En una reciente entrevista concedida a la cadena Fox News, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, comunicó que el Reino Unido y otras naciones aliadas se integrarán a las labores de desminado en el estrecho de Ormuz. Esta declaración se produce poco después de que el mandatario ordenara un bloqueo naval en la zona, tras el colapso de las conversaciones de paz mantenidas con Irán en la ciudad de Islamabad.
“Contamos con dragaminas de última generación, los más modernos y avanzados, pero también estamos incorporando dragaminas más tradicionales. Por lo que entiendo, el Reino Unido y un par de países más están enviando dragaminas”
A pesar de las aseveraciones de Trump, el gobierno británico liderado por el primer ministro Keir Starmer no ha ratificado hasta el momento su participación en dichas maniobras militares. Londres ha optado por mantener una postura de silencio frente al anuncio, un hecho relevante considerando que Trump ha cuestionado duramente a Starmer en semanas recientes por su falta de implicación militar en la reapertura de esta vía marítima estratégica.
La orden de bloqueo y desminado
La noticia sobre la supuesta colaboración británica surge después de que el propio Donald Trump utilizara la plataforma Truth Social para ordenar un bloqueo naval total en el estrecho de Ormuz. Según el presidente, esta medida y el inicio del desminado responden a una escalada de tensiones sin precedentes en el Golfo Pérsico.
“La Marina de los Estados Unidos comenzará de inmediato el proceso de bloquear cualquier barco que intente entrar o salir del estrecho de Ormuz”
El mandatario calificó el cierre de la ruta por parte de las fuerzas iraníes como una “extorsión mundial”. Asimismo, dio instrucciones precisas a su armada para interceptar cualquier embarcación en aguas internacionales que haya efectuado pagos de peajes a Irán. Trump lanzó una advertencia severa al señalar que cualquier efectivo iraní que ataque a naves estadounidenses o civiles “será enviado al infierno”.
Respecto a los motivos de esta decisión, el presidente estadounidense vinculó las medidas con el fracaso de las negociaciones en Pakistán. Estos diálogos representaron el acercamiento de mayor nivel entre Washington y Teherán desde el inicio de la revolución islámica en 1979. No obstante, Trump afirmó que Irán se negó a deponer sus intenciones nucleares.
“Hay una sola cosa que importa: Irán no está dispuesto a abandonar sus ambiciones nucleares. ¡Irán nunca tendrá un arma nuclear!”
Por su parte, los Guardianes de la Revolución reaccionaron de forma inmediata, asegurando que el estrecho se encuentra “bajo control total” de sus unidades militares. A través de un video que mostraba barcos en la mira de sus sistemas de ataque, advirtieron que Estados Unidos podría quedar atrapado en un “vórtice mortal” en caso de cometer un error táctico.
Importancia estratégica de la ruta

El paso por el estrecho de Ormuz ha permanecido bloqueado desde que Irán tomó represalias por la ofensiva militar ejecutada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Esta vía es vital para la economía del planeta, ya que por ella circulaba históricamente una quinta parte del crudo mundial antes del inicio de las hostilidades.
Ya el sábado anterior, durante el transcurso de las pláticas en Islamabad, Trump había manifestado que su administración iniciaba el proceso para desbloquear la zona. En aquel momento, criticó la falta de determinación de potencias como China, Japón, Corea del Sur y diversos estados de Europa, reprochándoles no tener el valor para intervenir. La confirmación de la ayuda del Reino Unido significaría un cambio drástico en la geopolítica europea.
El desenlace en Islamabad
Tras casi 20 horas de diálogos infructuosos, el vicepresidente JD Vance abandonó el territorio pakistaní este domingo. Al retirarse, puntualizó que Washington presentó su “oferta final y mejor”, dejando la responsabilidad de la decisión final en manos de Teherán. La representación iraní también se marchó, argumentando que la delegación estadounidense no logró generar la confianza necesaria en los negociadores.
Finalmente, el gobierno de Pakistán, actuando como mediador en el conflicto, ha solicitado a ambas naciones que mantengan el respeto a la tregua temporal de dos semanas que se había pactado para facilitar el encuentro. Sin embargo, la viabilidad de dicho acuerdo parece pender de un hilo tras los recientes anuncios de bloqueo y operaciones militares.
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