Solo la tarde del 14 de abril de 2026 se registraron cortes de energía en zonas de Guayaquil y de Quito, así como otros puntos del país.
Desde mediados de marzo de 2026 existen cortes de luz en varios puntos del país, que obedecen, entre otras cosas, a la falta de generación eléctrica, al incremento de la demanda nacional y por falta de inversiones en los sistemas de transmisión y de distribución.
Así, el Sistema Nacional de Transmisión (SNT) de Ecuador, compuesto por una intrincada red de líneas de 500, 230 y 138 kV, funciona como la columna vertebral que transporta la energía desde las grandes centrales de generación hasta los centros de consumo masivo.
Sin embargo, esta infraestructura enfrenta hoy una situación compleja, pues las líneas troncales intentan soportar el flujo de electricidad, las redes de distribución, encargadas de entregar el servicio final a través de sus más de 360.000 transformadores, operan bajo una presión que supera sus límites físicos de diseño.
En este contexto de vulnerabilidad, el país registró un récord histórico de demanda el pasado 13 de abril de 2026, alcanzando los 5.314,73 megavatios (MW).
El pico, impulsado por una ola de calor en la región Costa que disparó el uso de aires acondicionados, ha dejado al sistema operando al 110% o 120% de su capacidad física, según expertos eléctricos.
Ante los apagones derivados de esta sobrecarga, la ministra de Energía, Inés Manzano, prohibió todos los mantenimientos programados de todas las Empresas Distribuidoras Eléctricas del país”.
Documentos dicen todo lo contrario
No obstante, los documentos técnicos del mismo Gobierno sugieren que esta medida política no es solución y la falta de inversión en el sistema de transmisión puede generar desconexiones o cortes de luz.
Así, en este escenario uno de los últimos informes donde se revela la realidad del sistema de transmisión del país cobra notoriedad:
Se trata del Plan de Operaciones del SNI 2024-2026 del Operador Nacional de Electricidad (Cenace).
La advertencia del Plan de Operación
El Plan de Operación del SNI 2024-2026 advierte que la operación del sistema nacional “se encuentra degradada, sin recursos de control que permitan operar cumpliendo con criterios de calidad, confiabilidad y seguridad”.
El informe es lapidario al señalar que el sistema eléctrico ecuatoriano está operando “cercano a los límites de inestabilidad” y se encuentra permanentemente “expuesto a desconexiones de carga” (apagones forzados).
La zona más crítica identificada por el Plan es el corredor Trinitaria – Salitral – Pascuales 138 kV en Guayas.
Debido a la falta de obras de expansión y al crecimiento desmedido de la demanda, la única alternativa técnica para evitar un colapso total es la “gestión de la demanda”, un eufemismo técnico para los racionamientos de carga en Guayaquil, Milagro y Santa Elena.
Un sistema viejo y sin inversión
El Plan de Operación 2024-2026 recrimina formalmente la inacción del Estado en la ejecución de infraestructura clave.
Según el Cenace, en el plan de ingreso de nuevas instalaciones de transmisión presentado por la Unidad de Negocio Transelectric de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) “no constan obras relevantes de expansión para solucionar los problemas de abastecimiento“.
Esta desinversión ha forzado al sistema a depender de una “generación no económica” (térmica costosa) en zonas como Pascuales y Machala simplemente para evitar que las líneas de transmisión se quemen por sobrecarga.
La obsolescencia de los activos agrava el riesgo.
El Plan Maestro de Electricidad, que todavía está vigente en el país, revela que existen 541 megavatios de potencia termoeléctrica con más de 30 años de operación.
En tanto, el listado de transformadores que han superado su vida útil técnica es extenso e incluye equipos en subestaciones estratégicas como Ambato (desde 1977), Manta y Portoviejo (1980), y Molino, Cuenca y Santo Domingo (1983).
Muchos de estos equipos operan con cargabilidades superiores al 90%.
Además, Cenace advierte que existen 12 subestaciones críticas que no tienen transformadores de reserva, lo que significa que cualquier avería provocaría el colapso total del servicio para sus usuarios por tiempo indefinido.
