visual podrá ser apreciado en estados como Nueva York, Idaho, Alaska, Maine, Michigan, Minnesota, Montana, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Washington y Wisconsin. Asimismo, existe la posibilidad de que el fenómeno sea visible en otras jurisdicciones, incluyendo Illinois, Indiana, Iowa, Nebraska, Nuevo Hampshire, Ohio, Oregón, Vermont y Wyoming.

Recomendaciones y condiciones para la observación

Los especialistas en clima espacial sugieren que el intervalo ideal para divisar las luces del norte se sitúa entre las 22:00 y las 02:00. Este horario coincide con el momento en que la oscuridad nocturna alcanza su punto máximo. Además, las condiciones para este evento son particularmente favorables gracias a la luna nueva de abril, cuya ausencia de brillo permitirá que la luminosidad y el resplandor de la aurora destaquen con mayor intensidad.

Para quienes deseen capturar el momento, se recomienda el uso de cámaras DSLR o teléfonos inteligentes modernos que cuenten con modos nocturnos avanzados. Es fundamental evitar el empleo de lentes ultraangulares y asegurar la estabilización del dispositivo mediante un trípode para obtener fotografías de alta calidad. Asimismo, se insta a buscar ubicaciones alejadas de la contaminación lumínica urbana y con una visión despejada hacia el horizonte norte.

Auroras boreales se observaron en Johnston, Iowa, el 11 de noviembre de 2025 (Brian Owens/via REUTERS).

A pesar de la belleza del evento, la NOAA ha advertido que las tormentas geomagnéticas de esta magnitud pueden acarrear consecuencias técnicas. Específicamente, podrían registrarse interrupciones menores o moderadas en las radiocomunicaciones durante el pico de actividad de la tormenta.

Es vital que los interesados mantengan un seguimiento constante de las condiciones meteorológicas y espaciales, ya que estas predicciones suelen presentar un margen considerable de variabilidad. Por ello, se sugiere consultar frecuentemente los paneles de control de auroras oficiales para verificar la intensidad esperada y el alcance geográfico actualizado del fenómeno.

La NOAA advierte que, aunque el principal efecto será la aurora boreal, la tormenta puede causar interferencias menores o moderadas en radiocomunicaciones (@RobWrightImages via X/REUTERS).

La ciencia detrás de las luces celestiales

La aparición de estas luces en regiones inusuales tiene una explicación física vinculada a las Corrientes de Alta Velocidad (HSS). Estas corrientes emanan de los agujeros coronales, zonas de la corona solar con menor densidad donde las líneas magnéticas se abren, permitiendo que el viento solar escape a velocidades extremas hacia la Tierra. Al impactar con nuestro planeta, se incrementa la actividad geomagnética necesaria para la formación de las auroras.

El proceso lumínico ocurre cuando estas partículas cargadas penetran la atmósfera terrestre y colisionan con moléculas de oxígeno y nitrógeno. En este proceso los electrones elevan su energía y, al regresar a su estado original, liberan luz.

De acuerdo con datos de la NASA, la tonalidad que presenta la aurora depende directamente del tipo de gas involucrado en la colisión:

  • El impacto con el oxígeno genera resplanderes de color verde, amarillo y, en ciertas ocasiones, rojo.
  • La interacción con el nitrógeno produce tonalidades azules.

El colorido de la aurora boreal varía por los gases atmosféricos: el oxígeno produce verdes, amarillos y rojos, el nitrógeno origina tonos azules intensos (REUTERS/Jonathan Drake).

Aunque habitualmente las auroras boreales se limitan a regiones polares como Alaska, el norte de Canadá y Escandinavia, los periodos de alta actividad solar expanden el óvalo auroral hacia latitudes más meridionales. Factores locales, como la luz artificial de las ciudades, pueden degradar la experiencia visual, haciendo que la aurora parezca una simple bruma verdosa; no obstante, bajo condiciones óptimas, el fenómeno ofrece colores definidos y vibrantes.

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