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Demuelen el icónico hotel Mandarin Oriental de Miami tras 25 años

Una estructura que por más de dos décadas se consolidó como un referente en el perfil urbano de Miami ha desaparecido. El emblemático hotel Mandarin Oriental, ubicado en el sector de Brickell Key, fue demolido el pasado domingo a las 8:30 hora local mediante una implosión controlada que duró apenas unos segundos.

Esta maniobra de ingeniería, que requirió el cierre provisional de la isla y afectó la cotidianidad de miles de habitantes y turistas, se realizó para despejar el área donde se levantará un nuevo desarrollo inmobiliario. Se estima que la culminación de este proyecto sea para el año 2030.

De acuerdo con informes de autoridades del Departamento de Construcción, este suceso se ha catalogado como la implosión de mayor magnitud reportada en Miami en más de diez años. El edificio original, que contaba con 23 pisos y fue inaugurado en el año 2000, dará paso a un complejo denominado The Residences at Mandarin Oriental.

Dicho proyecto habitacional constará de dos torres diseñadas para redefinir el horizonte de la zona. La planificación incluye una torre sur de 66 pisos y una torre norte de 34 pisos. En términos de capacidad, el complejo dispondrá de 228 residencias privadas en la edificación sur, 70 residencias privadas en la norte, además de 28 residencias tipo hotel y 121 habitaciones hoteleras adicionales.

El terreno del antiguo hotel dará paso a un complejo de lujo que redefine el horizonte de Brickell Key con dos torres residenciales (Miami Residential Group)

Impacto del operativo en la comunidad de Brickell Key

La ejecución de la implosión, cuya duración efectiva fue de unos 20 segundos, obligó a que todos los ciudadanos residentes en Brickell Key desalojaran la isla antes de las 7:00, siguiendo las directrices del Departamento de Gestión de Emergencias.

El teniente Edward Sánchez, representante de Miami Fire-Rescue, informó que se desplegaron ocho unidades del cuerpo de bomberos en el sector, junto con una embarcación especializada en atención de emergencias médicas para velar por la seguridad durante el procedimiento de derribo.

Las edificaciones situadas dentro de un perímetro de 244 metros con respecto al hotel fueron integradas en la denominada zona de exclusión. Los vecinos de este radio debieron permanecer bajo resguardo en interiores, manteniendo ventanas y puertas totalmente selladas para evitar el contacto con el ruido y las nubes de polvo.

La estructura de 23 pisos fue reducida a escombros en pocos segundos mediante un operativo de máxima precisión (WPLG Local 10)

Entre los inmuebles directamente afectados por estas medidas se encuentran St. Louis Condos, Brickell Key One, Isola y Brickell Key Centre. Las administraciones de estos condominios instruyeron a los propietarios a despejar muebles y objetos de sus balcones. Juan Martínez, quien reside en la zona con sus parientes, expresó:

“El bebé tiene que dormir en algún momento. Así que no podemos estar fuera tanto tiempo”

.

Para quienes optaron por no permanecer en la isla, el acceso para vehículos fue interrumpido desde las 7:00 hasta las 13:30, periodo en el que el puente de Brickell Key se mantuvo clausurado. El flujo vehicular se redirigió hacia la calle Octava, permitiéndose únicamente el tránsito de unidades de socorro hasta que el Departamento de Policía de Miami verificó que el polvo se había asentado.

La desaparición del histórico hotel marca el inicio de una etapa de renovación en una de las zonas más exclusivas de Miami (WPLG Local 10)

Hacia una nueva etapa urbanística y arquitectónica

La ejecución de la implosión fue el resultado de casi dos años de coordinación entre empresas contratistas y entes municipales, según detalló la firma Swire Properties. Ivy Fradin, directiva de BG Group Demolition, explicó la logística del evento:

“La torre caerá primero y el garaje en segundo lugar, pero para el espectador será un evento cuidadosamente coordinado”

.

Por mucho tiempo, el Mandarin Oriental fue reconocido como un centro de hospedaje para celebridades y el hogar de establecimientos gastronómicos prestigiosos como La Mar y Azul. Las futuras torres residenciales no solo alterarán la estética de la ciudad, sino que también plantearán una nueva forma de convivencia en esta zona exclusiva.

El evento refleja la apuesta de Miami por el desarrollo controlado y la modernización de su perfil urbano (WPLG Local 10)

“La sensación de la isla va a cambiar”, reflexionó el vecino Juan Martínez, capturando el sentimiento de quienes presenciaron el cierre de este capítulo histórico impulsado por el avance de las construcciones de gran escala. La demolición fue seguida por el público a través de transmisiones en directo iniciadas a las 8:30, permitiendo que la ciudadanía observara el evento desde zonas seguras en la parte continental.

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