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Narges Mohammadi en estado crítico tras infarto en prisión de Irán

La salud de la Premio Nobel de la Paz iraní, Narges Mohammadi, ha alcanzado un estado alarmante tras haber sufrido un ataque cardíaco el mes pasado. La advertencia fue realizada este miércoles por personas de su círculo cercano, quienes pudieron visitarla en el centro penitenciario de Zanjan, ubicado al norte de Irán, donde permanece recluida por orden del régimen de la república islámica.

Mohammadi, quien actualmente tiene 53 años, fue capturada el pasado 12 de diciembre en la urbe de Mashhad luego de emitir críticas contra las autoridades clericales del país durante una ceremonia de duelo. El pasado sábado, sus familiares y representantes legales consiguieron verla, encuentro tras el cual la Fundación Narges Mohammadi difundió un reporte oficial indicando lo siguiente:

“se observaron claros signos de deterioro de su estado general y su condición física se describió como crítica”

A través de una visita previa a finales del mes de marzo, se conoció que la activista había padecido un infarto en los primeros días de dicho mes. El informe detalló que, durante el incidente de salud, Narges Mohammadi permaneció en estado de inconsciencia por más de 60 minutos sin que se le brindara asistencia médica de emergencia inmediata.

Luego del encuentro sostenido el sábado, su hermano, Hamidreza Mohammadi, quien se encuentra radicado en Noruega, transmitió que la galardonada se muestra extremadamente debilitada y ha sufrido una notoria pérdida de peso corporal.

Es importante destacar que Narges Mohammadi fue distinguida con el Premio Nobel de la Paz en 2023 como un reconocimiento a sus más de veinte años de labor incansable en la defensa de los derechos fundamentales.

Un cartel muestra el retrato de la periodista iraní y Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi en la sede de Reporteros sin Fronteras en París, Francia (EFE)

El panorama para la activista se volvió aún más complejo en febrero, cuando fue trasladada de forma repentina desde una sede del Ministerio de Inteligencia en Mashhad hacia la prisión general de Zanjan. Su equipo de defensa sostiene que esta acción se realizó en abierta contravención de la ley de procedimiento penal iraní.

En su lugar de reclusión actual, Mohammadi convive con personas condenadas por delitos de naturaleza violenta y se mantiene bajo un estricto esquema de vigilancia que limita severamente cualquier comunicación externa. A esto se añade el impacto de las hostilidades entre Estados Unidos e Israel contra Irán, factores que interrumpen las conexiones en la región y representan un riesgo directo para la integridad de los internos.

Recrudecimiento de la represión: arresto de Nasrin Sotudeh

De forma paralela, el régimen de Irán procedió con la detención de la reconocida abogada defensora de los derechos humanos Nasrin Sotudeh. La noticia fue confirmada el 2 de abril por su hija, Mehraveh Khandan, en un contexto donde diversas organizaciones internacionales denuncian una escalada en la persecución de la sociedad civil debido al conflicto bélico regional.

“Anoche arrestaron a mamá cuando estaba sola en casa”, comunicó Khandan mediante sus redes sociales. Nasrin Sotudeh, quien fue honrada con el Premio Sájarov del Parlamento Europeo en 2012 y el Right Livelihood Award en 2020, ha sido encarcelada múltiples veces por su activismo. Su esposo, el diseñador y activista Reza Khandan, también se encuentra privado de su libertad desde el pasado diciembre de 2024.

Manifestantes con fotos de la abogada y defensora de los derechos humanos iraní Nasrin Sotudeh ante la embajada de Irán en Berlín (EFE/Britta Pedersen)

La hija de la abogada relató que, al inspeccionar el domicilio familiar, notaron la confiscación de equipos electrónicos, incluyendo teléfonos móviles y computadoras portátiles. Además, señaló que no ha existido comunicación alguna con su madre tras el arresto y se desconoce qué organismo de seguridad ejecutó la operación.

Durante su trayectoria, Sotudeh se ha especializado en defender legalmente a jóvenes sentenciados a la pena capital por actos realizados cuando aún eran menores de edad. Por otro lado, el grupo Iran Human Rights, con base en Noruega, alertó sobre la posibilidad de que ocurran “detenciones masivas” bajo el pretexto de la guerra, contabilizando hasta ahora al menos 2.000 arrestos, entre los que figuran 38 activistas y defensores de derechos.

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