El riesgo de frenar los mantenimientos
La decisión ministerial de suspender los mantenimientos ha sido calificada como una “falta de planificación impresionante” por el exministro de Energía, Fernando Santos Alvite.
Según el experto, suspender estas tareas por razones políticas pone en riesgo la integridad física de todo el parque eléctrico, ya que “si no se hace el mantenimiento oportuno se puede causar daños irreversibles a los activos” que luego requerirán reemplazos millonarios.
El Plan de Operación 2024-2026 ya preveía este escenario de “oscuridad técnica”.
El Cenace señala que la fragilidad actual del sistema genera una “imposibilidad de viabilizar mantenimientos en el SNT” porque cualquier intervención técnica requiere desconectar carga obligatoriamente para no desestabilizar la red.

Al prohibir los trabajos programados, el Gobierno estaría eliminando la única ventana de control preventivo, dejando al país a merced de fallas fortuitas catastróficas, señalan expertos eléctricos.
Evidencias: Incendios y “aves millonarias”
La infraestructura ya ha empezado a ceder ante la falta de inversión y el exceso de calor.
A la medianoche del 13 de abril de 2026, se reportó un incendio en equipos eléctricos de la subestación de Senagua EPA, en la estación de bombeo de Chongón, afectando el suministro hacia Santa Elena.
Técnicos explican que forzar el sistema provoca que los conductores se calienten al punto de incendiarse si no se desconecta la carga a tiempo.
La vulnerabilidad extrema quedó demostrada también en la subestación Santa Elena el pasado 28 de febrero de 2026. El contacto de un “ave de la zona” con las partes energizadas de un autotransformador provocó un cortocircuito que dejó al equipo en “indisponibilidad permanente”.
Este incidente, en un sistema sin redundancias, obligó al Estado a un contrato de emergencia por USD 4,3 millones para alquilar generación de reemplazo, incurriendo en pérdidas diarias de hasta USD 170.000.
Consecuencias de la inacción gubernamental
El Plan de Operación del Cenace prevé de consecuencias severas por no ejecutar un plan agresivo de inversión, que se agrava por la prohibición de realizar mantenimientos técnicos:
- Imposibilidad de atender nuevas cargas: El país no podrá conectar industrias o comercios, frenando el desarrollo nacional.
- Racionamientos por seguridad: Se producirán apagones forzados para controlar la sobrecarga de transformadores y líneas viejas.
- Colapsos parciales o totales: La debilidad del sistema lo hace propenso a inestabilidades sistémicas que pueden apagar provincias enteras.
- Degradación acelerada: Forzar equipos de 40 años sin mantenimiento acorta su vida remanente y dispara los costos operativos.
Sistema de transmisión
La situación actual del sistema eléctrico, que se traduce en niveles adecuados de los embalses de las principales hidroeléctricas del país, no garantiza la luz si el sistema que debe transportarla enfrenta desafíos por la falta de inversión.
Por ahora, la ministra Manzano señaló que los cortes programados para mantenimiento de subestaciones quedan postergados hasta que se pase este periodo de altas temperaturas, especialmente en la costa ecuatoriana.
En una entrevista radial el 14 de abril de 2026, Manzano reconoció que el problema eléctrico en el país, se concentra en redes, subestaciones y líneas eléctricas, donde la alta demanda provoca sobrecargas y caídas de voltaje.
De hecho, durante la rendición de cuentas la semana pasada, Manzano reconoció que el sistema nacional de transmisión estuvo “un poco abandonado”, especialmente en los mantenimientos, pero afirma que su gestión está en camino a mejorarlo.
Sin embargo, el informe de Cenace (Plan de Operaciones del SNI 2024-2026), de mayo de 2024, advertía de la necesidad de inversiones entre 2024 y 2026, ya en la administración de Daniel Noboa, sin embargo, aquello todavía no ha ocurrido.
Pese a esto, la ministra aclaró que algunos cortes responderían a emergencias, como eventos climáticos, lluvias o caídas de árboles que también afectan la red y obligan a suspensiones imprevistas del servicio.
Radio Pichincha