Durante el transcurso de 2025 y los primeros meses de 2026, se ha registrado un preocupante incremento en la incidencia de la tos ferina en territorio mexicano. Las estadísticas actuales revelan que los contagios confirmados se han triplicado en comparación con el periodo anual anterior, presentando una tasa de mortalidad alarmante que golpea con mayor severidad a los lactantes menores de 12 meses.
Analistas del sistema sanitario nacional e investigadores vinculados a la UNAM han determinado que este fenómeno responde a una combinación de factores críticos. Entre los elementos determinantes se encuentran la denominada “deuda inmunológica”, el desplome en los niveles de vacunación para madres e infantes, la potencial aparición de nuevas variantes de la bacteria y las fallas en el diagnóstico que generan un subregistro de la enfermedad.
El impacto de la “deuda inmunológica” post-pandemia
Las restricciones de movilidad y el aislamiento social implementados durante la crisis del COVID-19 interrumpieron la propagación habitual de diversos agentes infecciosos. Según explica el doctor Carlos Alberto Pantoja Meléndez, especialista de la Facultad de Medicina de la UNAM, esto derivó en una “deuda inmunológica” dentro de la población, afectando prioritariamente a los niños en edad temprana.
Debido al cierre prolongado de centros educativos, guarderías y áreas recreativas, se redujo la exposición natural a microorganismos que fortalecen las defensas infantiles. Tras la normalización de las actividades sociales desde 2022, ha crecido el número de niños carentes de protección natural o artificial contra patologías prevenibles como la tos ferina, convirtiéndose en un foco de transmisión que acelera la propagación del brote.
Crisis en la cobertura de vacunación materno-infantil
Organismos como el IMSS y la Secretaría de Salud admiten que la emergencia sanitaria mundial provocó rupturas en los cronogramas de vacunación. Estas interrupciones afectaron tanto a mujeres gestantes como a la población pediátrica, debido a complicaciones logísticas y al auge de desinformación sobre los biológicos.
Esta situación ha provocado un retroceso histórico en la cobertura nacional, con un impacto notable en entidades como Chihuahua, Nuevo León y Aguascalientes.

Cifras proporcionadas por el INEGI revelan que el 90% de los lactantes fallecidos durante el año 2025 no contaban con protección inmunológica transmitida durante el embarazo. En estos casos, las madres no recibieron la vacuna Tdpa, la cual se recomienda administrar entre las semanas 27 y 28 de gestación para garantizar el traspaso de anticuerpos esenciales al neonato.
Asimismo, el descenso en la aplicación de la Vacuna Hexavalente, pilar del esquema básico de inmunización infantil, ha exacerbado la crisis. A esto se suma la influencia de sectores antivacunas que, mediante la difusión de datos erróneos, han comenzado a incidir en la toma de decisiones de los padres, creando nichos de población infantil vulnerable.
Vigilancia ante posibles mutaciones bacterianas
Desde la UNAM, los expertos advierten sobre la posible aparición de variaciones genéticas en la Bordetella pertussis. Aunque todavía no se dispone de estudios definitivos en el país, se ha observado en otros brotes internacionales la presencia de cepas con alteraciones que podrían comprometer la eficiencia de las vacunas actuales.
Por ello, se considera urgente fortalecer la vigilancia epidemiológica y los análisis clínicos en México para identificar si la bacteria ha evolucionado hacia formas capaces de evadir los mecanismos de protección vacunal conocidos.
Desafíos en el diagnóstico y cifras oficiales
Tanto la Asociación Mexicana de Vacunología como la Secretaría de Salud advierten que los datos reportados podrían ser inferiores a la realidad debido al subregistro. La detección temprana de la tos ferina representa un reto médico considerable, ya que en sus etapas iniciales se confunde con una gripe común.
Si no se ejecutan pruebas de laboratorio en el tiempo óptimo, el riesgo de obtener falsos negativos es elevado. Esto permite que adolescentes y adultos con cuadros leves o atípicos actúen como vectores silenciosos de la bacteria “Bordetella pertussis”, transmitiéndola a bebés que aún no han completado su esquema de defensas.

Acciones institucionales y prevención
Para frenar el avance de la enfermedad, el Gobierno de México ha reforzado sus estrategias de salud pública, priorizando la recuperación de las tasas de inmunización. El IMSS y la Secretaría de Salud han intensificado la aplicación de la Vacuna Hexavalente en niños de 2, 4, 6 y 18 meses, junto con el refuerzo de DPT a los 4 y 6 años.
En cuanto a la protección neonatal, las directrices oficiales subrayan que la vacuna Tdpa debe suministrarse a toda mujer embarazada después de la semana 20 de gestación.
Las autoridades sanitarias enfatizan la importancia de cumplir estrictamente con los esquemas de vacunación y hacen un llamado a la ciudadanía para no descuidar estas medidas preventivas. La clave para mitigar la propagación y evitar más decesos reside en:
- Mantener una vigilancia epidemiológica activa.
- Capacitar al personal sanitario para un diagnóstico precoz.
- Fomentar la difusión de información científica y veraz entre la sociedad.
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