En un giro inesperado para la estabilidad económica global, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, comunicó el pasado 17 de abril que el tránsito por el estrecho de Ormuz se encontraba nuevamente “completamente abierto”. Esta afirmación fue secundada poco después por el mandatario estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que el paso estratégico está “listo para el comercio”.
La reacción de los mercados no se hizo esperar ante la posibilidad de que entre el 15% y el 20% del petróleo del planeta, junto con una proporción similar de gas natural licuado (GNL), vuelva a fluir. Los contratos de futuros del crudo Brent experimentaron un descenso superior al 10%, situándose en 89 dólares por barril, su cifra más baja desde el 10 de marzo. Paralelamente, en el centro de comercio europeo Dutch Title Transfer Facility, el precio del gas cayó por debajo de los 40 euros (47 dólares) por megavatio-hora.
Interrogantes tras la decisión de Irán
A pesar del anuncio, persiste la duda sobre los motivos que llevaron a Teherán a ceder, tras haberse negado inicialmente durante el cese al fuego del 7 de abril. Entre las hipótesis se baraja el deseo de mostrar voluntad negociadora ante Washington, especialmente tras el alto el fuego en Líbano anunciado por Trump. También se considera el impacto del bloqueo estadounidense iniciado el 13 de abril, que asfixió las finanzas iraníes, sumado a la presión diplomática de potencias como China, Alemania y Gran Bretaña.
No obstante, la operatividad real del estrecho sigue siendo una incógnita. Aunque se descartó la idea de cobrar un peaje, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha impuesto una ruta específica que rodea la isla de Larak, desviando a los buques hacia aguas territoriales iraníes.
El peligro de las minas y la logística estancada
Expertos en logística petrolera advierten que las vías tradicionales en aguas de Omán podrían estar minadas, lo que dificultaría enormemente el tránsito masivo de buques. Aunque Donald Trump afirmó que
“Irán ha retirado, o está retirando, todas las minas marinas”
, la desconfianza de los armadores es absoluta. La vigencia del acuerdo también es frágil, pues Araghchi señaló que el paso se permitirá solo
“durante el tiempo que resta del alto el fuego (libanés)”
, periodo que concluye en apenas nueve días.

Actualmente, la libertad de navegación es más una aspiración que una realidad. La firma Kpler solo ha identificado tres buques metaneros intentando abastecerse en los Emiratos Árabes Unidos. Como señala Matt Wright, analista de dicha entidad, la cantidad de variables desconocidas sigue siendo demasiado alta para considerar que la crisis ha terminado.
Un largo camino hacia la normalización energética
Incluso con un flujo constante de barcos, la recuperación total del sector energético tomará meses debido a tres factores críticos:
- Reactivación de la producción: Las naciones del Golfo recortaron su bombeo en 10 millones de barriles diarios (b/d). Retornar a los niveles normales tardará entre dos y cuatro semanas.
- Reparaciones en infraestructura: La planta de Ras Laffan en Qatar, responsable del 17% del GNL mundial, sufrió daños por misiles en dos de sus unidades. Su operatividad total se estima en seis o siete semanas.
- Transporte y seguros: Reincorporar buques cisterna al Golfo será complejo. “Las minas son la pesadilla de las aseguradoras”, comentan expertos del sector marítimo. Muchos barcos ahora cubren rutas en América y Asia que tardan hasta 90 días en completarse.

Impacto en las refinerías y precios al consumidor
El déficit de materia prima ha obligado a las refinerías en Asia a reducir su producción en 4,2 millones de b/d durante abril. Según analistas de Sparta Commodities y Kpler, esta escasez podría agravarse, restando otros 2 millones de b/d el próximo mes.
Esta coyuntura mantiene el Brent un 30% por encima de los precios previos al conflicto. El encarecimiento ha provocado que la demanda mundial caiga en 5 millones de barriles diarios, afectando principalmente a los mercados asiáticos. Mientras tanto, en Europa, las reservas estratégicas terrestres continúan disminuyendo ante un consumo sostenido por ayudas estatales. Aunque la reapertura de Ormuz es una noticia alentadora, el restablecimiento del equilibrio energético global se perfila como un proceso largo, arduo y plagado de incertidumbres.
Fuente: Fuente