Tras varios meses de incertidumbre sobre su paradero, finalmente se ha revelado la ubicación de Sarah Ferguson. La madre de las princesas Beatriz y Eugenia de York se había mantenido alejada de la vida pública luego de que salieran a la luz documentos desclasificados del Departamento de Justicia de los Estados Unidos relacionados con el caso Epstein. Dichos archivos no solo afectaron la reputación del ex príncipe Andrés, sino que también pusieron en entredicho la postura oficial que la exduquesa mantuvo durante años sobre su vínculo con el convicto fallecido.
La incógnita sobre su ubicación llegó a su fin este miércoles 16 de abril. Ferguson ha sido vista en una exclusiva y pintoresca localidad de Austria, reconocida por sus instalaciones de esquí de alto nivel. En este sitio, la británica busca refugio en un chalet cuyo precio por pernoctación alcanza los 2.295 euros. En las imágenes recientes, se la observa descendiendo de un vehículo Mercedes de tipo monovolumen, portando un abrigo de color azul y una gorra blanca para intentar pasar inadvertida ante la mirada pública.
Un aislamiento que superó los 200 días
Este hallazgo marca el cierre de un periodo de 213 días de hermetismo total. El último registro de Sarah en un evento de carácter oficial data del 16 de septiembre de 2025, cuando asistió al funeral de la duquesa de Kent en la catedral de Westminster. Posteriormente, el 12 de diciembre de 2025, fue captada llegando al Palacio de St. James para la ceremonia de bautizo de su nieta, Athena Elizabeth Rose Mapelli Mozzi, aunque en esa ocasión su rostro no pudo ser identificado claramente desde el automóvil.
Esta etapa de retiro voluntario ha coincidido con una crisis institucional profunda. Su exesposo, Andrés Mountbatten-Windsor, sufrió la revocación de sus títulos reales por orden del rey Carlos III y fue arrestado, lo que derivó en un deterioro masivo de la imagen de Sarah. Como consecuencia, ella ha perdido su rol como madrina en diversas entidades de beneficencia, entre ellas Julia’s House, The Natasha Allergy Research Foundation, Prevent Breast Cancer y la British Heart Foundation. Adicionalmente, su organización Sarah’s Trust cesó operaciones indefinidamente tras la difusión de nuevos folios del expediente Epstein a finales de enero.

Contradicciones y el vínculo con Jeffrey Epstein
El distanciamiento social de Ferguson tiene su origen en una serie de correos electrónicos que han cuestionado severamente su honestidad. En septiembre de 2025, se filtraron mensajes enviados por ella a Jeffrey Epstein donde se refería al delincuente como su “amigo supremo”. Lo que genera mayor controversia es que estas comunicaciones son del año 2011, enviadas apenas unas semanas después de que ella negara cualquier vínculo futuro con el financiero.
En aquel entonces, la exduquesa enfrentó críticas por recibir 15.000 libras de parte de Epstein para cubrir deudas personales. Durante una comparecencia pública ante el London Evening Standard, calificó la transacción como una equivocación terrible y manifestó textualmente:
“Cometí un grave error de juicio. En cuanto pueda, devolveré el dinero y no volveré a tener nada que ver con Jeffrey Epstein jamás”.
No obstante, la evidencia digital demuestra que tan solo catorce días después de su disculpa ante la prensa, escribió nuevamente a Epstein para excusarse por sus declaraciones. Es relevante señalar que, para 2011, Epstein ya contaba con una condena como delincuente sexual tras declararse culpable en 2008 de cargos relacionados con la prostitución infantil. El escándalo del magnate, quien se quitó la vida en 2019 en una prisión de Manhattan, continúa afectando a quienes fueron parte de su entorno, mientras Sarah Ferguson aguarda en el invierno de los Alpes austriacos ante el escepticismo de la opinión pública británica.
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