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Perú activa comité de emergencia para salvar su producción de papa

Con el objetivo de proteger uno de los pilares de su agricultura, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) de Perú ha oficializado la conformación de un equipo técnico especializado. Este grupo se enfocará en la atención fitosanitaria nacional frente a la amenaza de la bacteria Candidatus Liberibacter solanacearum y su transmisor, el insecto Bactericera cockerelli, que ponen en jaque al cultivo de papa.

La creación de este organismo es una respuesta directa a la alerta lanzada por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) durante el año 2024. En aquel periodo, se determinó la emergencia fitosanitaria en todo el territorio peruano debido a la detección de este patógeno, el cual compromete seriamente la seguridad alimentaria y la estabilidad financiera de las zonas rurales.

Acción gubernamental frente a la amenaza fitosanitaria

Según la resolución ministerial N° 0118-2026-MIDAGRI, la cual cuenta con la rúbrica del titular del sector, Felipe César Meza Millán, este equipo de trabajo tiene la responsabilidad de coordinar una estrategia técnica de carácter integral.

Agricultura en Perú en zonas rurales. Foto: AgroPerú

La meta primordial consiste en el diseño de un documento técnico que establezca las pautas de intervención para todas las dependencias agrarias vinculadas. Se busca mitigar, contener y gestionar la bacteria en las zonas de mayor producción del país. De acuerdo con el ministerio, este brote pone en riesgo no solo la sostenibilidad de la producción nacional, sino también el suministro de uno de los alimentos más emblemáticos del Perú.

Impacto de la bacteria en la seguridad alimentaria

El avance de esta plaga representa un peligro inminente para la agricultura. La Candidatus Liberibacter solanacearum (CLso) se caracteriza por ser una bacteria fitopatógena que habita en el floema de los vegetales y que, hasta la fecha, no ha podido ser cultivada bajo condiciones de laboratorio.

Su transmisión ocurre mediante psílidos, específicamente el Bactericera cockerelli. Esta interacción deriva en patologías críticas como el denominado «zebra chip» en la papa, el tomate y el pimiento, además de provocar alteraciones en cultivos de apio y zanahoria.

Campesinos trabajan en un cultivo de papa sobre la vía que une a las ciudades de Bogotá y Tunja, en Ventaquemada (Colombia). Fotografía de archivo. EFE/Carlos Ortega

Las consecuencias visibles de la infección incluyen deformidades, necrosis, manchas de tono oscuro en los tubérculos y una reducción drástica en el rendimiento de las cosechas. Estas afecciones perjudican gravemente la calidad comercial del producto y el abastecimiento en los mercados locales.

Tras la detección de la bacteria en diversas áreas productoras, el SENASA formalizó la emergencia mediante la Resolución Jefatural N° D000141-2024-MIDAGRI-SENASA-JN. Desde entonces, se han reforzado los controles oficiales que incluyen vigilancia epidemiológica, capacitación a productores y la ejecución de protocolos estrictos para limitar la expansión de la plaga.

Protocolos de manejo y control químico

El equipo de trabajo instaurado por el MIDAGRI opera bajo los lineamientos técnicos del SENASA. Los protocolos vigentes exigen acciones de cumplimiento obligatorio para los agricultores bajo supervisión profesional. Entre las medidas destacan:

  • Eliminación total de los lotes donde se confirme la presencia de la bacteria.
  • Entierro de los residuos vegetales a una profundidad mínima de un metro bajo suelo.
  • Establecimiento de un radio de vigilancia de 1 kilómetro.
  • Eliminación de malezas que funcionen como hospederas del insecto vector.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

En escenarios donde la infestación del vector es todavía baja, se autoriza la aplicación de plaguicidas estratégicos y la comercialización de la cosecha únicamente para consumo local o procesamiento industrial, prohibiendo tajantemente el uso de ese material vegetal para nuevas siembras. Ante niveles de infestación elevados, la estrategia se centra en la rotación de cultivos no hospederos y el uso exclusivo de semilla certificada.

El manejo químico recomendado contempla ingredientes activos como thiametoxam, lambda-cyhalothrin, imidacloprid y fipronil. Se exige la rotación de grupos químicos y una coordinación estrecha con SENASA para las aplicaciones en campo. Asimismo, está prohibido el traslado de plantas o restos que presenten signos de infestación.

Estructura y vigencia del grupo de trabajo

Este nuevo comité multisectorial está compuesto por representantes de diversas entidades clave:

  • Despacho Ministerial.
  • Dirección General de Desarrollo Agrícola y Agroecología.
  • Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA).
  • Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA).
  • Dirección General de Asociatividad.

Los miembros desempeñarán sus funciones de manera ad honorem. El grupo tendrá una vigencia de un año para recopilar datos, articular las intervenciones estatales y definir las prioridades del manejo integral. Al concluir este periodo, se presentará un informe técnico que servirá como hoja de ruta nacional.

Finalmente, se ha confirmado que las actividades de este grupo se financiarán con el presupuesto institucional ya asignado al MIDAGRI y a las entidades participantes, por lo que no se requerirán recursos adicionales del Tesoro Público.

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