No data was found

Hígado graso: prevalencia mundial subirá un 42% para el año 2050

Conocido frecuentemente en el lenguaje cotidiano como hígado graso, este padecimiento es identificado por los especialistas médicos y la comunidad científica bajo el término formal de esteatosis hepática metabólica.

Esta condición se define como un trastorno metabólico que provoca la acumulación excesiva de lípidos en el tejido hepático, originado principalmente por factores como la obesidad o la diabetes tipo 2. Se trata de una enfermedad que habitualmente no presenta síntomas iniciales, lo que facilita su avance hacia cuadros clínicos de extrema gravedad.

Un equipo de investigadores de 58 naciones, entre las que se encuentran Estados Unidos, España, Canadá, México, Colombia, Chile, Brasil y Argentina, determinó que el 16,1% de la población del planeta (lo que representa a 1.300 millones de personas) padecía esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica durante el 2023.

Las proyecciones para el futuro son alarmantes: según un estudio divulgado por la prestigiosa revista The Lancet Gastroenterology & Hepatology, se estima que para el año 2050, aproximadamente 1.800 millones de individuos en todo el mundo presentarán esta patología.

Cerca de 1.800 millones de personas tendrán hígado graso asociado a disfunción metabólica en 2050, lo que representa un aumento del 42% respecto a 2023. (Freepik)

Este análisis científico contó con la colaboración del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de Estados Unidos. Para su ejecución, se dispuso de financiamiento otorgado por la Fundación Gates, el Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica de Australia y el Departamento de Salud de Queensland, sumado al respaldo de diversos fondos y becas de Corea del Sur.

La creciente preocupación por la salud hepática

El crecimiento de la obesidad y la diabetes tipo 2 impulsa el avance del hígado graso en jóvenes y adultos de todo el mundo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El incremento en los diagnósticos de hígado graso responde directamente al auge global de la obesidad y la diabetes. En la actualidad, la enfermedad afecta de manera creciente a adultos jóvenes, sin distinguir fronteras geográficas.

El grupo internacional de científicos buscó cuantificar la magnitud actual del problema y modelar su evolución en las próximas décadas. Una de las mayores inquietudes planteadas es si los sistemas de salud pública poseen la capacidad necesaria para gestionar este incremento, particularmente en regiones donde el acceso a diagnósticos y tratamientos especializados es restringido.

Los expertos advierten que, con frecuencia, la detección se produce en etapas avanzadas, cuando el daño en el órgano es severo y han surgido complicaciones críticas como la cirrosis o el carcinoma de hígado.

Análisis detallado de la situación global

El acceso desigual a los servicios de salud agrava la carga del hígado graso en países con menos recursos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para construir esta radiografía epidemiológica, los autores del estudio emplearon los registros de la Carga Global de Enfermedad 2023, analizando estadísticas médicas y encuestas procedentes de 204 países. Mediante el uso de modelos matemáticos avanzados, lograron proyectar las tendencias hasta mediados de siglo.

El informe señala que 1.800 millones de personas están en riesgo de desarrollar la Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica (MASLD) para el 2050. Este dato implica un crecimiento del 42% respecto a las cifras registradas en 2023.

Factores determinantes como el incremento de la población, los niveles elevados de glucosa en sangre y el sobrepeso han sido motores fundamentales en la expansión de la enfermedad, con un impacto notable en regiones como el Medio Oriente y el África subsahariana.

Se identificó que el principal factor causante de discapacidad por MASLD es la hiperglucemia, seguida estrechamente por el exceso de peso y el consumo de tabaco. Además, el estudio destaca que la desigualdad en el acceso sanitario profundiza la carga de la enfermedad en naciones con menores recursos económicos.

El estudio identificó al tabaquismo como uno de los factores que aumentan el riesgo y la discapacidad por hígado graso (Imagen ilustrativa Infobae)

A pesar de que la tasa de años de vida ajustados por discapacidad no ha mostrado variaciones drásticas, el volumen total de personas vulnerables ha crecido. La comunidad médica subraya que, de no mediar cambios en las tendencias actuales, los casos con complicaciones hepáticas seguirán en aumento.

Rutas de acción y prevención

La actividad física regular ayuda a reducir la acumulación de grasa en el hígado y previene el desarrollo de MASLD (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frente a este escenario, los investigadores sugieren fortalecer la infraestructura de los sistemas de salud, agilizar los procesos de detección temprana y fomentar la adopción de estilos de vida saludables. Consideran vital que las políticas gubernamentales prioricen el control de los factores de riesgo para contener la propagación del trastorno.

El estudio también hace una salvedad metodológica: la dependencia de datos obtenidos mediante ultrasonidos, sin validación histológica, podría generar una sobreestimación de los casos. Asimismo, las proyecciones no incluyen posibles innovaciones médicas futuras que podrían alterar positivamente el panorama.

Por otro lado, los expertos señalan que la nomenclatura actual de la enfermedad permite una mejor categorización y facilita los esfuerzos para optimizar el tratamiento y la identificación de pacientes en riesgo.

Para prevenir el hígado graso, se recomienda una alimentación rica en frutas, verduras, granos enteros y baja en azúcares y grasas saturadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una entrevista especializada, el médico Federico Villamil, ex titular de la Sociedad Argentina de Hepatología y jefe del Centro de Hepatología del Hospital Británico de Buenos Aires, explicó:

“El hígado graso no es una enfermedad del hígado en sí, sino la consecuencia en ese órgano de problemas como el sobrepeso, la obesidad, la diabetes y la dislipidemia, que forman parte del llamado síndrome metabólico. Si una persona logra controlar estos factores, el hígado graso puede mejorar o incluso desaparecer”.

Sobre las medidas correctivas, el Dr. Villamil detalló que el aumento de casos está ligado al sedentarismo y los malos hábitos alimenticios. Puntualizó que: “hay que bajar de peso con una dieta hipocalórica y hacer actividad física; perder solo el 5% del peso ya mejora el hígado y, si se baja más del 10%, se puede revertir hasta la fibrosis”.

El sedentarismo aumenta el riesgo de hígado graso, mientras que la actividad física regular ayuda a prevenir y mejorar esta enfermedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque una vasta mayoría de los afectados presenta un pronóstico favorable, el enorme volumen de pacientes a nivel mundial asegura que los casos que terminan en complicaciones sigan siendo numerosos.

Respecto a los datos de The Lancet Gastroenterology & Hepatology, Villamil consideró que, aunque toda proyección tiene márgenes de error, estas reflejan una tendencia real y sumamente preocupante para la salud pública global.

La detección temprana y la promoción de hábitos saludables son fundamentales para evitar que el hígado graso avance a etapas graves (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, el doctor Manuel Mendizábal, referente de Hepatología y Trasplante del Hospital Universitario Austral, enfatizó la importancia de la prevención en el contexto regional:

“En América Latina es fundamental actuar antes de que el hígado graso llegue a etapas avanzadas: hay que integrarlo en las políticas de obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular, promover una alimentación saludable y la actividad física, y realizar tamizaje en atención primaria a personas con sobrepeso, diabetes o síndrome metabólico”.

Finalmente, Mendizábal recalcó que el estudio evidencia cómo la glucosa alta y el peso excesivo son los motores del problema, afectando con mayor severidad a los países con estructuras sanitarias más frágiles, lo que hace indispensables los diagnósticos tempranos y la atención coordinada.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER