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Peter Magyar en Hungría: Entre el europeísmo y la línea de Orbán

La victoria electoral de Peter Magyar en Hungría ha sido recibida con optimismo por parte de las autoridades de la Unión Europea. Tras un periodo de dieciséis años bajo el mandato de Viktor Orbán, cuya postura solía ser discordante en el continente, la mayoría parlamentaria alcanzada por el partido Tisza el pasado domingo sugiere un cambio de ciclo político en la nación magiar.

El entusiasmo en Bruselas responde a la imagen de Magyar como una figura capaz de destrabar iniciativas comunitarias y alinear al país con las políticas regionales. De hecho, el manifiesto de su agrupación, presentado formalmente en febrero, resalta un compromiso firme por “elegir Europa”. Este plan contempla recuperar la confianza con la OTAN y la Unión Europea (UE), además de fijar la meta de ingresar a la eurozona antes del año 2030.

Continuidad en temas estratégicos

Aunque Magyar ha demostrado ser notablemente más europeísta que su predecesor, su agenda prioritaria incluye la liberación de los 17.000 millones de euros en fondos europeos que la Comisión Europea mantiene bloqueados. No obstante, al profundizar en sus propuestas sobre Ucrania, el sector energético y la crisis migratoria, se percibe una clara línea de continuidad respecto a las estrategias del gobierno saliente.

En su primera intervención tras el triunfo electoral, el líder de Tisza dejó claro que Hungría mantendrá la adquisición de petróleo y energía provenientes de Rusia siempre que representen la opción más económica para el país. Al respecto, el político señaló:

“Haremos todo lo posible por diversificar, pero esto no significa que nos desvinculamos de la energía rusa. Siempre obtendremos petróleo al menor coste y de la manera más segura posible”.

La infraestructura energética húngara es una combinación de generación nuclear propia —apoyada en tecnología y suministros rusos— y fuentes renovables, aunque persiste una marcada subordinación a los combustibles fósiles de la federación rusa.

La postura frente a Ucrania y Rusia

Sobre el conflicto bélico en territorio ucraniano, Magyar se mostró abierto al diálogo diplomático, mencionando incluso la posibilidad de hablar con Vladímir Putin.

“Si Vladímir Putin llama, cogeré el teléfono. Si habláramos, podría decirle que estaría bien acabar con la matanza después de cuatro años y poner fin a la guerra. Probablemente sería una conversación telefónica breve y no creo que pusiera fin a la guerra siguiendo mi consejo”

, explicó.

A pesar de mostrarse dispuesto a dialogar con Volodímir Zelenski y defender la integridad territorial de Ucrania —afirmando que “ningún otro país tiene derecho a decir que hay que ceder tal o cual territorio. Cualquiera que diga tal cosa es un traidor”—, su visión sobre la integración de Kyiv a la UE es pesimista. Considera que la adhesión en los próximos diez años “no sería realista” y rechazó cualquier proceso de incorporación por vía rápida. Asimismo, respaldó la decisión de no participar en el paquete de préstamos europeos para Ucrania, justificándolo por la situación del presupuesto nacional húngaro.

Rigidez en política migratoria

En lo que respecta al control de fronteras, Magyar reafirmó que mantendrá la valla fronteriza y se posicionó en contra del pacto migratorio impulsado por la Unión Europea. El futuro mandatario enfatizó la urgencia de resolver las sanciones económicas diarias que enfrenta el país por incumplir normativas europeas, citando los ejemplos de Eslovaquia y Polonia como naciones que han acatado la ley sin recibir flujos migratorios irregulares.

Sobre este punto, fue enfático al declarar:

“Hungría adopta una postura muy estricta frente a la inmigración ilegal. No aceptará ningún pacto ni mecanismo de reparto, y mantendremos la valla de la frontera sur, y parchearemos los agujeros que hay ahora”.

Incluso asomó la posibilidad de que Hungría colabore en la protección de otras naciones mediante el envío de guardias fronterizos. Se espera que el nuevo Parlamento se instale a comienzos de mayo, fecha en la que Magyar asumiría formalmente como primer ministro. Por lo pronto, su equipo de asesores ya coordina las primeras reuniones con delegados de la Unión Europea en la ciudad de Budapest.

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